miércoles, 2 de julio de 2014

El Mejor

Soy un adulto devenido de uno de esos chicos a los que el primer regalo grande que le hacían (siempre y cuando sus padres o sus tíos tuvieran la suerte de poder hacerlo) era una número 5. La de los gajos pentagonales a dos colores, preferentemente los del club del que eras hincha.

Si es que ya habías elegido de qué cuadro hacerte hincha.
En la Capital, proliferaban las pelotas blancas y rojas, o azules y amarillas. La azul y blanca que quería yo era más dificil de conseguir.

Muchos de los chicos de esa generación, no teníamos forma de no hacernos futboleros.
No conocíamos otra diversión que jugar a la pelota. En los recreos en el patio del colegio, en las calles empedradas (en las asfaltadas el tráfico ya era demasiado abundante), en las plazas, en los campitos (que algunos había) o en el club de barrio.
No quiero sobredimensionar aquello tampoco. Éramos chicos más o menos como los de ahora. No soy ni tan viejo choto ni tan obtuso como para afirmar que aquella infancia era "más feliz".

Lo que sí es cierto es que la diversidad de nuestros juguetes (esta industria ya tenía cierta pujanza, debido a que absorbía gran parte del plástico disponible, residuo de la explotación petrolera, para la confección de boludeces) tendía a opacarse tras la pelota. Que podía ser de goma, una pulpo, la mencionada número 5 de cuero, o un bollo de papel que si se podía envolver en una media era mejor.
El gusto por el futbol era un destino, tal vez una obligación para muchos de nosotros.

Para el Mundial 86 rondábamos los 10 años. Una vez campeones, Maradona era, para nosotros, más que Batman, más que el Hombre araña (al que todavía no se lo conocía como Spaiderman).
Esa carga emotiva nos acompañó casi invariablemente a lo largo de nuestra vida.

Digo todo esto con el fin de graficar la dimensión de mi afirmación siguiente:
Messi es el futbolista más extraordinariamente talentoso que pueda existir.
Es el mejor de todos.
Es incluso mejor que ese superhéroe llamado Diego Maradona que era más que Batman.

Por supuesto, no sirve de nada si no lo termina plasmando en un Mundial, ganando ese Mundial. Ojalá lo pueda hacer porque sería no solamente una alegría deportiva sino un acto de justicia histórica.

viernes, 20 de junio de 2014

El fallo de Griesa: nuestro paso al socialismo

El fallo de Griesa, ya lo habíamos dicho en algunas otras oportunidades, se nos hace incumplible.
En el sentido de que constituye una reestructuración de deuda al revés.
Podemos pensarlo del siguiente modo: Argentina es un país que se encontraría hoy sobre-desendeudado. Su exposición al crédito externo es demasiado baja en relación a la envergadura de su economía, tanto en lo que hace al sector público como al privado. Esto mismo lo diagnosticó el propio gobierno.
Y desarrolló una estrategia tendiente a recomponer lazos rotos con el sistema financiero internacional, de modo de ir de a poco agrandando la proporción de participación del crédito externo en la economía argentina, a los fines de valorizar con reservas los activos argentinos, y evitar una destrucción de riqueza. Simplificando, apuntalar el valor de la moneda, evitar  nuevas devaluaciones bruscas.

El juez Griesa prefirió proponerle un camino distinto: puntualmente, desarmar la reestructuración de deuda que le permitió al país superar la crisis del 2001.
Griesa inventó una novedad en materia doctrinaria. Nunca en la historia de las finanzas (y más ampliamente, de la humanidad, calculamos) se había desatado un proceso compulsivo de reestructuración de deuda en el cual los beneficiarios serían los acreedores, en detrimento del deudor.
Las reestructuraciones de deuda eran (hasta Griesa) procesos en los cuales un deudor acuciado promovía en acuerdo con sus acreedores una disminución equilibrada de sus pasivos, de modo de volver viable su repago.
Lo que hizo Griesa fue decir: la deuda que Argentina legítimamente pactó con sus acreedores es menor a la potencialidad de desarrollo de ese país, así que tiene que reconocer una deuda superior.
El espanto reaccionario más notable del que tenga memoria la historia. Todavía, tan cerca de los hechos, no resulta tan fácil visualizarlo así. Pero es de una envergadura criminal no mucho menor a los bombardeos de poblaciones civiles para ordenar la viabilidad de la circulación energética necesaria para mantener el status quo del capitalismo presente, que los señores del país de la libertad condicional organizan en Asia.
A los mismos que usufructúan los beneficios de mantener a los países del tercer mundo atados a los procesos de endeudamiento la decisión del juez les pareció demasiado. Sin embargo, el Tea Party judicial impuso su postura, a pesar del lobby que el parlamento británico, el Vaticano y Bank of New York (por mencionar solo algunos grupos extremistas de izquierda) realizaron en contra.

Decíamos: el fallo de Griesa es incumplible. Argentina debería decretar otro default y reestructurar nuevamente la totalidad de su deuda, en caso de reconocer los pasivos que el juez intenta obligarla a reconocer, directa e indirectamente.
En cierto sentido, hasta podemos decir que la decisión de Griesa es una invitación al socialismo.
La verdad es que si no es posible una alternativa a la propuesta por el fallo habría que mandar todo al carajo: declarar el default de la deuda, irnos de los organismos multilaterales de crédito, nacionalizar el comercio exterior y el sistema bancario y encomendar nuestras reservas energéticas y de materias primas agrícolas y minerales a Rusia y China y el surtido de su financiación.
Un aislamiento del mundo semejante sería muy doloroso para toda nuestra población. Desde la imposibilidad de viajar a ver el mundial (los controles cambiarios deberían ser muy estrictos), hasta la abstención de consumir determinados productos importados, pasando por la adecuación de los procesos productivos teniendo en cuenta la dificultad de comprar insumos provenientes de los países que hoy nos los surten, o la destrucción de capital de todo tipo (vehículos, celulares, maquinaria, computadoras) por la imposibilidad de adquirir repuestos.
O sea: en un país donde un módico control de cambios provoca manifestaciones de repudio masivas (más de un millón de personas movilizadas) pedirle a su población semejante acto de heroísmo sería ridículo.
Como dicen los pibes ahora, "boludeces no".
Y se lo decimos principalmente al líder de la corriente estudiantil de UNEN, el señor Fernando Solanas, que en algún intervalo de sus giras como cineasta relativamente exitoso, suele hacer comentarios respecto de estas cuestiones, sobre la legitimidad de la deuda y la mar en coche.
Jusamente desde UNEN, una fuerza en la que militan unos cuantos de los que tomaron y legitimaron la deuda en cuestión.

El camino será complejo y no hay que descartar nada

lunes, 9 de junio de 2014

La secretaría de coordinación estratégica del pensamiento nacional

Se habló bastante de la nominación de Forster para este cargo, creado ad hoc.
Y se puede discutir sobre dos ejes: primero el ad hominem, dando vueltas sobre el nombramiento mismo de Forster. Cosa que no le puede interesar más que a alguien con espíritu farandulesco.
Y después el institucional: la creación del cargo, por qué, para qué.

Algunos de los que agarraron por este último camino, o por una combinación de ambos, volvieron a sacar a relucir el infundado y creo que fingido temor (es que soy bueno en el fondo) a que desde el estado se pueda generar un proceso que derive en una suerte de pensamiento único. Momento en el cual, casi obligatoriamente, hacen la correspondiente mención a 1984. La novela más citada que leída de Geroge Orwell. Que no leímos, porque ya nos la contaron los analistas políticos.

En este punto cabe una disgresión. Los mismos analistas preocupados por la confrontación y la falta de consenso que nos hace perder "oportunidades históricas" (que se diferenciarían de las oportunidades no-históricas) muestran a su vez un temor estúpido a la instauración de un pensamiento único. O sea, de un tipo extremo de consenso. El problema con que se topan estos analistas es la incapacidad de articular un discurso que supere el estadío infantil de centralidad del yo.
Lo que interpreto es que llaman "consenso" a aquel acuerdo consistente en que los demás asuman como propias sus ideas (las de ellos). Y denuestan entonces cualquier tipo de consenso fundado en la renuncia a algunas de sus convicciones. La historia de la humanidad (la de las oportunidades) es una seguidilla de hechos como estos. Agradezcamos a Dios estar atravesando una oportunidad (histórica) de las escasísimas en que el arribo a consenso excluye el uso de la violencia y la eliminación física del que se niega a consensuar. Bah, no, no agradezcamos nada, si en realidad no es así.
Por supuesto, nuestras valoraciones de esas oportunidades (históricas) en que los consensos son alcanzados (es decir, son sofocadas más o menos violentamente las disidencias) depende en muy buena medida de si quedamos del lado de los consensuadores o de los consensuados. Repito: la Historia (esa seguidilla de oportunidades) es básicamente eso.

Volvemos entonces a pensar sobre el cargo: la Secretaría de coordinación estratégica del pensamiento nacional.
Y acá nos ponemos en críticos. No sin caer en contradicciones.
Si creyéramos en su existencia seríamos acérrimos enemigos del pensamiento único y del consenso, aunque no de la negociación, que consiste en una renuncia temporaria a la convicción de alcanzar determinados objetivos de manera inmediata. La clave está en la palabra temporaria. Y en la anulación de la inmediatez. En esa imposibilidad llamada consenso la renuncia es perpetua y absoluta. El conflicto es el intento por apropiarse de la inmediatez. La negociación es apenas dilación. Es mucho. Administrar las dosis de negociación es un arte político.
Por eso, a la secretaria de coordinación estratégica del pensamiento nacional le criticamos su futilidad antes que nada.
No hay riesgo de pensamiento único. Nos parece bárbaro que Forster o quien sea se ponga a organizar congresos de filosofía nacionales, arme cátedras paralelas en determinadas carreras, intenten motivar debates sobre qué es el ser nacional, etc.

Pero todas estas actividades no lograrán seguramente escapar a una máxima que me parece innegable a esta altura y en virtud de las experiencias pasadas en la materia: que todos los procesos de cambios culturales profundos ocurren por fuera de lo institucional. La potencia de los elementos que posibilitan estos cambios se diluye a medida que los mismos son institucionalizados, sometidos a una estrategia, cargados de responsabilidades tácticas, disciplinados a la consumación de objetivos dependientes de un plan de operaciones, sometidos a auditorías de avance gestión, analizados bajo los standares de control de calidad.
De manera tal que la secretaría y los procesos institucionales que por ella sean emanados, muy probablemente se transformen en artefactos de funcionamiento en el mejor de los casos aceitado y que compongan una maquinaria prolija, pero con poca incidencia real.

Quienes vivimos de cerca el devenir de los blogs K somos más o menos conscientes de lo que ocurrió. La mejor performance de este colectivo se dio cuando no era un colectivo, cuando de manera dispersa. unidos apenas por cierta afinidad de pensamiento e impronta de acción y aprovechando un ambiente común varias personas se apropiaron al mismo tiempo de herramientas disponibles y ocuparon espacios vacantes para dotar de sentido algunas sensaciones que andaban necesitando una expresión más o menos coherente, un discurso; o varios. Todo intento por convertir eso en un canal de comunicación institucional creo que fracasó. Pero por inútil. Y anuló por ahí la potencia comunicativa de la herramienta que probablemente y de todas formas iba a caducar igual, por culpa del tiempo, implacable, que le quitó la oportunidad histórica, para dársela a otros. No tenemos derecho a esperar otra cosa de parte del tiempo que esas infidelidades.

La idea de armar esta secretaría tal vez quede en la historia como el intento de un gobierno por armar un contra Tinelli de carácter institucional.
El super secretario de coordinación estratégica del pensamiento nacional en las sombras, de todos modos, sigue teniendo todas las de ganar a la hora de difundir en grado prioritario una cosmovisión, una forma de entender el mundo. No necesita el reconocimiento institucional de función y por eso la desempeña con una eficiencia inexpugnable.
Está de todos modos institucionalizado, pero de manera discreta, no forma parte del eje preocupante del pensamiento único. Lo ejerce, con la inconsciencia de quién no sabe bien a qué lo dedican. Y por ende, es efectivo. Sospecho que Orwell tenía profundamente razón, pero nos lo contaron mal.

martes, 3 de junio de 2014

El Rey Juan Carlos abdica y complica aún más a Boudou



Alejandro Bercovich, columnista semanal en lo de Wainrach en Radio Metro esbozó, en su columna de hoy, un ejercicio de admiración por el "gesto" de Juan Carlos. El rey de España. Que abdicó. Abdicó.

Lo señalo porque el snobismo argentino, consistente en exacerbar obscenamente la pavada sensacional de que en otros países del mundo (por lo general occidentales y un poco más ricos que Argentina y, de paso, con nombre glamorosamente exótico, aunque para ser sincero, este no sería el caso en este punto) las cosas que ocurren son mejores que las que ocurren acá, se alinea bastante bien con la bajada de línea esbozada por Bercovich.

Dijo, palabra más o menos, que el rey Juan Carlos debió abdicar al sentir su conciencia acosada por las denuncias de corrupción que pesaban sobre su yerno (que llevan unos 5 años más o menos). Y lo hizo para intentar re-legitimar la autoridad monárquica, que por esas mismas sospechas de corrupción se encontraba mermada.

Y remató con una manifestación del más puro snobismo: algo así como que la cosa era muy distinta a la que se vivía en Argentina, en que un vicepresidente está acusado y citado a declarar en una causa por corrupción y continúa en su cargo.

Así que deberíamos desprender de las opiniones de Bercovich, sin riesgo de violentarlas, que la situación española implica una superioridad de orden moral respecto de la de Argentina.

Parece que el hecho de que un señor al que se le otorga socialmente y por acuerdo contractual tácito las potestades de rey, legitimando tal otorgamiento en una supuesta elección divina que se sustenta en el hecho de que la dignidad sanguínea de tal señor es de carácter distintivo y superior a la de la casi totalidad del resto de los mortales, lo cual los convierte (al resto de los mortales que por azar o elección residen en el territorio sobre el cual el susodicho rey se atribuye la soberanía) en sus súbditos, sobre los cuales pesa la obligación de pagar tributo para mantener sus fabulosos stándares de vida, acordes a los esperables para la preciosidad de su sangre, de tipo especial, que ostenta este caballero tan superior a todos nosotros, cosa totalmente fundamentada (si no Dios no se hubiera permitido elegirlo); decía que el hecho de que este caballero decida abdicar (abdicar!!!!!), es decir, renunciar no a sus majestades que son de tipo vitalicio, sino simplemente al ejercicio temporal del poder, que salvo honrosas excepciones también suele confundirse como de carácter vitalicio, delegándolo en su sucesor natural (sucesor natural), o sea su legítimo heredero, es decir su hijo (varón y mayor, en ese orden), que si no es que la reina se mandó alguna cañita al aire con tanta mala leche como para quedar embarazada de algún súbdito, cosa imposible que haya ocurrido porque confiamos ciegamente en la envergadura moral de su majestad la reina, si no el rey no la hubiera elegido como su esposa (así como dios lo eligió a él como su representante), entonces, decíamos, el actual príncipe y próximamente rey tendrá la misma dignidad sanguínea que su padre, gracias a dios (gloria a dios!), o mejor dicho, gracias al grandioso gesto de Juan Carlos, que actuando en nombre de dios eligió otro rey para España, anticipándose apenas unos años a su inevitable muerte, lo cual implica el detalle menor de que ya el rey no será el suegro del corrupto que lo hizo abdicar sino apenas un cuñado, todo eso parece, decíamos, de una superioridad moral aplastante, empequeñecedora, respecto de nuestra catadura, la de los argentinos, que tenemos un vicepresidente sospechado de corrupción que no quiere abdicar... digo, renunciar.

Y sí, este país no da para más, hay que irse. A España, que tiene un rey como la gente, no como los corruptos de acá.

viernes, 30 de mayo de 2014

Deuda pública (Club de Paris y Repsol)

Leemos la nota de Pablo Wende (un periodista de finanzas bastante crítico del gobierno y poco optimista a priori en general con las acciones que desarrolla éste) en Ámbito, que es el mejor diario económico de la Argentina.

Haciendo un breve resumen, podemos decir que Wende aborda los efectos sobre la deuda pública total del acuerdo con el Club de Paris y con Repsol por la compra de las acciones de YPF.
Toma como punto de inicio el dato que difunde la Subsecretaría de financiamiento que, como se indica en la nota es del 3º trimestre de 2013. Es decir, al 30 de septiembre de 2013 la deuda pública total era de 201.000 millones de dólares. Este dato excluye la deuda en default en litigio con los fondos buitre, pero incluía un concepto de capital y también intereses de deuda con el Club de Paris, sensiblemente menor al consolidado en el acuerdo de ayer.
Digamos, con los bonos emitidos por el acuerdo con Repsol y con el agregado de la consolidación de ayer, la deuda ascendería a 210 mil millones de dólares.

Pero hay un dato que relativiza todas estas cuestiones.
Porque uno de los conceptos que se incluyen en la deuda total del sector público es el del endeudamiento de corto plazo, que incluye los adelantos transitorios del BCRA, las Letras del Tesoro y los Pagarés del Tesoro. Esta deuda asciende a 18 mil millones de dólares.Y si bien es un stock que en estos años se movió más o menos proporcionalmente a los de los otros conceptos, por ser de corto plazo puede estar sometido a variaciones más bruscas o de signo contrario al resto de los pasivos, siendo incluso variable de ajuste más vinculada a las decisiones políticas sobre gastos corrientes.

En definitiva, si bien la deuda pública se vio abultada en este periodo por el arreglo de estos diferendos (podríamos sumar los juicios ante el CIADI que representaron montos mucho menos significativos) y algunos vencimientos comprometen el cierre del programa financiero de cara a 2015 si no es que se cae en nuevo endeudamiento o refinanciación, el kirchnerismo puede seguir blandiendo todavía el mérito de haber comandado un proceso de desendeudamiento real y se perfila ya directamente a terminar su mandato con niveles bajísimos de exposición al endeudamiento externo tanto del sector público como del sector privado, lo cual constituye un margen apreciable para utilizar esta herramienta contracíclicamente en el futuro.

Y es raro, lo que marcamos siempre. Este periodo se caracteriza como populista a partir de que se le endilga haber gastado a cuenta de procesos futuros.
Sin embargo, evitó lo que los supuestamente serios no hubiesen evitado sino más bien hubieron recomendado hacer durante estos años: endeudarse en el exterior hipotecando los ingresos de divisas futuros en virtud de gastarla toda ahora. Que es en definitiva lo que hicieron los gobiernos anteriores, motivo por el cual el kirchnerismo heredó tantos pasivos conflictivos.
Una vez se demuestra que no es tanto la prolijidad financiera lo que se evalúa cuando se ponen las etiquetas ideo-políticas sino qué bolsillo cobra y qué bolsillo paga.

domingo, 11 de mayo de 2014

La definición de la Liga Española

El domingo que viene termina la liga española.
En un hecho casi inédito, hasta la última fecha se llegó sin que esté definido quién será campeón ni quiénes se van al descenso (salvo Betis, cuya mala campaña lo condenó unas cuantas fechas antes; pero queda definir dos descensos más).
El condimento adicional es que los dos equipos que mantienen chances de salir campeón se enfrentan entre sí, en cancha del segundo. Lo cual hace que, por la forma en que se define el campeonato, haya un dramatismo adicional: con un empate es campeón el visitante, pero si gana el local es automáticamente campeón.
Algo similar pasa en el fondo de la tabla: dos equipos que pugnan por no descender se enfrentan entre sí, y habrá un tercero pendiente de ese resultado y del propio para conocer su suerte. De los tres, dos descenderán.

El drama ya se anticipó en la fecha de hoy: goles en un estadio que determinaban cambios en la tabla de posiciones que obligaban a un equipo cuya situación hasta entonces lo beneficiaba con la tranquilidad a buscar otro resultado para salvarse; o a lo mejor otro gol en otro estadio volvía estéril cualquier esfuerzo; o situaciones de gol no concretadas que eran lamentadas porque hubiesen permitido definir la fecha una semana antes, y acto seguido un gol que modificaba las perspectivas de definición.

Así, Quique Wolf, el respetado ex-futbolista que hoy oficia de comentarista para la señal ESPN, observó con aparente solvencia algo así como que en España había una liga seria que no necesitaba los insólitos promedios o los campeonatos cortos para promover definiciones altamente emotivas hasta las últimas fechas.
La alusión al esquema de los torneos argentinos es obvia.

Más allá de que si revisamos los últimos 10 años o más nos vamos a encontrar con que esta es una definición excepcionalmente emotiva, y que el común de los casos marca que los campeonatos en España se definen algunas fechas antes del final (a veces unas cuantas), vamos a caer en la cuenta de que hay otra diferencia que es la sustancial, las más importante, entre la situación de emotividad que se presenta hoy en España y la que es habitual en Argentina.

En España, si antes de iniciar el campeonato hacemos un juego al estilo prode, en el cual apostamos qué equipos van a pelear el campeonato y qué equipos van a pelear el descenso seguramente vamos a acertar la casi totalidad de lo que nos encontraremos 38 fechas después.
En esta temporada se dio otro hecho insólito: el Atlético de Madrid se metió en la pelea y tiene chances de ser campeón. Esto no pasaba desde hace muchos años, durante los cuales Barcelona y Real Madrid (segundo y tercero en esta oportunidad, el Barcelona todavía con chances serias de ser campeón) se repartieron los títulos con exclusividad y estableciendo diferencias increíbles con los demás equipos. Hubo una liga en que el Barcelona sacó más de 100 puntos, sobre 114 en juego.
Los que pelean el descenso hasta la última fecha, son absolutamente previsibles: Granada, Valladolid, Almería.
Hay que aceptar que el Elche y el Levante zafaron antes. Qué sorpresa tremenda.

Lo que distingue al "mamarracho" del futbol argentino es que cualquiera puede salir campeón. Cualquiera. Y que cualquiera se va al descenso.
Y que los pronosticadores nos equivocamos ferozmente, casi siempre.

Ese tesoro no lo podrá lograr nunca ninguna liga seria, ningún sistema de campeonatos previsible y sencillo.
En la vida hay que elegir. Y la seriedad es enemiga de la emoción. Y también de la igualdad.
Buenas tardes.

martes, 6 de mayo de 2014

Precio de la nafta y dólar

De a poco, la tranquilidad cambiaria empieza a verse cuestionada. Ya aparecen lentamente comentarios que aluden a renovadas expectativas devaluatorias nacidas en el seno de los centros de acumulación de capital y eficientemente difundidas en variadas direcciones. El manejo de las expectativas y el lubricante de la tenencia de pesos disponibles son los que terminan ejecutando la operación.

En estos días y en este sentido, escuché en un par de oportunidades referencias coloquiales al precio de la nafta, y su vinculación histórica con el tipo de cambio.
Parece ser que cierta memoria colectiva vuelve razonable la idea de que el litro de nafta super en Argentina debe valer un dólar. "Siempre costó un dólar", es el razonamiento. Ese sería su precio de equilibrio.

Si bien hay una extravagante dispersión geográfica y marketinera de los precios, tomamos como referencia el valor que suponemos que se suele tomar como referencia para estos casos por comodidad de quienes enuncian: la nafta super de YPF (que es la que domina la cuota más amplia de mercado) en la ciudad de Buenos Aires (que es el centro del mundo).
El precio hoy ronda los $10,60 por litro.
El precio del dólar oficial en cambio es de $8,02.
La super, entonces, vale 1 dólar con 30.
Según esta aproximación (a la que no descalifico totalmente, después de todo es una especie de índice "Big Mac" vernáculo, con componente comparativo de criterio temporal y no geográfico) el valor del tipo de cambio nominal hoy debería ser de $10,60 para alinearlo con el valor de equilibrio.
Estaríamos aparentemente apreciados en un 30%.
Lo cual derrumbaría, de ser cierto, todo el andamiaje de cuestionamientos sobre los efectos nocivos de la devaluación de principios de año sobre los salarios. Porque lejos de estar devaluados éstos, estarían según esta teoría compartida por varios agentes con poder económico insoslayable, sobrevaluados. Seguirían sobrevaluados.
Y la prueba está en que viene One Direction a tocar a la Argentina, psss.

Por eso, salvando las contradicciones y centrándonos en el hecho de que el precio de la nafta super indicaría sobrevaluación, avanzamos en el comentario.

El precio de la nafta en una economía como la Argentina actual es una política económica. La empresa que abastece en promedio el 70% del mercado en los distintos combustibles y en las distintas fases del proceso está bajo control estatal. Y tiene capacidad para fijar precios y regular márgenes de rentabilidad.

Tanto los precios de los combustibles como las tarifas de los servicios públicos, o mejor dicho el nivel de estos precios es una base sólida para el asentamiento de los niveles de consumo de los sectores medios y medios altos. Cuanto más baratos están la nafta, la luz, el gas, más tiende a elevarse la propensión marginal a consumir en esos sectores de la población, cuya propensión al gasto se ve estimulada en medio de procesos inflacionarios (los excedentes se revientan, no se atesoran) y de ella sobreviene un efecto multiplicador que derrama lubricante sobre toda la economía, engrosando al menos en uno de sus componentes (el consumo) a la demanda agregada (al mismo tiempo que estimula un comportamiento fiscal expansivo).

En ese sentido, que la nafta deje de ser barata y pase a ser cara es una decisión de política económica que tiene por objeto mejorar los márgenes de rentabilidad de la cadena de producción y comercialización de combustibles, tendiente a generar excedentes e incentivos para mejorar los niveles de productividad  y equilibrar los movimientos de oferta y demanda para acortar la brecha que se generó por sobre-exigencia de la demanda; al mismo tiempo que se convierte en un elemento de absorción de excedentes fácilmente trasladables a demanda de bienes.
La nafta y las tarifas son un correlato complementario en el campo de la economía real de las tasas de interés.

No es de extrañar entonces, que suponiendo que el precio de equilibrio de la nafta super fuera de un dòlar (cabe aclarar que el precio actual casi coincide con la cotización de "dólar turista" -oficial + 35%, es decir, el mercado cambiario argentino tiene en la actualidad demasiadas particularidades que intervienen sobre este tipo de comparaciones-) no sería extraño que como mecanismo de absorción contracíclico se mantuviera este precio por encima del mismo, de modo de utilizarlo a los fines de absorber excedentes que pudieran presionar sobre los precios.

La paradoja de la economía actual es que si bien inflación y sobrevaluación cambiaria son elementos directamente proporcionales, hay cierta distorsión de precios relativos que hace que la estabilización del nivel general de precios afecte determinados precios puntuales, de tal forma de hacerlos pasar de baratísimos en términos internacionales a caros en los mismos términos, y al mismo tiempo eso termine disminuyendo el índice inflacionario lo cual dejaría más margen para alcanzar un nuevo equilibrio cambiario.
Un quilombo, que dispara todo tipo de especulaciones de corte parcial y conclusiones contundentes que no se sostienen por más de 15 días.