jueves, 21 de abril de 2011

No era que iban a devaluar?


El Banco Central de Brasil decidió volver a subir las tasas de interés, esta vez hasta el 12%.

Lo que los preocupa es la inflación, que en el primer trimestre del año acumula un 2,44%, lo cual los hace desistir, resignados, de cumplir este año con la meta de 4,6%.
En el último año (es decir, marzo 2010-marzo 2011), la inflación en Brasil suma un 6,3%. Y acelerando. Se estima que este año (enero-diciembre) podría llegar al 7% si mantiene el ritmo.

La cuestión es que otra vez las autoridades brasileras vuelven a utilizar la tasa de interés de referencia, y el tipo de cambio real, como variable para mantener la inflación baja (no del todo eficientemente, en estos últimos meses, por la influencia de factores externos).

A la receta ortodoxa le falta, por ahora, una "política fiscal" más adecuada. Digamos, entre nosotros, un recorte del gasto público mayor al ya anunciado, que incluso creeríamos que debería focalizarse (según parámetros ortodoxos, repetimos) en tres aspectos: obra pública (motorizada por el Programa de aceleración del crecimiento; suena la palabra "aceleración", no?), pero principalmente en los dos pilares de la política de ingresos: el salario mínimo, y la asistencia social (en que sobresale el programa "Bolsa de Familia").
Las apariciones públicas de los asesores todo terreno que existen en todas partes del mundo eludirán seguramente hacer mención concreta. Se limitarán al lacónico "políticas de ingreso". Lo otro (congelar salarios, etc.), se sabe, tiene mala prensa. Igual que acá.

Esto recomendarán (si no lo hacen ya) los analistas más ligados al sector financiero (eufórico, seguramente, con la suba de tasas y envalentonado para pedir más).

Los que no están nada contentos son los lobbystas de la FIESP, la corporación industrial paulista más conocida. Es que para el sector productivo es una nueva demostración de que en Brasil saldrá cada vez más caro producir, y más difícil, por ende, competir con las producciones de otros países.
Los industriales paulistas son allá un factor de poder tradicional y muy fuerte (el más fuerte). Una especie de Techint, multiplicado por mil. Quiero decir, tienen unas espaldas que la industria argentina no tiene.

De este lado de las cataratas, mientras tanto, quienes se entusiasmaban hasta hace poco con la posibilidad de que Dilma devaluara (para mandarnos al tacho a los argentinos) tendrán que seguir esperando, tal vez un milagro.
Es que las autoridades económicas del Brasil tienen prioridades más urgentes que las elecciones de octubre.
Fernández Canedo, sin embargo, insiste. Cabeza dura el gallego.

De todos modos, queda claro que "luchar contra la inflación" tiene sus costos. No vayan a creer que es tan fácil.

2 comentarios:

Udi dijo...

Esto explica, estimado Mariano, de paso, el motivo por el cual nosotros estamos alejados del mundo y Brasil recibe mucha mayor inversión extranjera.
¡Con esas tasas!
Capitales especulativos que, y ahí vendrá la devaluación, a un chistido de Wall Street correrán presurosos a colocarse en bonos de la Reserva Federal. ¿O porqué cree Ud. que por primera vez en la historia las calificadoras rebajaron la calificación (es decir: aumentaron el riesgo país de los EEUU?
Para forzar a una suba de la tasa de referencia y "repatriar" capitales. ¿O acaso alguien pensó que se iban a quedar tan tranquilos con el neo-keynesianismo de guerra?
Un abrazo

Mariano dijo...

Udi: es una muy buena interpretación (la tuya) de la baja en la calificación.
Un abrazo