jueves, 20 de agosto de 2015

ANSeS

Diego Bossio es una de esas personas cuya presencia en la campaña sirve como plataforma para elevar la altura de los debates. Y dejar de lado por un rato el ida y vuelta de denuncias que ya nos tiene bastante hinchadas las pelotas, creo que a todos.

Uno de los temas que se abordó últimamente con algún énfasis es el de las jubilaciones. Que para el kirchnerismo (a diferencia de la oposición variada que prefiere entenderlo como un asunto aislado) forma parte de un conjunto de herramientas que componen el corpus de lo que se llama seguridad social.

Que aparte de jubilaciones y pensiones incluye las variadas asignaciones que intentan cubrir necesidades de alimentación, estudio y acceso a la tecnología para saldar la famosa brecha tecnológica, y que por lo tanto se mete de lleno en cuestiones de la economía que abarca las problemáticas del crecimiento y el desarrollo, entendidos como la ampliación de las bases productivas para generar empleo, y la innovación para mejorar los procesos, para que ese empleo sea de calidad.
Estando en el centro de la escena el trabajo como ordenador, se promueve atender las necesidades de la niñez para sentar las bases de una adultez apta para insertarse virtuosamente en ese proceso innovador desde lo productivo, y desde allí consolidar un flujo de ingresos que atienda las necesidades de la clase pasiva.
Ese criterio rige todas las decisiones de ANSeS, que apuntan a tener una participación activa en la economía argentina, tal vez como una de las instituciones estatales más importantes en este proceso, a falta de un banco de desarrollo, por ejemplo, que ANSeS, con su fondo de garantía de sustentabilidad a veces suple.

Hay 10 mil cualidades para destacar de los distintos programas desarrollados por ANSeS, que usa el FGS para abaratar costos de financiamiento (resignando parte de la renta financiera que podría obtener) pero con el criterio de fomentar el empleo, motivo por el cual recupera esa renta resignada como flujo de aportes, cosa que deriva en que el coeficiente con el cual se elabora la alícuota de actualización de jubilaciones según la ley de movilidad sea mayor, de manera que permita mejorar las todavía atrasadas jubilaciones.

Pero este es un punto a tener muy en cuenta, en base a las definiciones ideológicas de las políticas de ANSeS.
Uno de los temas que más se mencionan es el de las sentencias, como las va liquidando, el inicio de nuevos juicios por mala liquidación, etc.
Si bien desde la política de ANSeS se define claramente la intención de ir bajando paulatinamente los pasivos devengados de estos juicios, aumentando año a año las sentencias liquidadas e intentando eliminar las malas liquidaciones que derivan en nuevos juicios, hay que decir que muchas de las sentencias ya establecidas y de los juicios en curso derivan de lo que se conoció como caso Badaro.

No es momento de hacer un análisis profundo de qué comprende ese fallo de la corte, pero digamos que alude a la decisión de Néstor Kirchner de aumentar las paupérrimas jubilaciones mínimas (además de lanzar moratorias especiales para aumentar el universo de cobertura que el neoliberalismo menemista-radical había dejado muy maltrecho) muy por encima de las jubilaciones más altas. La Corte le dio la razón al planteo de discriminación efectuado por un jubilado que tenía una jubilación muy alta y obligó a ANSeS a liquidar un retroactivo millonario.

Por eso, los planteos de Bossio son muy correctos.
La gestión actual entiende el problema de las sentencias y aborda el asunto con el fin de resolverlo. Paulatinamente y sin comprometer financieramente a la ANSeS.
Pero pone como prioridad la ampliación de la cobertura, reconociendo de forma inédita la importancia del trabajo de las amas de casa en el entramado productivo de las sociedades, cosa que no podía dejarse sin reconocimiento jubilatorio, enfrentando además una etapa de reformulación del concepto de familia y de núcleo familiar, que la seguridad social no reconocía de esta manera hasta ahora y valorando el derecho de quienes perdieron sus empleos injustamente por la destrucción del aparato productivo operada a sabiendas y dolosamente por gobiernos que pusieron como prioridad garantizar la rentabilidad en dólares de aliados externos a costa de la bancarrota de la gran mayoría de los argentinos.
Esa es la prioridad: la ampliación del universo de cobertura. la recomposición de las jubilaciones mínimas.

Recién en segundo orden ingresa el objetivo de saldar las sentencias de los jubilados con ingresos un poco mejores.
Hay otros en cambio que se desgañitan pidiendo que ANSeS pague sus sentencias de golpe, vendiendo las acciones del FGS (planteo ideológicamente muy claro, que el estado no participe en las decisiones empresariales de rentabilidad, inversión y distribución de dividendos), cosa que además descapitalizaría fuertemente a ANSeS y generaría turbulencias en las cotizaciones (digamos, los vivos hacen lobby en favor de algunos amigos dispuestos a comprar acciones de empresas argentinas vendidas por ANSeS a precio de remate), y mientras piden todo esto, porque la prioridad es pagar las sentencias, hacen cálculos de cuántos puntos de PBI sería el déficit que le genera al Estado que la ANSeS pague jubilaciones a quienes "nunca aportaron". Es decir, pagar sentencias a los que ganan más que la mínima, y dejar de pagar un 60% aproximadamente de las jubilaciones mínimas, que son fruto de las distintas moratorias lanzadas.

Esas son discusiones interesantes, con todo respeto por la mesa de Necochea en la que los fiscales cuidaron los votos de Massa pero no los de Felipe, las fotos de Vidal pisando charcos o la lucha contra los embates tuiteros que le hacen campaña sucia a Scioli.

lunes, 6 de julio de 2015

Pantriste y la irrelevancia de la segunda vuelta porteña


Lousteau se bajó de la segunda vuelta porteña. Ayer mismo. Mientras gritaba que no se bajaba, que los porteños habían decidido que haya balotaje.
Terminó el acto de cierre post-elecciones en el que nadie le dio crédito a que pueda imponer su supuesta voluntad de seguir, y mientras sus financistas hacían cuentas y concluían sin mucho esfuerzo que no vale la pena gastar guita en una elección que termina 65-35 en el más optimista de los casos, se fue a lo de Lanata, a decir que el electorado porteño le había dado la espalda a la forma de conducir de la presidenta, porque su candidato había sacado apenas un 22%, o sea 4 puntos menos que él, que hizo una elección fabulosa.

La soberbia de tal análisis puede atribuirse a varios factores.

El primero, una mala jugada de su subconsciente. En la intimidad de su subjetividad, Lousteau se quiere bajar. Y hace y dice cosas que van a contramano de su discurso consciente, que es supuestamente la expresión de su voluntad por ir a segunda vuelta.
El segundo, una mala administración de la extravagante ingeniería electoral que lo coloca como contrincante en la ciudad de los tipos con los que va a coincidir dentro de dos meses en el ámbito nacional.
Carrió entendió, cuando aparecieron las denuncias contra la banda de Yacobitti, las menciones a Nosciglia y el episodio del narco asesor de Ferraro, que no había que enojarse con el FPV sino con el PRO, si la intención era ganar la ciudad. Y le apuntó a Ritondo.
La desmintieron, porque la ciudad nunca les importó, más que para sacar un grupo de legisladores, cosa que ya está cumplida.
Es eso lo que pagaron Nosciglia y Yacobitti. Lousteau se cree que la plata la pusieron por él. Pero estos dos que se dedican al poder en serio la tienen clara: les conviene más cerrar con el PRO que sostenerlo a Lousteau.

La cuestión que el pecho frío del candidato de ECO (armado que acaba de disolverse, ya que las opciones electorales que engendra el radicalismo no duran más que una elección) fue a lo de Lanata a criticar el liderazgo de Cristina. A refregarle al electorado, a ese 22% que necesitaría seducir si quiere competir en segunda vuelta, que les ganó porque su conducción es mala.
En lugar de hablar con Recalde y Tomada y ver qué parte del discurso que cautiva a ese 22% podía tomar y mecharlo con el suyo se desligó del asunto y dejó que sus operadores hablen con Macri, para bajarlo.
Lo van a hacer quedar como lo que en el fondo piensan que es.
Porque además, un tipo que para resguardar "su prestigio" a la primera de cambio negó a los que le pusieron la guita no hizo muchos méritos para ganarse el respeto de éstos. Que sin votos, tienen más poder de decisión que él, que supuestamente tiene los votos. Hartos están de usar de forros a jóvenes promesas. Y más cuando las jóvenes promesas se la creen.

Así las cosas, al electorado del FPV (ese escaso 22%, que al lado del 26% que sacó el amargo es nada) tiene ya discurso armado para abrir las gambas y dejarla correr.
Las internas ya se hicieron, y la gente decidió que el candidato más votado de ese espacio es Rodríguez Larreta. ¿Para qué repetirlas?

Distinto si nos seducís. Pero no te interesa, porque la esquizofrenia electoral hace que no puedas salir del anti-kirchnerismo visceral.
Y entonces mientras hablan de diálogo, consenso y demás pavadas, en su fuero íntimo desean un mundo ideal en el que ese 22% no exista, desaparezca, no haga falta incluirlo por ninguna vía.
Pero lo que pasa es que en ese "mundo de sueños" Lousteau es más irrelevante todavía. Es apenas un remedo afrancesado del PRO.
La única polarización posible era con el kirchnerismo. Y para lograrla a falta de un armado político, hicieron dos. Bueno, ya tuvieron demasiado.
Lousteau puede volver al mismo lugar de la mesita de luz, ahí donde se pone la cajita de Prime.

lunes, 29 de junio de 2015

Polarización: subtrenmetrocleta vs. aviones


En la campaña electoral porteña, Recalde instaló exitosamente una discusión relativa a la administración del transporte público.
Dijo, con buen tino y realismo que el estado nacional pone anualmente la misma plata en Aerolíneas Argentinas, que la que pone el Gobierno de la Ciudad en el subte.

Las respuestas desde el (medio) gobierno de la ciudad (un poco) autónoma de Buenos Aires también fueron atinadas.
Ambos estados invierten en sendos transportes la suma de 3 mil millones de pesos anuales. Pero en el subte viaja anualmente una cantidad mucho mayor de pasajeros, con lo cual el subsidio o la inversión neta per capita es mucho menor en el subte que en el avión. Además, mientras el subte es un medio de transporte esencial para la movilidad urbana, digamos para que las personas lleguen a sus trabajos o a sus lugares de estudio o de atención médica, etc. el avión suele identificarse como un elemento suntuario. Como sea, el poder adquisitivo medio de los  pasajeros de subte es inferior al poder adquisitivo medio de los pasajeros de avión, lo cual hace en el imaginario que el subsidio sea visto como más justo en el caso del subte que en el caso del avión.

Un dato de color aportado por el ingeniero no practicante Mauricio Macri es que los argentinos subsidiamos (cada uno de nosotros) con 600 dólares anuales a cada argentino que viaja a Miami, con lo cual habría que concluir que la dictadura, después de ponerle palos en la rueda a los argentinos que quieren viajar al exterior, les hace un regalo fastuoso con la plata de los jubilados y el impuesto a las ganancias que pagan los trabajadores. Un claro caso de indignación capicúa.

Bueno, la sentencia del ingeniero no practicante es falaz. Porque es bastante probable que el déficit operativo de Aerolíneas no sea provocado por la ecuación de costos - ingresos que le imponen exclusivamente los viajes a Miami. Es dable pensar incluso que esa ruta sea bastante favorable para los números de la compañía, y que hasta con esos viajes se subsidie otras rutas menos rentables, pero a lo mejor consideradas necesarias desde la óptica de la conectividad nacional con lógica interprovincial (es decir, sin pasar por el centro obligatorio en que de facto y con prepotencia se convirtió la ciudad (un poco) autónoma de Buenos Aires por obra del mercado y la falta de incentivos para corregir esta anomalía por parte de las administraciones centrales que constituyen la tradición en la que tal vez inconscientemente el ingeniero no practicante se referencia).

Respecto de la justicia de ambos subsidios y la comparativa en la que atinó el (medio) gobierno porteño, hay también que hacer una salvedad.
Porque todo muy lindo con el subsidio para que a la gente le cueste menos viajar, salvo por un dato: los subtes están concesionados a una empresa privada, Metrovías S. A., del Grupo Roggio.

Digamos, la ciudad (un poco) autónoma de Buenos Aires elabora en virtud de lo que considera costos del transporte una tarifa hipotética que sería la de equilibrio (hablamos de un mercado no competitivo, sino monopólico, así que habría que ver cómo este monopolio perfecto es evaluado desde el gobierno de la ciudad, y si hacen los números bien o los inflan, pero bueno, ponele). Ese boleto "ideal" (para la empresa) es de 10 pesos y pico. Pero el gobierno decide ser bueno (con los pasajeros, pero también con la empresa) y mantenerlo fijo en 4,50 y poner casi 6 pesos por viaje para que la empresa vea garantizada su rentabilidad sin que el pasajero tenga que pagar la tarifa plena de su bolsillo.
Básicamente porque en caso de tener que hacerlo abandonaría el subte, haría colapsar el colectivo con carril exclusivo (bautizado pomposamente como Metrobus, lo cual constituye una confesión bastante peligrosa, porque Metro, en el mundo es el nombre con el que se conoce al subte, con lo cual el gobierno de la ciudad asume que en su imaginario el colectivo con carril exclusivo es no complementario sino alternativo al subte; y sí, es menos eficiente pero más barato), y esta migración provocada por el desequilibrio entre los precios de ambos transportes haría que el boleto de 10 pesos tampoco fuera rentable para la empresa, y la incentivaría a la desinversión sacando vagones, ampliando frecuencias y provocando una situación de atraso en las inversiones que en el caso de un subrepticio aumento de los pasajeros por un nuevo equilibrio de los precios generaría un impacto muy negativo por la imposibilidad de dar abasto, cosa que ocurrió con varios servicios públicos y bienes básicos a partir de 2003 después del desastre desinversor de los años 97-2002, de recesión y posterior depresión y la posterior meteórica reactivación.

Por todo lo cual, hay que decir que el subsidio que atinadamente paga el Gobierno de la Ciudad, a la par de favorecer a los pasajeros, le garantiza la rentabilidad a la empresa privada que administra el servicio, lo cual deriva del reconocimiento de incapacidad del gobierno porteño de hacerlo por sí mismo, por lo cual paga (los porteños pagamos) a una empresa  para que lo haga por nosotros. Si esta empresa fuera eliminada, sería eliminado el margen de rentabilidad y a lo mejor el precio de equilibrio hipotético del boleto sería más bajo también. Para pensar...
Pero digamos, los 3000 millones de pesos anuales que ponemos en el subte son en gran medida los honorarios de Roggio.

A lo cual habría que sumarle algo más.
Una sociedad anónima como la que controla Roggio o como las que administraron Aerolíneas durante bastante tiempo está compuesta por diversos accionistas. Así que uno de los costos a tener en cuenta, ya no porteños sino nacionales (cosa que a partir de ahora debería interesarle al ingeniero no practicante Mauricio Macri ya que quiere ser presidente, lo cual supone ser un jefe de gobierno pero de un lugar más grande)  es el de las utilidades, su dolarización y el reparto de dividendos. Porque las empresas privadas suelen dolarizar sus excedentes y remitirlos al exterior, lo cual supone una contradicción bastante importante entre la idea de acumulación de capital interna que supone la administración estatal de una compañía cualquiera y la administración privada, que supone una fuga de capitales que de algún modo es también un subsidio que todos los argentinos le damos al sistema financiero de los países del primer mundo. Ese costo (el más alto) no puede quedar afuera de la discusión, sino todo lo contrario: debe ser central.

domingo, 25 de enero de 2015

Nisman 2


El intercambio comercial entre Argentina e Irán.

Está dicho y refutado hasta el hartazgo que uno de los pilares de la denuncia de Nisman era la supuesta intención de los gobiernos argentino e iraní de incrementar el comercio a partir de dos complejos productivos: venta de granos y compra de petroleo crudo por parte de Argentina.
Ya lo dijo la presidenta por feisbuc: el comercio después del memorandum decreció. Los granos los venden desde hace muchos años compañías multinacionales y de no mucha afinidad con las actuales autoridades.
Respecto de la hipotética compra de crudo por parte de Argentina y de la supuesta conveniencia de tal operación vale hacer alguna consideración extra.
Argentina es exportador de crudo, a través de las empresas que extraen petroleo de los pozos concesionados, e importador de combustibles. En líneas generales, la Argentina tiene el siguiente desbalance: se consume internamente más combustibles (gasoil) del que se puede refinar en el país.
Este hecho haría rápidamente incompatibles las condiciones de Argentina e Irán, porque Irán cuenta con saldos exportables de crudo, no de combustibles refinados.
Sin embargo, hay una ventana. Habrá que suponer que el crudo extraído en Irán fuera de mejor calidad que el que se extrae en pozos argentinos.
La ingeniería argentina radicaría en importar crudo iraní más rendidor, con lo cual de la misma cantidad se puede obtener mediante la refinación más cantidad de combustible (pero gasoil principalmente, quedando saldos exportables mayores de naftas, que a lo mejor no se pueden colocar, motivo por el cual las refinerías pudieran quedar ociosas; o sea, la tarea fundamental será corregir el desbalance en el consumo de gasoil), al mismo tiempo que se liberan saldos exportables de crudo de menor calidad. Podría llegar a ser viable, aunque complejo (y habría que ver si Irán podría contar con saldos exportables de mejor crudo que el que se obtiene acá).
Ponele que sí.
Habría que tener mucha fe en que además las empresas multinacionales que operan en el mercado petrolero iraní fueran permeables a los pedidos que la facción teocrática de la burocracia de ese país les hiciera en relación a dirigirles su política comercial.
Es decir, más allá incluso de que la única verdad es la realidad de que el intercambio no aumentó sino lo contrario y que Argentina importa cero gota de crudo iraní, casi podríamos decir con certeza que hasta la propia elaboración de la idea misma es inviable totalmente.
Por supuesto que sería necesario un conocimiento más acabado de la situación interna, tanto económica como política de Irán para saber a ciencia cierta si esto es así. Pero... tengo el pálpito de que si apuesto la cabeza no la pierdo.

Lagomarsino, el galán despechado.

A medida que se vaya vinculando más a Lagomarsino con el supuesto asesinato asistiremos a la profusión de teorías chimenteras respecto del crimen pasional. Es una fija.
Y bueno, habrá que dejar actuar a la prensa independiente (la justicia es lo de menos en casos como éste, todos lo sabemos con claridad). Por más que no nos cierre mucho la idea.
Ahora, si semejante quilombo institucional e internacional puede depender de un ataque de celos incontrolado de un pelotudo así... la humanidad no tiene salvación.

Para más adelante algunas consideraciones de política internacional: Irán como país terrorista, el valor de las alertas rojas, el vínculo con la geopolítica petrolera, la derecha moderada y la ultra derecha norteamericanas y su opinión sobre el giro de Obama respecto de Irán, el giro argentino respecto de Irán.
Y unas especiales condolencias a la familia real Saudí por la muerte del rey Abdalá bin Abdelaziz. La democracia está de luto. Una pérdida irreparable para los ideales de libertad e igualdad.



sábado, 24 de enero de 2015

Nisman

19 de enero de 2015

Sacrificar un peón y ganar la partida.
Por algo el Mossad juega en las grandes ligas.

Para que el laburo fuera completo deberían haber dejado unos panfletos de la campora en el living

21 de enero de 2015

Para determinar responsabilidades o culpabilidades ante un hecho dudoso, el único dato que no se puede minimizar es el de quién se perjudica y quién se beneficia con el hecho dudoso.
Así que el asunto va a quedar más cerca de la definición una vez que se sepa si la denuncia de Nisman tenía seriedad o era pescado podrido de los servicios.
Y no es tan importante la discusión de si se suicidó o lo mataron o lo indujeron al suicidio, sino (en el caso de que lo hubiesen matado) quién fue: si una supuesta estructura mafiosa perjudicada con su denuncia, o una hipotética estructura mafiosa a la que, una vez hecha la denuncia, le servía más Nisman muerto que Nisman vivo.

22 de enero de 2015

Los equipos del distinto están tan interesados en instalar el adelantamiento de las elecciones que se está notando mucho que el "suicidio" de Nisman les vino al pelo.

Axioma del crimen político:
El candidato que más preocupación muestra por el caso es el que mandó encargar más encuestas.

En caso de que se confirme que no fue suicidio, supongo que se le va a empezar a prestar más atención a la figura de Lagomarsino.
El tipo que unas horas antes de cuándo se calcula la muerte de Nisman entró al departamento con el arma que lo mató.
Hasta ahora parece que a nadie le llaman la atención algunos puntos a observar:
-A qué se dedicaba Lagomarsino en la fiscalía (cobraba 40 lucas de "nuestros impuestos", querido amigo; es necesario que quede claro cuál era su función).
-Si sabía que el fiscal estaba amenazado, al punto de llevarle una 22 para que se defienda (una 22 para defenderse, a él mismo y a sus hijas que están en Europa, de la mafia!!!! No da para reírse porque el caso es muy triste, pero...), hubiese sido más lógico que fuera a la policía. O a TN. Salvo que supiera que las amenazas venían de un lado inconfesable.
En cualquier caso es alguien que sabe mucho más de lo que puede decir públicamente y de lo que podía confesar Nisman.
Y por todo esto, corre riesgo serio de boleta. Es el "Yabrán" del caso Nisman. Ojalá que no se suicide.


23 de enero de 2015

Si efectivamente el dueño del Audi que usaba Nisman es el yerno de Anzorregui ya habría elementos suficientes para vincular la denuncia de Nisman sobre supuesto encubrimiento con el próximo juicio oral contra Galeno, Menem y Anzorregui sobre probado encubrimiento.

Abundan a lo largo del mundo y la historia reciente (últimas décadas) atentados cuya responsabilidad se adjudica a países u organizaciones de medio oriente.
Tienen una misma regla general: el supuesto ejecutor del crimen y sus "representados" sufre, después del mismo, innumerables perjuicios. Y los allegados a las víctimas o quienes se arrogan su representación política capitalizan innumerables beneficios.
Se da esto también en el caso Nisman, en el cual la principal entidad política señalada como culpable de un probable asesinato (el gobierno) es el principal perjudicado, mientras que los interesados en "encontrar la verdad" ven cómo la causa recae en un juez abiertamente opositor, se motoriza y se hace pública, al tiempo que se desvía la atención respecto de las inconsistencias de la denuncia y se suma un nuevo embrollo judicial a resolver (el del asesinato o suicidio), y hasta se llega a pedir elecciones anticipadas.
En todos esos casos, que resultan ser casualmente funcionales a las decisiones de política comercial, energética y exterior estadounidense sobrevuela omnipresente un elemento común: el fantasma de la CIA.


Las revelaciones de las escuchas difundidas hasta ahora son impresionantes. 
Por lo pelotudas.
Impresionantemente pelotudas revelaciones sobre supuesto encubrimiento internacional.
Supongo que debe haber cosas mucho más jugosas, porque hasta ahora más allá del macartismo por la militancia pro irani y el peaje a la barra de All Boys para que no pudran un acto, no hay nada.


La charla entre los dos operadores del espionaje internacional que diagramaron el pacto de encubrimiento para librar a Irán de culpabilidades en relación al atentado a la amia arroja dos datos reveladores:
-Khalil le dice a Timerman ruso de mierda.
- Delia le dio 25 lucas a la barra de all boys para que no le hagan quilombo en el acto de Maduro.
Crujen los cimientos de nuestra República


24 de enero de 2015


Uno de los argumentos es que Nisman desconfiaba de su custodia.
Argumento sugerido (e incontrastable) por el cada vez más complicado Lagomarsino.
Es difícil de creer eso si le asignamos valor a un par de cosas:
-Poco antes de su muerte Nisman usó a uno de sus custodios para mandarle información de forma posiblemente ilegal a un periodista de Infobae.
-La custodia la decide un juez, y el custodiado puede pedir relevo si desconfía. Incluso se puede cambiar de fuerza (gendarmes en lugar de federales por ejemplo).
-Siempre está TN dispuesto a dar publicidad a este tipo de desconfianzas tan jugosas política y periodisticamente hablando.
-Si iba a pasarse el fin de semana trabajando sobre la denuncia podía llevar a algunos colaboradores a su departamento que además de ayudarlo le sirvieran de cobertura.
-Incluso podía contratar algún custodio privado. Recursos pecuniarios tenía.
-Es difícil creer que alguien que tiene armas registradas a su nombre pida prestada una 22 para defenderse de asesinos profesionales

En fin, hay muchos elementos como para no creer que Nisman tenía miedo de que lo maten.
Y uno solo para creerlo: la versión de Lagomarsino. Que es su coartada.

Las escuchas difundidas hasta ahora no tienen ningún tipo de relevancia en cuanto a lo denunciado por Nisman.
Así que los "críticos " del funcionamiento de los servicios de inteligencia que las difunden están siendo cómplices de la intromisión en la vida de las personas que significa pinchar teléfonos sin autorización de un juez.
No es de extrañar ya que se trata de periodistas de investigación, cuya tarea investigativa suele consistir en pasarle un bolsito lleno de papeles con la cara de Roca (o Evita) a algún buchon de la ex-SIDE. 
De hecho estas grabaciones las habrán conseguido con el mismo método republicano.


viernes, 26 de septiembre de 2014

Los dólares para los importadores

Volvemos a tratar el tema de la operación de El Cronista (con colaboración), difundida por el titular de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA).

La previsión, bajo la forma de denuncia, consistía en que se estaba por tomar una decisión en el marco de cierta para-institucionalidad que afectaría el desempeño de las importaciones.

El BCRA les notificaría a los importadores (y no sabemos cuál sería el mecanismo para la notificación, por eso hablamos de para-institucionalidad, porque una notificación no tiene fuerza de ley ni carácter formal) que les cerraría el acceso a dólares, motivo por el cual deberían conseguirlos a través de operaciones financieras informales que marcan una cotización implícita para el dólar mucho más elevada que la que oficialmente se transa en el Mercado Único Líbre de Cambios (MULC) que es la instancia a través de la cual los importadores se hacen de los dólares que les permiten pagar sus compras al exterior.

Cerrarle la canilla del MULC al sector importador en su conjunto y derivarlo a la compra de dólares por canales alternativos como son el Contado con liquidación, el Dólar Bolsa o directamente ilegales como el blue sería una maniobra a la cual es difícil encontrarle la racionalidad.
El contado con liqui, el dólar bolsa y el blue son mercados paralelos de dólar que atienden a requisitorias de tipo financiero: resguardo de la reserva de valor (ahorro de personas físicas), dolarización de excedentes, remisión de utilidades. Digamos, cuando por cuestiones de escasez el MULC se cierra a este tipo de operaciones estos mercados se valorizan, se aumenta la brecha entre la cotización oficial y la implícita de los tipos de dólar financiero, y los que quieren operar dólares para fines financieros lo tienen que pagar más.
Lo que ocurre de hecho es un desdoblamiento cambiario, que procede en la siguiente forma: se prioriza el acceso a dólares de tipo comercial para que eso no incida en los precios a un tipo más bajo, y se manda a todos aquellos que quieren dolarizar sus ganancias, remitirlas al exterior o eventualmente hacer algún consumo considerado suntuario a que consigan esos dólares a un precio más alto. En otras palabras, se le subsidian los dólares a los importadores.

Mandar a los importadores a comprar dólares por esta vía para la cancelación de obligaciones sería bastante irracional. Bah, en realidad, no tendría demasiado sentido hacerlo, ya que fijaría los precios internos a una relación compatible con la cotización de dólar informal, pero sin brindar los incentivos para la exportación o la sustitución de importaciones que brinda una devaluación hecha y derecha.
O sea, sería como devaluar para los salarios argentinos, pero no para los exportadores, con lo cual además no se absorbería una buena cantidad de pesos excedentes que irían a seguir alimentando la dolarización y por ende presionando sobre el tipo de cambio financiero (y ahora importador).

Una medida como esa sería obviamente resistida por importadores. Pero no aportaría demasiada ganancia para nadie. Para hacer algo así, mejor devaluar directamente y chau. Si es el mismo quilombo.
De manera que lo único que puede pensar uno cuando sale a circular una versión como esa es que los que la alientan están presionando para que se devalúe la moneda.
Uno puede pensar que la CIRA, en ese caso, conspiraría contra sus propios intereses, porque una devaluación tan brusca deprimiría al sector importador. Por ahí ya tienen descontado el costo, y lo que buscan es que los liberen de trabas administrativas.
De ser así, una devaluación sería bastante más inocua de lo que son las devaluaciones en general, no porque no pase nada sino porque los costos ya nos los habrían hecho pagar por anticipado.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La maniobra desestabilizadora de El Cronista, y la cobertura de la CIRA para asegurarse dólares baratos.

Contra las previsiones que habíamos hecho hace algún tiempo acá, las restricciones cambiarias continúan en la Argentina y se prolongarán a lo largo de todo este año y los primeros meses del próximo.

La falla predictiva está vinculada, entendemos, a un hecho que no estaba en los cálculos. El fallo Griesa. Esa sanción que parte de la comunidad internacional ejerció contra la Argentina, por haberse embarcado en un proceso de alivianamiento del peso de su deuda externa para conseguir un mayor margen de autonomía en las decisiones respecto de los vaivenes del sistema financiero internacional.
Si bien no puede decirse que el proceso fracasó, sí hay que aceptar que se presentaron una serie de complicaciones que colocan al Gobierno en una situación difícil a la hora de explicar cuáles son los beneficios de haber tomado tales decisiones.

Lo que ocurre desde hace algún tiempo es que el crecimiento de la economía argentina de estos últimos años, hasta aquí operado con prescindencia del ingreso de dólares por vía financiera, se vuelve más dependiente del financiamiento externo en divisas, de modo tal que tal prescindencia se hace insostenible si se quiere mantener tal grado de crecimiento y todo lo que trae aparejado: volúmenes de exportación, complejización productiva, nivel de empleo, poder adquisitivo del salario, transferencias del sector público, nivel de vida de las clases medias, acceso a bienes importados y a insumos productivos tanto para el abasto del mercado interno como para la exportación de bienes de producción más compleja, diversificación de la producción, remisión de utilidades al exterior por parte de empresas, dolarización de excedentes por parte de los ganadores del proceso de acumulación, resguardo en divisas de todo el sector rentístico, etc.

La idea del gobierno era ir arreglando los diversos conflictos en el frente externo, algunos resabios de la crisis de 2002 para normalizar el canal de ingreso de divisas, por acción tanto del sector público como del sector privado.
Esto era básicamente, que los dólares que salían indefectiblemente a partir de los pagos de deuda se ingresaran por las diversas vías de endeudamiento (deuda directa o inversiones de carácter financiero) de modo que la cuenta financiera quedara en una suerte de equilibrio y no se volcaran todos los dólares que aporta la balanza comercial con su superávit al cumplimiento de vencimientos externos, porque en el desequilibrio actual eso ocasionaba pérdida de reservas.
Pagar deuda con reservas era pagar deuda con los dólares de la soja. Ese círculo cierra cada vez más con un diámetro menor, espiralizando un proceso de caída de reservas que da mayor vulnerabilidad, y que mete presiones fuertes hacia la devaluación de la moneda.
La solución de todo este asunto por la vía ortodoxa fue abortada por Griesa y su fallo condenatorio de un accionar político que intentó la recuperación de palancas decisiorias.

En ese marco, ayer se conoció la operación evidentemente desestabilizante de El Cronista Comercial y la Cámara de Importadores. Una operación tremendamente impudorosa y evidente, alertando sobre un supuesto cierre de la venta de dólares a importadores que iban a tener que recurrir a otras vías para conseguir los dólares para pagar y cancelar sus importaciones, como el dólar MEP o Bolsa, el Contado con liquidación o el blue. Hubo otros participantes de la operación además. Ponele que no se dieron cuenta, los forrearon, digamos. Hoy estamos buenos.
Lo curioso es que el señor Ponce, de la CIRA (que supongo que habrá participado con el fin de darle publicidad a un supuesto hecho para que se arme quilombo por anticipado y de ese modo neutralizarlo, de manera de poder seguir consiguinedo dólares baratos para la importación) anda defendiendo su postura con la siguiente excusa: existía el run-run de que iba a pasar eso (que los importadores fueran remitidos a buscar dólares a mercados informales), ya que los mismos bancos se lo comentaban a los operadores como algo que inminentemente iba a ocurrir.

Yo no dudo de que lo que dice Ponce sea cierto. Pero es una declaración explosiva respecto del accionar de las empresas del sector financiero. O sea, instaron de manera alevosa a que los importadores engrosaran la demanda de bonos nominados en dólares, para hacerles subir la cotización, para que la cotización implícita del contado con liqui aumentara, la del dólar bolsa también, esto se trasladara al blue y se encadenaran una serie de hechos que derivan directamente en mayores presiones devaluatorias a partir de que se agrandan las brechas que se había conseguido acortar en la primera mitad del año (disgresión: la brecha que a mí me parece que hay que mirar más es la que se abre entre el blue y el dólar turístico, o sea el oficial más el 35% que se recarga en la tarjeta de crédito; esa estaba casi cerrada y ahora se abrió nuevamente; el porcentaje de aumento que cierre esa brecha es lo que "el mercado" le pide al Gobierno que consienta como devaluación).

Estas maniobras especulativas son las que según la óptica de donde se las mire se mencionan como golpes de mercado. Los actores con mayor poder de acumulación de excedentes operan en condiciones ventajosas para valerse de las debilidades y avanzar sobre los ingresos de otros sectores que queden desprotegidos.
Está medianamente legitimado este accionar, así que no lloren por favor cuando se hable de complot, de desestabilización, etc.
Intentan continuamente engrosar ganancias, descubriendo debilidades y asaltando los bolsillos del resto de los sectores. Mirando más fino, toda esta suerte de interrelaciones es una guerra despiadada por la apropiación de excedentes. El Gobierno que no sufre coletazos de esta guerra es porque habilita que se engrosen desproporcionadamente los excedentes de los más excedentarios. Cualquier distorsión que se provoca en ese proceso asumido como natural causa crispación.