sábado, 11 de agosto de 2018

Los cuadernos

La saga de los cuadernos, con su show de corruptos lacrimógenos arrepintiendose de haberse hecho ricos, bueno no, no se arrepienten de eso justamente, sino de la posibilidad dé quedar ligados a alguien que políticamente convendría que fuera en cana,... decía, la saga de los cuadernos parece estar deschavando la lógica de funcionamiento de lo que en otrras épocas se conoció con el nombre de Patria contratista.
Un elenco estable de empresarios que se enriquecen a través de contratos por obras y provisión de servicios con el Estado desde la última dictadura en adelante. En rol fulgurante, la famiglia del presi.Y si, gente. Indignarse por el derrotero delictivo de la Patria contratista y votar a Macri puede haberse tratado de una involuntaria contradicción. La historia los absolverá. A ustedes tambien.
Lo primero que les preguntaría yo a estos ilustres arrepentidos , provenientes de Roggio, Techint, Socma, etc. es: ¿como fue que un día apareció un tipo que venía de Santa Cruz, con 20 y pico por ciento de los votos, con otro político ilustre que se le bajó de la segunda vuelta para bajarle el precio, que tenía que enfrentarse a la descomposicion nacional emanada de la crisis más grande de la historia argentina, para, de un día para el otro, obligarlos a pagar coimas, en un negocio que ustedes manejaban exitosamente desde al menos 25 años antes?
No esperaría la respuesta para concluir que delatar a Kirchner los obliga a asumir que era una práctica habitual, reglamentaria.
Que no hubo un gobierno que los corrompió sino que fueron ellos los que corrompieron a todos los gobiernos instaurando un procedimiento viciado, que sigue en ejercicio.
Pensar que hubo macristas que festejaron la aparición de los cuadernos nos hace dar cuenta del grado de inconciencia respecto de a quien estaban votando que mantuvo una parte de la sociedad en aquel ya lejano 2015.
Se les viene encima la avalancha honestista, muchachos.
Y encima ustedes gobiernan mal. Muy mal.

martes, 7 de agosto de 2018

Usted

Usted puede cobrar la jubilación de ama de casa y ponerse contenta de que Boudou vaya preso.
Usted puede haberse jubilado en el sistema de reparto con una jubilación mayor a la que le hubiese tocado con las AFJP y ponerse contento de que Boudou vaya preso.
Usted puede haberse jubilado con moratoria por no haber podido completar años de aportes y ponerse contento de que Boudou vaya preso.
Usted puede haber sido obrero de la construcción jubilado a los 55 años y ponerse contento de que Boudou vaya preso.
Usted pudo haber visto aumentar el haber jubilatorio de sus padres y abuelos por encima de la inflación entre 2009 y 2015 y ponerse contento de que Boudou vaya preso.
Usted puede cobrar AUH, haber construido su casa con un Procrear o haberse recibido con las becas Progresar y celebrar que Boudou vaya preso.
Y usted puede estar celebrando que Boudou va preso mientras los que más hicieron para que vaya preso terminan de preparar la liquidación del FGS, la reducción de la movilidad jubilatoria, la suba de la edad o una reforma del sistema que recree las AFJP.
En definitiva, usted puede vivir en la ilusión de que una cosa no tiene nada que ver con la otra.
Perdón, pero yo no puedo.

viernes, 3 de agosto de 2018

Financiamiento de la política.


"Es un tema "global". Lavajato, barcenas, tarjetas black y el PP en España. Y en US está emergiendo en elecciones de medio término una grupo de demócratas q no aceptan aportes de empresas (Ocasio Cortez) . Ni idea q significa , pero me llamó la atención el común denominador"
Este comentario en tuiter de @martdominguez , a propósito de la saga de los cuadernos imaginarios o los aportes truchos de Vidal, me llevó a pensar un poco esta cuestión.
Supongo que en la actual etapa global del capitalismo, que repite sus comportamientos cíclicos en la acumulación de capital (que es su razón de ser), los ideólogos de la misma estarán observando que las democracias, los sistemas de partidos y los procesos electorales se convirtieron casi en un costo fijo que reduce márgenes, quita competitividad, encarece los procesos y, en definitiva, ineficientiza el proceso de acumulación de capital.
Así como a veces los propietarios del capital buscan la recomposición de márgenes que les permita saltear el angostamiento de la renta del producto marginal a través de mejoras tecnológicas, o en la organización de la producción, o en desgravaciones impositivas, o en reducción salarial nominal o vía devaluación, en este caso se presenta una variante que vendría a modificar de base la forma en que se estructura e institucionaliza el ejercicio de los derechos políticos por parte de las masas.
Digamos, los ideólogos más encumbrados del capitalismo,les están diciendo a los que acumulan la mayor parte del producto social a través de la conversión en renta que mantener (con aportes ilegales) la estructuración de todo el sistema político se volvió demasiado oneroso y, por ende, ineficiente en términos de acumulación de capital. Y estarán tal vez explorando nuevas formas de accionar.
Una hipótesis que no tengo problema en ceder a algún interesado, menos haragán que yo a la hora de investigar.

martes, 10 de julio de 2018

Changas

Hace unos días Carrió habló de las propinas y las "coimas" (que en realidad quería significar changas) y fue vapuleada como se merecía.
Ahora bien, la realidad es que queramos o no, las changas existen y, en una medida muy importante, son fuente generadora de recursos imprescindibles en los barrios pobres. Mucho más que el trabajo formal.
Lejos de enojarse uno (haciendo fe de progresismo bobo, como dijo Carrió) tendría que reconocer en la existencia de las changas un derrame de recursos que, nos parezca ideal o no, ayuda y mucho a que la vida sea más vivible en los barrios pobres.
Qué sé yo si estamos en condiciones de ponernos a casi filosofar sobre si las changas deberían existir o no en el país de nuestros sueños. Una pelotudez atómica encarar esa discusión.
Las changas existen, y son ultra necesarias.
Está bien entonces que Carrió piense que hace mucha falta que ese circuito virtuoso no se corte. Coincido plenamente.
Lo que no alcanzo a comprender es cómo piensa que con el acto de voluntarismo de implorarle a la clase media que no las corte alcanza, cuando la lógica consecuencia de quitar recursos de los bolsillos de la clase media a través de la suba de tarifas, el encarecimiento del crédito o los aumentos de sueldos por debajo de la inflación derivan inexorablemente en que se corte el circuito que alimenta las changas.
El desconocimiento del efecto multiplicador virtuoso en el nivel de actividad y el combate a la pobreza que tiene cualquier política expansiva del mercado interno lleva a la ridiculez de implorar que no ocurra lo que con las políticas contractivas obligan a que ocurra.
Es como pedirle a la maceta que no se haga escombros contra el piso después de haberla tirado por el balcón.

lunes, 2 de julio de 2018

Sampaoli 2

Pasaron dos días de la eliminación de Argentina del Mundial. Dos días.
Y ya queremos definir qué jugadores deben renunciar (los jugadores no deben renunciar porque jugar en la selección es algo meramente coyuntural, no permanente; hay un técnico, que convoca a los jugadores que quiere, cuando la competencia termina la convocatoria expira, el que sea técnico la próxima vez convocará a quienes quiera, no es tan complicado).
También, obviamente, queremos definir quién tiene que ser el técnico que asuma con un proyecto de largo plazo hasta Qatar 2022 (como Sampaoli), pero que probablemente quede trunco el año que viene en la próxima Copa América.
Casi seguramente Sampaoli será despedido. Habrá que pagarle, al parecer, 19 palos verdes. Por ahí, "negociando" los dirigentes consiguen que sean un poco menos.
Hace un año aproximadamente Sampaoli asumía la dirección técnica. Era el mejor técnico del mundo. Lo fuimos a buscar a Sevilla, le hicimos poner de la suya, y le firmamos un contrato hasta 2022. Hoy, que aparentemente desaprendió casi todos los conocimientos que lo convertían en el mejor técnico del mundo, habiéndose convertido en un pelotudo consumado que no sabe nada, lo despediremos, aunque haya que poner 19 palos verdes.
Tanto discurso en contra de la demagogia, la "ventajita", el "atajo", y a la primera de cambio, cuando es necesario poner el cuero para sostener el discurso, los dirigentes prefieren caer en las mismas demagogia, "ventajitas" y "atajos".
Porque los que le firmaron el contrato hasta 2022 van a pagar una millonaria cláusula de rescisión para echarlo 4 años antes. No la van a poner de la suya. Ni de sus cuentas suizas ni de las offshore en paraísos fiscales donde lavan la que ganan acá por izquierda. No. Van a poner la de los clubes. La que se podría usar probablemente para inaugurar un proyecto de formación de juveniles a nivel nacional.
Y vamos a contratar un técnico que será presentado como el mejor del mundo, pero que probablemente se convertirá en un pelotudo consumado dentro de un año, cuando casi con seguridad no gane la próxima Copa América.
Y así andará la selección argentina. Por "culpa de Messi", o del Wilfredo Caballero de ocasión.
Hasta que sobrevenga el improbable golpe de suerte que nos haga ganar algo, momento que aprovecharemos para cantar panegíricos al esfuerzo, el trabajo y la dedicación.

viernes, 22 de junio de 2018

Sampaoli

La situación de la selección argentina puede evaluarse, para mí, en tres planos.

El primero, los hechos puntuales referidos al resultado de ayer. El error increíble de Caballero (un arquero del cual se justificaba su titularidad en base a su supuesta capacidad para jugar con los pies).

Digresión: entiendo que en el segundo gol, el de Modric, la respuesta de Caballero tampoco está a la altura de las circunstancias. La pelota fue al palo más cercano a la posición del arquero, que se tiró directamente, sin dar el paso lateral necesario para darse impulso y llegar más lejos. Si nos fijamos, la pelota hizo la comba de afuera hacia adentro, no entró tan pegada contra el palo como pareció en la primera impresión.

Caballero fue sostenido como titular por Sampaoli, a pesar del consenso periodístico y del público, de que tenía que atajar Armani.
Es lógico que, aparte de Caballero, se lo culpe a él.

Digamos que, de todos modos, llegamos al Mundial con un arquero de 38 años, sin mucha actividad en su equpio, y que tenía dos partidos en la selección. Y otros dos arqueros que ni siquiera debutaron en la misma, uno de los cuales (el preferido de todos) tenía incluso su primera convocatoria justo para el Mundial.
Es fácil decir ahora que si hubiese atajado Armani esto no hubiera pasado, pero es incomprobable. Con ninguno de los tres había reales garantías. Y, más allá de la elección de Sampaoli, este es un problema entre coyuntural y permanente del futbol argentino.

Otro plano es el de la actuación posterior al "gol de Caballero". Notable bajón futbolístico de un equipo que, se notaba, no confiaba en la capacidad de dar vuelta el resultado.
Y esto, a mí entender, guarda relación con lo que es el volumen de juego ya habitual de esta selección.
Le cuesta muchísimo crear situaciones de peligro, mucho más cuando los rivales hacen lo que podía imaginarse que Croacia haría después del gol: meterse atrás.

Es decir, aunque tuviésemos al Arquero perfecto, estaríamos complicados para clasificar, porque nos cuesta mucho hacer goles. Y no porque nuestros delanteros estén en racha negativa, sino porque no generamos juego. La posesión es lenta, los jugadores trasladan demasiado, les cuesta controlar la pelota (por deficiencias técnicas en algunos casos), no juegan de primera, no se animan a acercarse para jugar en espacios más reducidos y abrir la posibilidad de cambiar de frente para generar sorpresa en el espacio vacío creado, y bueno, el juego se vuelve previsible y fácilmente controlable.

En todo eso, sobrevuela la responsabilidad del técnico como factor más estructural que la simple coyuntura del gol inconcebible que se hace Caballero.
Y sí.

Pero Sampaoli no bajó con un plato volador en el predio de la AFA en Ezeiza y se hizo técnico de la selección por la fuerza.
Lo fueron a buscar a Sevilla. 
Chiqui Tapia, después de expulsar a Bauza, lo propuso diciendo que era el mejor técnico, o una exageración parecida. Hasta, dicen, tuvo que poner de la suya para resolver su situación con Sevilla, que no lo quería largar.

La AFA, cual su costumbre de estos tiempos, complicó más todavía su situación financiera, ya que llegó a tener contrato vigente con 3 entrenadores.
Porque antes de eso, habían echado a Bauza, al que la dirigencia (Armando Pérez, presidente de facto) había contratado, después de un casting del que participaron unos 10 entrenadores.

Y antes, (hace ya la friolera de dos años!!!) habían hecho renunciar a Martino, queriéndole modificar el cuerpo técnico sin su consentimiento y dejándole de pagar el sueldo.

En ambas ocasiones, el oportuno difundidor de audios Diego Simeone, rechazó la oferta de asumir el cargo para el cual velada y desvergonzadamente hoy se postula, cual salvador.

La fayuteada que terminó con la renuncia de Martino, recordemos, se originó en la indignación colectiva por el hartazgo de perder finales (habíamos perdido con Chile por penales la final de la Copa América), que los dirigentes, faltos de la templanza necesaria para mantenerse al margen del clima de opinión, transformaron en decisión.

La situación actual de la selección en el mundial está muy emparentada con esta seguidilla, por la cual los emisarios del presidente que gobiernan hoy la AFA con el supuesto objetivo de "cambiarla", deberían ir hasta la tumba de Grondona, a pedirle disculpas por el desastre que hicieron en nombre de esos "cambios", para justificar los cuales no dudaron en denunciar a quien en vida había sido el mentor de muchos de ellos.

Ojalá que esta experiencia nos haga aprender que no se puede hacer siempre las cosas tan mal.

sábado, 26 de mayo de 2018

Cambiemos y cómo el sector exportador fue reducido a la irrelevancia

El punto de partida

En diciembre de 2015 Cambiemos asumía el gobierno, Encontraba un estado que tenía un déficit fiscal considerable, que sin embargo servía para apuntalar un nivel de actividad interna bastante aceptable.
A la economía argentina le faltaban dólares, producto de la falta de acceso al financiamiento externo, y un exiguo superávit comercial que no lograba equilibrar la cuenta corriente, a pesar de los esfuerzos realizados por una irregular política de control de cambios y tipos de cambio diferenciales que hacía eclosión para la opinión pública en un par de hechos sobresalientes: intento de encarecer importaciones a través de trámites y regulaciones administrativas que dificultaban el ingreso de bienes, diferencia entre el tipo de cambio oficial y el paralelo (blue) que hacía pensar que el dólar oficial era "una ficción", en tanto tenían vedado el acceso al mismo a ese precio quienes compraban para ahorro o para hacer turismo en el exterior.

El plan malogrado

Desde su asunción, Cambiemos intentó "ordenar la economía", entendiendo por esto hacerla más atractiva (y también vulnerable) a los flujos de inversión financiera.
Centrándonos en la cuestión cambiaria, la idea fue volver a un  tipo de cambio único.
El plan constaría de dos etapas: una primera etapa de liberación del tipo de cambio que supondría una fuerte devaluación, a pesar de las declaraciones en contrario del entonces ministro de economía, Prat Gay, que decía que la economía argentina ya se regía al valor del dólar blue y no del oficial.
Después de eso sobrevendría una etapa de contracción monetaria y fiscal, altas tasas de interés, y control de la nominalidad de los ingresos para que el traspaso a precios lógico de todo proceso devaluatorio permitiera alcanzar un equilibrio en un nivel de precios más alto, que si se emparejaba con aumentos nominales de ingresos se espiralizaría en más inflación, cosa que se intentaría evitar (de manera infructuosa) pisando los ingresos.
Esta segunda etapa supondría una revaluación cambiaria, apalancada en principio con deuda, para que después, una vez que la rueda estuviera girando adecuadamente, se nutriera de los dólares que ingresarían por cuenta de capital para inversión, ya fuera de tipo financiero o para ampliar la capacidad productiva de determinados sectores: desarrollo inmobiliario e infraestructura de servicios, actividades extractivas (minería, petroleo, gas), energías renovables, complejo agrícola-ganadero.

Devaluación o revaluación

Es un clásico en la historia argentina la puja entre distintas facciones del capital, que tienen una impronta distinta en cuanto al aprovechamiento de las condiciones objetivas del proceso de reproducción del capital.
Están quienes obtienen réditos importantes con los periódicos reacomodamientos del tipo de cambio (devaluaciones): hablamos de los sectores ligados a la exportación de bienes (en general materias primas o productos con baja elaboración). Estos sectores se benefician de un tipo de cambio alto, dado que pueden cambiar los dólares que obtienen de sus ventas por mayor cantidad de pesos. El sostenimiento de un tipo de cambio alto les sería beneficioso, pero a su vez saben la dificultad que acarrea el hecho de que más allá de lo nominal, por traslado a precios, o incluso por crecimiento económico, la tendencia a la revaluación del tipo de cambio real es inevitable.
 Del otro lado, están quienes encuentran mayor rédito en los procesos de revaluación cambiaria, arbitrando con tasas de interés en pesos y tipo de cambio nominal casi fijo (capital financiero, bancos).
Estos sectores, más allá de las tensiones recurrentes, han sabido complementarse por etapas, dada la inevitabilidad estructural de los ciclos.
A una devaluación brusca sobreviene un proceso de reacomodamiento de precios y fijación del tipo de cambio vía tasas de interés que con el tiempo revalúa el tipo de cambio real, hasta que por restricción externa, es decir por aumento de la demanda de dólares sin que la oferta lo haga al mismo ritmo se genera nuevamente la tensión que sobreviene en una nueva devaluación.

La crisis subrepticia

A Cambiemos le explotó una de estas situaciones de un modo más o menos inesperado. De repente, la fuente que parecía inagotable de ingresos de dólares, o sea la toma de deuda, se mostró dramáticamente insuficiente para contener la toma de ganancias del sector financiero.
El trasfondo es que no existe el apuntalamiento necesario del ingreso de dólares para inversión que Cambiemos creyó en principio que lograría.
Contrariamente a lo que se podría suponer, esta crisis cambiaria no fue producto de la irrupción del "club de los devaluadores" en la escena. Fue una crisis puramente financiera. Los sectores exportadores no necesitaron retener sus dólares para no hacerlos ingresar al mercado. El esquema creado por las tasas de interés y la montaña de Lebacs creada por Sturzzeneger, más la toma de deuda a niveles estratosféricos, sumados a todos los incentivos para la toma de ganancias de corto plazo brindados a fondos comunes de inversión dejó a los dólares de los exportadores en una proporción demasiado baja dentro del mercado. Ya no mueven la aguja como antes.

Devaluar a instancias del FMI.

Lo que hay es un distanciamiento cada vez mayor entre los valores que se manejan en los mercados bursátiles y la capacidad productivo-exportadora de la economía argentina. Una burbuja inmensa, forzada por la política monetaria ortodoxa del BCRA, que hace que todos los dólares que ingresan al país sean rápidamente absorbidos por la dinámica del negocio financiero, y fugados casi sin mediaciones.
Ante el desconcierto, el gobierno recurrió rápidamente al FMI (estaban muy asustados). Encendieron la alarma (a lo mejor antes de tiempo). Ya no hay lugar para tranquilizar a nadie.
Y entonces el FMI hará lo que cualquier ente lógico haría: sabe que con el actual tipo de cambio, volcar dólares es ofrecerlos para que se escurran rápidamente. El FMI no querrá financiar este esquema de capitalización off shore, porque se van a terminar consumiendo el último recurso que les quedaba disponible.
La situación, entonces, es que entre las opciones que se barajan, seguramente estará planteada la de volver a devaluar, ya que la situación de las cuentas externas de la Argentina, con este nivel cambiario es insostenible. Y acá los exportadores no tallan. El que talla es el prestamista de última instancia, que si quiere que alguien cobre alguna vez algo de lo que le prestó a Argentina en estos tiempos tiene que ayudar a resolver cuanto antes la cuestión externa.

El corolario

La situación se parece cada vez más a la de 2016. Recesión en ciernes, devaluación ya muy fuerte y por ahí mayor (intentando que esta vez se pueda demorar más el proceso posterior de apreciación real, por eso tal vez circuló la idea de volver a poner retenciones), inflación muy elevada con intento oficial de que no se traslade a ajuste nominal de los ingresos, por eso la firmeza en sostener la insostenible pauta del 15%.
En definitiva, Cambiemos desaprovechó el "viento de cola", la situación excepcional de bajo nivel de endeudamiento externo en momentos en que los inversores del mundo andaban a los codazos por llegar primeros a prestarle a la Argentina. Se fumaron 150 mil millones de dólares que tomaron de deuda y no lograron subirnos al "tren de la historia" a pesar de haber tirado a la mitad del kirchnerismo por la ventana y a la otra mitad haberla metido presa sin condena firme.
Ahora van a buscar al prestamista de última instancia para que les confirme que la situación es inviable.
Y lo será más aún, dado que todo ajuste cambiario compromete severamente la capacidad de Argentina de afrontar exitosamente los vencimientos de deuda que se aproximan en los siguientes años.