viernes, 31 de diciembre de 2010

Estado ausente

El último tramo de la serie lo inauguró Mauricio Macri, en relación a los hechos del Indoamericano.
Ya antes se habían hecho intentos por instalar la frase, con suerte dispar.

En una esquina porteña bastante cheta, escucho, uno de estos días, una conversación. "Lo que pasa es que el estado está ausente", dice uno, mientras cargaba unas bolsas de compras que acababa de hacer. El otro asentía, con el gesto de reconocimiento que hace uno cuando alguien dice algo novedoso. Novedoso.

Resulta que parece ser que algunos argentinos descubrieron el otro día (con unos 18 añitos de atraso) que el estado no tiene una presencia y una fortaleza adecuadas para resolver conflictos propios de la vida social, económica y (por qué no?) política de nuestra comunidad. Fenómeno, digamos de paso, que no es sólo argentino. Puede aplicarse a casi cualquier país del mundo, incluso los "desarrollados" donde están teniendo algunos problemitas con la descomposición de sus "estados de bienestar". Quedan a salvo los nórdicos, claro, donde la presencia del estado se hace palpable fuertemente a la hora de pagar impuestos, confiscatorios y violatorios de la propiedad privada, según los estandares nacionales. Pero sigamos con lo nuestro.

Más impactante resulta este abrupto reconocimiento de la ausencia del estado, ya que sucede justo en el momento en que el Estado más presente está, en los últimos 18 años.
Presente en la intervención de ciertos mercados, lo cual genera fuertes reacciones (fíjense si no qué opina del tema la Mesa de enlace); presente en las tarifas de servicios públicos, en los boletos de transporte público en el AMBA, en los precios de los combustibles, en las multas que pagan las privatizadas que no cumplen con el servicio; presente en la operación de ciertas empresas (Aerolíneas, AYSA, Correo) recuperadas después de haber sido privatizadas; presente en el sistema jubilatorio.
Y en muchos casos más.

Es llamativo cómo los mismos tipos que hablan de Estado ausente identifican el crecimiento del gasto público y la presión tributaria (que supuestamente es muy alta, no como en países ejemplares, tal el caso de Alemania, por ejemplo) como problemas terribles a los que nos somete la "dictadura K". Que estaría batiendo un nuevo record: montar un régimen dictatorial sobre la base de un "estado ausente".

También hay que reconocer que, aunque parezca increíble, este desafío a las reglas de la lógica, del cual gente como Macri abusa de manera casi constante, parece dar ciertos réditos electorales.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Corrida estacionaria

Falta nafta. Dicen.

E ilustran con imágenes de la CABA. Donde se hacen colas de 2 y 3 cuadras ante las estaciones de servicio. Para cargar combustible. Y cargan.

Le preguntan a un señor cómo vive el faltante. Y dice: "recorrí un montón de estaciones. La peor es la de San Juan y Deán Funes. Hay 3 cuadras de cola". De gente cargando, que sale de la estación con el tanque lleno. De Premium, Super o Gasoil, según el caso.

Otro: "Viajo en colectivo. Tengo el tanque lleno, pero no quiero gastar por si falta".

Me acuerdo de una vieja frase de Alcadio Oña, que decía algo así como que el Gobierno ocultaba la crisis energética con una montaña de pesos en subsidios.
No sé cómo será en el resto del país, pero al menos en la CABA, no hubo una "crisis" más ficticia que ésta. En la que, parafraseando a Alcadio, se escondió tras toneladas de combustible el faltante del mismo.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La mandás a chicanear y se incendia a sí misma

Stolbizer dice que la falta de billetes es un "corralito encubierto". Que "el gobierno debilitado ha capturado los dineros de la gente". "Encubierto", dice Margarita, no como el "sincero", el "transparente", instaurado por De La Rúa y Cavallo, conductores del Gobierno de la Alianza, para cuya conformación Margarita militó

La realidad es que la circulación de billetes está sobrecalentada. Tan sobrecalentada que el BCRA se encontró, sorprendido, con una demanda de efectivo que no tuvo en cuenta. Y que tiene un correlato evidente en el crecimiento de más de 20% en las ventas en comercios y shoppings.
O sea, una demanda de dinero que se traduce en demanda de bienes y servicios en el mercado interno.

Situación exactamente inversa a la que desató el corralito (el original, el único), en la que había una demanda fuerte de dólares para la fuga.

Establecer relaciones, analogías, paralelismos es una forma privilegiada del razonamiento que sirve para identificar problemas presentes y resolverlos haciendo uso de la experiencia como herramienta.

El mal uso que hacen de estos razonamientos algunos dirigentes es la demostración evidente de por qué, cuando gobiernan, les va tan mal.

martes, 28 de diciembre de 2010

Efecto luto

De los análisis políticos y las previsiones que se hacen de cómo viene la mano para 2011 rescato el concepto, científicamente avalado, de "efecto luto".
Esta variable ineludible para todo analista de la realidad es mencionada como la causa fundamental del posicionamiento privilegiado respecto de sus eventuales competidores que actualmente tiene la presidenta, para largarse a la carrera por la reelección el año que viene.

La cosa funcionaría más o menos así, según mi entender: Cristina venía mal y Kirchner era un lastre que no la dejaba arrancar. Se muere Néstor, y entonces amplios sectores de la sociedad deciden modificar su opinión sobre Cristina. "Ya no está el "crispador", pobre mujer se quedó solita, me da un poco de pena, el año que viene la voto".

Una estupidez más grande que una casa. Y una canallada (leve, a la altura de la capacidad de un Fernando Laborda, digamos).

En serio, sería bueno poder evitar el "lugar común". El que lo adopte puede que se vea convidado por la ilusión a proyectar cosas que finalmente no ocurran.
La imagen de Cristina, y su intención de voto mejorada, probablemente no provengan de tal "efecto luto". Lo cual no querría decir que la muerte de Kirchner no haya influido en nada.

Pero no habría que subestimar algo más importante que el "efecto luto", que son las circunstancias del velorio y el entierro de Kirchner. La masividad de las manifestaciones y el compromiso de manifestantes indudablemente conmovidos puede que haya dejado marcas más indelebles en los ánimos. Y entonces, ese efecto, distinto del "luto", puede llegar a tener una durabilidad mayor, porque se vincula con el balance de lo ocurrido en los últimos años.
Digamos, es posible que por la muerte de Néstor, el kirchnerismo esté volviendo a facturar políticamente lo que ya había facturado para 2005 y 2007. Ese vínculo es más fuerte que la solidaridad que despierta una viudita.

Y guarda con la generalización de los conflictos, porque si la hipótesis "conspiración" se vuelve verosímil, la "viudita" de "duelo" puede volver a facturar algo, esta vez sí en la faceta de la victimización.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Precios y desigualdad

Leemos a Pagni en La Nación de hoy. Deja una frase que resulta llamativa por lo ingeniosa:
La política social más relevante del Gobierno no es la asignación universal por hijo, sino la inflación. Y esa política social es regresiva.
La idea de Pagni es que existe una fragmentación muy importante en el mercado laboral actual, que tiene correlato en lo que podríamos llamar la clase trabajadora.
Así, los trabajadores bajo convenio se verían beneficiados con la dinámica inflacionaria (sus salarios le ganarían a los precios). Lo cual de paso le sirve para reafirmar que existe un creciente poder en manos de los sindicatos, con complicidad del ministro responsable de la inflación, Boudou, con lo que la hipótesis cierra perfectamente desde lo político: Boudou y Moyano, juntos en la capital. Un poco pretenciosas las conclusiones de su razonamiento, pero no está del todo mal.

Por el otro lado, aquellos trabajadores que no cuentan con el paraguas protector de un convenio (registrados o en negro) verían mermar paulatinamente su poder adquisitivo.

En realidad, lo que Pagni hace es asignarle a la inflación características propias de un proceso de apreciación cambiaria (la inflación lo es).

El tema es que las recetas anti-inflacionarias tienen un camino común, que confluye justamente en el canal de la apreciación cambiaria. Que no se aprecie el tipo de cambio real de manera paulatina y con resistencia por parte de las autoridades, como ocurre en un proceso inflacionario como el actual. Pero que se aprecie, en cambio, por propia dinámica de mercado, con tasas de interés más altas y competencia importada más barata. Que se mantenga el tipo de cambio nominal en niveles acordes al precio real de nuestra moneda.
La fragmentación en el seno de la clase trabajadora es inevitable en dicho contexto de precios estables, también. Incluso es posible que sea mayor.

La inflación es el chivo expiatorio por el cual los liberales pueden culpar a la versión populista del capitalismo de provocar desigualdad. "No es el capitalismo, es la inflación".
Pero en realidad, no es la inflación. Es el sistema.

Que uno no quiera ser comunista, no significa que tenga que volverse estúpido.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Servicios públicos: los subsidios y el lobby (viejo post, que viene a cuento de la cuestión energética)

En mayo de 2009 publiqué la entrada que viene a continuación. La situación no solo no varió, sino que hoy la discusión sobre estos temas adquiere nuevo vigor. Lejos de definirme a favor o en contra de la decisión actual del Gobierno en la materia, la intención es tener claro cuál es la totalidad de las aristas que quedan incluidas en el asunto.





El motivo remoto

Según la teoría, las cantidades demandadas por los potenciales consumidores de un producto tenderán a aumentar a medida que el precio disminuya, y viceversa.
De modo inverso, las cantidades ofrecidas por los productores tenderán a aumentar si el precio también lo hace.
Así, a partir de la tensión generada entre la demanda y la oferta, las cantidades ofrecida y demandada alcanzan un hipotético punto de equilibrio a determinado precio, si se cumplen las condiciones de mercado denominadas como competencia perfecta.

Sin embargo, existen ciertas restricciones que hacen que la competencia perfecta sea un tanto esquiva en la realidad. La teoría identifica algunos casos, agrupándolos bajo el tendencioso nombre fallas de mercado. Una de estas fallas de mercado es la que se conoce como monopolio natural. Es el caso de aquella actividad en que la oferta sólo puede ser provista por un único actor, sin competencia alguna. El caso paradigmático es el del servicio público (luz, gas, agua). Sería un derroche inmenso de recursos que existieran varias redes de distribución ofrecidas por diversas empresas que compitieran entre sí por los clientes. Del mismo modo que tampoco sería rentable para estas empresas invertir en la red de distribución de energía eléctrica, por ejemplo, teniendo una baja densidad de clientes por kilómetro de red. Por este motivo, fundamentalmente, suele decidirse que exista sólo un proveedor para cada uno de estos servicios.



El vicio en el monopolio natural


Ahora bien, el monopolio natural se caracteriza, entre otras cosas, por propiciarle al único oferente la ventaja de poder colocar cualquier precio. La disminución de las cantidades demandadas nunca será absoluta. De manera que, a cualquier nivel de precio, el producto se seguirá demandando. De este modo, resulta más económicamente eficaz para el oferente, bajar el nivel de inversión y ofertar pocas cantidades a precio exorbitante.


Para evitar esta desviación es que los estados regulan este mercado, en general fijando precios.


La microeconomía en la empresa


La eficiencia de una unidad de producción también tiene una forma de medirse en la teoría.
Las variables que se toman en cuenta son dos tipos de costo: el costo marginal (es decir, lo que le cuesta a la empresa generar una unidad adicional de producto), y el costo medio.
En determinadas cantidades y a determinado precio las curvas que describen ambos costos se intersecan. Ese es el punto de equilibrio que determina que la empresa opera al máximo de eficiencia, es decir, maximizando beneficios.



No me lo va a creer, pero la teoría prevé que el punto de equilibrio que mencionábamos antes, el que vincula oferta y demanda, y éste que vincula costo medio y costo marginal, coinciden. Es decir, el precio y las cantidades de producto ofrecidas que maximizan la eficiencia de la empresa, coinciden con los precios y cantidades demandadas, en funcionamiento óptimo del mercado.


Así es que, en el caso de los monopolios naturales, el Estado debería intervenir en el mercado, fijando precio al nivel de eficiencia, según la teoría (que es el punto en que ambas curvas se cruzan).

Los servicios públicos y los subsidios


En algunos casos, como en Argentina estos años, el Estado decide, para incentivar la actividad económica, fijar los precios por debajo del punto de equilibrio. Y compensar a las empresas con subsidios hasta cubrir el valor del costo medio.

A la contabilidad de la empresa esta situación, aparentemente, le sería neutra. Sin embargo, no es así.

Con un precio neto, pagado por el consumidor, menor al de eficiencia, la demanda del producto se estimula. Es decir, los consumidores, ya que no les sale tan caro en proporción con otros bienes consumir estos servicios, los demandan en mayores cantidades.

Para proveer a esa mayor demanda, la empresa comienza a operar a un nivel en el que el costo marginal le resulta demasiado alto.




Para las cantidades que se encuentran a la izquierda del punto de equilibrio (donde ambas curvas se cruzan), la empresa opera con costo marginal menor al costo medio (lo que le genera un excedente favorable). Para las cantidades que se encuentran a la derecha, el costo marginal es mayor al costo medio (y el excedente es favorable al consumidor).


El lobby energético



En este contexto, y para “cuidar la energía de los argentinos”, varias voces (entre ellas las de ex - Secretarios de Energía) se pronuncian a favor de dar mejores “señales de precio” a los fines de mejorar los niveles de inversión en materia energética.


Proponen estos señores que aumenten los precios al consumidor de servicios como la luz, el gas, y también los combustibles, para que, con esas “señales de precio” positivas las empresas se pongan a invertir más. Lógicamente, así, el Estado dejaría de subsidiarlas con sus impuestos, señora (esta es la pata “progresista” del argumento).


Sin embargo, el ajuste que las empresas a través de sus lobbystas reclaman, ¿es por precio? No, es por cantidades. Necesitan que el precio neto al consumidor le sea mayor para que ajuste su consumo. Es decir demande menos, es decir le permita a la empresa operar al nivel de eficiencia que marca la teoría, en el que invertir no le resulte tan caro.


O sea, lo que piden los lobbystas es que se les permita a las empresas destinar una proporción más baja de sus utilidades a la inversión. “Las señales de precio”, entonces, no son para invertir más, sino para invertir menos. Para que la contabilidad de la empresa se vea beneficiada con el registro de actividades tan provechosas para los argentinos como la remesa de utilidades a sus países de origen, por ejemplo, o a algún paraíso fiscal, desde donde se pueda invertir en fondos de inversión que especulan en el mercado hipotecario estadounidense.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Crisis energética

No sé si decir que en este punto los pronósticos se cumplieron.
Porque cuando se hablaba de crisis energética, se remitía a la inminencia de que nos quedáramos sin los recursos energéticos necesarios para abastecer al consumo. Al parecer, los problemas no son de déficit en la generación, sino en la distribución. Las líneas no aguantan, hay desbalanceo de fases, y por eso se corta la luz o baja la tensión.

No sirve para nada ensayar explicaciones como las que manejan los ejecutivos de las empresas: "los cuellos de botella, ante picos de demanda producidos por factores estacionales, ocurren en todas las ciudades del mundo". Al que se le corta la luz, la situación le genera molestias innegables, y le importa muy poco cualquiera de esas cosas. Se enoja igual.

Podemos consolarnos, reflexionando sobre el aburguesamiento colectivo que vivencia nuestra sociedad. Pensando que hace un poco más de 20 años nos cortaban la luz de manera programada, no había televisión hasta las 5 de la tarde (4 canales de aire en capital y GBA; con suerte, si había viento sur agarrabas el 2 "con lluvia"). Hoy por hoy, se corta el cable en Caballito a las 9 de la noche, durante media hora, y tenés un cacerolazo. Guste o no, esa es la materia prima sobre la que se opera en la CABA.
El avance tecnológico y la mejora del poder adquisitivo sube el umbral de demanda y reconfigura el espectro de "necesidades básicas". ¿O no será pronto un derecho humano el acceso a la TV Digital o el Wi-Fi?

A partir de estos problemas con la luz, aparecen los lobbystas de las empresas en los canales de televisión. A  Montamat y Lapeña se suma ahora otro prócer del sistema energético nacional: Emilio Apud, ex brillante Secretario de Energía.
Estuvo con Nelson Castro. Por primera vez escucho a uno de los lobbystas decir abiertamente cuáles son sus objetivos: aumentar las tarifas, para bajar el consumo. Repito, para bajar el consumo. Otra muestra más de que los niveles de facturación no son el indicador adecuado para evaluar si una empresa está en su óptimo o no.
Por supuesto Castro asentía con su clásico "mmm...mmm". Pedir que se normalice el mercado de la energía, finalizando los subsidios, es el paso previo a la placa roja: "Golpe al bolsillo", "Tarifazo", etc. Qué se le va a hacer? Así es Doña Francisquita, si se la sacan llora, si se la ponen grita.

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Somos discrecionales? ¿Y qué otra forma hay de hacer estas cosas?

Confieso que desconozco la profundidad del tema.
Pero me gusta polemizar con ideas que desde su concepción se instalan como verdaderas, sin justificativo racional.

Venía escuchando el programa radial de Juan Pablo Varsky. En el que se hablaba, por supuesto, del recientemente descubierto "problema habitacional" en el AMBA. Todos sabemos que todo el mundo vivía en cómodas viviendas hasta que por arte de magia, este diciembre en el que siempre pasan cosas, a un 15% de la población de esta región se le ocurrió ir a hacerlo a villas y asentamientos. Todos los comentaristas de la realidad tomamos nota de que esto está ocurriendo. Y nadie hace nada.

Una de las aristas elegidas para tratar el asunto es la relación que guarda el déficit habitacional con el Plan Federal de Viviendas. Plan que financia el Gobierno Nacional y que ejecutan las provincias.
Suele decirse que la asignación de recursos de este plan a los distritos se hace de manera discrecional. Si te llevás bien con el gobierno nacional te mandan guita, si no, no.

Esto, por supuesto, es motivo suficiente para achacarle al gobierno nacional la responsabilidad. Se ejemplifica con el caso de San Luis. Que recibió 0 (cero) pesos este año, simplemente por promocionarse como "otro país". Pero que necesita fondos de "este país". A pesar de ser "otro".

Ahora, ¿está la CABA en condiciones de alegar argumentos parecidos? La lógica de un plan federal es, justamente, el manejo discrecional. Que debe compensar parcialmente las diferencias presupuestarias entre los distritos, evaluando cuantitativamente el nivel de necesidades en relación con la capacidad financiera del estado distrital para atenderlas.

La CABA cuenta con el presupuesto más alto en relación a la cantidad de habitantes sobre la que tiene jurisdicción, del país. El más alto, incluso comparado con el presupuesto nacional. ¿Necesita asistencia del Plan Federal de Viviendas para darle solución parcial a su problema habitacional? ¿Cuál es la deficiencia presupuestaria de la CABA en relación a las necesidades existentes que mediante el Plan federal el gobierno nacional debería ir a compensar parcialmente? ¿No es hasta lógico que el Gobierno nacional exija a un distrito presupuestariamente privilegiado una vocación de trabajo explícita antes de liberarle fondos que se necesitan, también, en el resto del país? ¿Tiene, el estado nacional, que convalidar las diferencias económicas regionales, aportándole más fondos a los distritos más ricos? ¿No está el estado nacional justamente para intentar subsanar esa desigualdad de oportunidades estructural que la Argentina tiene desde su existencia misma? Qué curioso que quienes hace tan poquito tiempo aplicaban esta lógica unitaria en nombre del federalismo (para casos como Santa Fé o Córdoba) hoy, por tratarse de la CABA, omitan abiertamente el uso de estos términos, siendo que la distribución de recursos de un Plan Federal es asunto que atañe primordialmente al otrora abusado federalismo.

Finalmente, no hay elementos para determinar que debe ser prioritaria (para el Gobierno Nacional y su plan federal) la resolución de problemas habitacionales en la CABA, respecto de los de otras provincias, como por ejemplo, Santiago del Estero. Porque también allí existen esos problemas, aunque no generen el mismo estupor que las cosas que pasan "a 15 minutos del obelisco".

Párrafo aparte: que prejuicio instalado en el sentido común impactantemente lamentable, ese que consiste en darle énfasis a un problema con modalizaciones tales como: "a 15 minutos del obelisco", "en plena capital", etc. Como si la pobreza fuera un drama mayor en tanto se presenta en la cercanía del centro neurálgico, a la vista de la "gente común". Si es en Salta, vaya y pase, pero "acá nomás".... Se repite este prejuicio con una impunidad que asusta realmente.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Duhalde, de La Rúa y las conspiraciones

El lanzamiento de Duhalde ha provocado reacciones virulentas.
Entre ellas, destaca una tendencia a revisar nuestra historia reciente. En esa lectura, que permite vincular el pasado con el presente y tal vez con un hipotético futuro, Duhalde es convertido en un conspirador, responsable de la caída de De La Rúa, afecto a operaciones de esa calaña que amenazan con repetirse en la actualidad, creemos que con distinta suerte.

Aparentemente Duhalde le habría anticipado a Aznar, en 2001, que unos meses después sería presidente. Aznar es consultado hoy por ese tema, y no lo niega. Con lo cual, la suspicacia generada por el silencio de Aznar lo convierte (a Aznar mismo) en fuente autorizada de verdad innegable, en comentarista neutral solo motivado por la búsqueda de esa verdad. Digamos que si el mismo sembrara alguna duda parecida a esta respecto de, qué se yo, Kirchner por decir algo, no tardaríamos dos minutos en desacreditar sus dichos. Pero no importa, sigamos.

Resulta que culpabilizar a Duhalde de haber armado un escenario propicio para la salida de De La Rúa es una injusticia. Tremenda.
Los méritos del gobierno de De La Rúa para terminar como terminó se valen por sí solos. Aparte, tampoco es tan sencillo comprobar que el rol cumplido por Duhalde (rol lógico de dirigente opositor, que frente al establishment internacional debe mostrarse en condiciones de reemplazar al inhábil) haya sido más decisivo en el desenlace que el desempeñado por gente como Alfonsín (el padre del actual precandidato presidencial).
Cada una de las acciones que desde el 2000 desarrolló Alfonsín son pasibles de ser acusadas de las mismas cosas de que se acusa a Duhalde.
Lo que es tener mala o buena prensa, eh.

Pero el problema del Gobierno de De La Rúa no era solamente su inaptitud. Estaban (colectivamente) subidos a un modelo ingobernable de país. Desligar el desenlace de De La Rúa de lo que fue la "convertibilidad" en su conjunto, es también una pésima lectura histórica. La convertibilidad, simbolizada por esa frase, la década del 90, era un esquema insustentable, ridículamente sostenido de manera artificial durante varios años más de lo que soportaba la lógica. ¿De La Rúa era un idiota? Ponele que sí. Terminó como hubiera terminado cualquiera que le hubiese hecho caso al FMI.

Disociar el final de De La Rúa de la década que lo precedió (y lo incubó) es imposible. Por eso me extraña que el respetadísimo Luciano diga que no es tan fácil darse cuenta si la "década kirchnerista" es mejor que "la década anterior". No le hace el reconocimiento justo que se merece el peronismo de entonces, por haber aportado las pocas voces lúcidas del establishment político, que desde 1997 sostenían que había que pensar una salida ordenada del tipo de cambio fijo. Lo que diferencia una década de otra es la tendencia. Mientras entonces las voces lúcidas señalaban la necesidad de disponer rupturas, hoy hablan de continuidades.
Incluso Duhalde, que es una voz lúcida, aunque hoy en día indeseable, según mi humilde opinión.

En la foto, Joe Pesci nos guiña un ojo en signo de aprobación.

martes, 21 de diciembre de 2010

La lista de indeseables, según la diputada


Ayer estuvieron Victoria Donda y el Chino Navarro en C5N, con Rozín.

Demasiado bueno estuvo el chino con la glamorosa diputada de centro izquierda.

Todo bien que nos corran por izquierda, que nos echen en cara vínculos con Franco Macri, Cristóbal López, o hasta con la familia Blaquier. Hasta que mencionen la fusión de Telefónica y Telecom, que el gobierno no apadrinó.
Las cosas son bastante más complejas, los vínculos institucionales son insoslayables, las responsabilidades de gobierno exceden en mucho los caprichitos ideológicos, pero bueno, tampoco es cuestión de prohibirles a estas personas el recreo de la chicana. Alguna fuente donde permitirle tomar agua al enano revolucionario que todos llevamos dentro tenemos que habilitarles. Para que duerman tranquilos. Y no se les vaya la mano con la puesta en escena. Juegan un ratito a la revolución, y mañana será otro día.

Hasta, qué se yo, que se quejen de Gildo Insfrán, con esa visión tan porteña y lejana de idealizar a los hermanos tobas, y demonizar a las fuerzas conservadoras que cooptaron las voluntades de miles de formoseños que ni votar saben, bueno, vaya y pase.
O de Gioja, que no protege como debiera los recursos naturales sanjuaninos, para que el día de mañana los porteños (que ya recontra contaminamos los nuestros) tengamos de dónde abastecernos, también puede pasar. No es fácil ser "progre" en el interior, así que uno entiende que tengan que descargar sus ansias ambientalistas en el único lugar donde tales discursos tienen cabida: las grandes ciudades.

Ahora, la señora diputada, ayer, lo incluyó a Scioli en la lista de indeseables, que la convencían (según expresó) con su sola presencia en las adyacencias del Gobierno, de que la vereda de enfrente era la correcta.
Scioli, querida Victoria, fue vicepresidente de Néstor durante los 4 años en que ustedes fueron kirchneristas. Y fue candidato a gobernador en la misma lista por la cual vos fuiste elegida diputada nacional (junto a Graciela Camaño, por ejemplo, o Díaz Bancalari; ya que hablamos de "pejotismo"...). Lo votaste, Victoria, como gobernador.

No hay derecho a hablar de la credibilidad ajena en esas condiciones.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Nelly Omar

Dicen por ahí que estamos cerca del cumpleaños de Nelly Omar. No sé cuándo exactamente.

Gran artista Nelly Omar. Excelente cantante.
Alguna vez dijimos que la escasa valoración que los argentinos, en general, hacemos de algunos de nuestros artistas es un signo claro del snobismo que nos mantiene culturalmente colonizados.

El temor a caer en nacionalismos absurdos es enorme cuando se transitan los límites de pensamientos como éste. Pero en un contexto en el que, qué se yo, Madonna es motivo de fanatismos histéricos y Nelly Omar víctima de un injusto desconocimiento general, se justifica, creo, ponerse un poquito chauvinista.

Todavía no tuve la suerte de escuchar una explicación razonable de por qué no formó parte de los festejos del Bicentenario.

Canta Nelly Omar:

viernes, 17 de diciembre de 2010

Exportación de trigo

Me meto con el tema del trigo, sabiendo que tal vez Mariano T. me tilde de ignorante.

Es sabido que los productores se encuentran en pie de guerra. Y que el ministro Domínguez intenta buscar paliativos (subsidios) para que las disputas no se generalicen.

Denuncian los productores que la intervención estatal en el mercado, comandada por Guillermo Moreno, realiza una transfrerencia neta millonaria desde los productores a los molinos y exportadores (grandes empresas, trusts, holdings, multinacionales).

Es un debate que por momentos, así planteado, retrotrae la discusión a épocas remotísimas: librecambistas contra mercantilistas.

La cuestión es así, a grandes rasgos: el accionar del Estado tiende a regular (entorpeciendo) las exportaciones, mediante el otorgamiento de cupos. Esta situación les permite a los molinos y las exportadoras especular con la compra de trigo. Al tener trabada parcialmente la exportación tienen margen para elegir cuándo y a cuánto comprar, o si comprar o no. Los productores ven cómo la materia prima que producen se devalúa.

Es cierto que los exportadores y los molinos adoptan una posición dominante que perjudica fuertemente a los productores. Y, obviamente, obtienen rédito.

Pero el tema está lejos de agotarse allí.
Todo lo que afecta a precios de materias primas está relacionado directamente con las condiciones de procesamiento de las mismas.

La apertura de la exportación, por supuesto que mejoraría las condiciones de los productores. Las exportadoras, por su parte, también ganarían en ese contexto (porque siempre ganan). El tema es que abrir exportaciones significaría un incentivo (histórico en Argentina, por propia dotación natural de recursos) a la primarización. Allí reside la complejidad del asunto.

De querer convertirnos en el granero del mundo, la cosa se solucionaría fácil. En ese terreno, entonces, también está planteada la discusión.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Quién ganó y quién perdió con las tomas?

Esta encuesta de El del 0,33% me incitó a pensar un poco en el tema de las tomas (Soldati y demás). ¿Cuál es el resultado político de tanto movimiento?

Mi primera impresión es que fue un empate. Tanto Macri como Cristina salvaron la ropa con el acuerdo final que dio un resultado correcto dentro de lo posible y esperable. Los problemas de fondo no se solucionan definitivamente. Lleva tiempo eso, pero el acuerdo aborda el camino que acerca un poco más a la posibilidad de encontrar una solución futura. Y convengamos que son problemas que tampoco aparecieron por arte de magia la semana pasada.
Uno de los aspectos que hizo "diferente" a la toma de ese basurero privilegiado con el nombre de "parque" Indoamericano fue la visibilidad. La toma de terrenos es cosa bastante más frecuente que lo que los noticieros suelen retratar.

Cuando hablo de empate, pienso en la apreciación general del núcleo de votantes de la CABA. Salvo esporádicos cambios de opinión en los momentos más candentes del conflicto, en el proceso largo que incluye incubación, desarrollo y "solución" del mismo, no creo que nadie haya modificado su valoración respecto de la que hacía antes sobre ambos gobiernos (Nacional y CABA). El que estaba con Cristina sigue estando, el que estaba con Macri, también, y a una buena porción le chupa un huevo (concepto teórico injustamente olvidado por los expertos en análisis de la opinión pública).

Ahora, también hay que decir que en los sectores más politizados, e incluso en los que por interés económico se preocupan por influir en las decisiones de la población sobre quién conducirá "los destinos de la Patria", me parece que Cristina ganó tanto como Macri retrocedió.

En principio, es elocuente que el PRO no tiene ninguna voluntad de mostrar capacidad resolutiva ante conflictos de fuste. Su estrategia se limita a mostrarse impotentes (transitando peligrosos límites), pedir al Gobierno Nacional que se haga cargo de la situación (fingiendo un tono enérgico injustificable) y, una vez resuelto el problema, desplegar la parafernalia comunicativa marketinera: 200 tarambanas con pecheras amarillas, con el Jefe de Gobierno entre ellos, disponiéndose a juntar la basura y cortar los pastos del "parque" para la foto (después de tres años de postergación de la tarea, digamos de paso). Hasta la estéril Metropolitana posó para los medios, siendo que se reveló inútil aún para resolver un problema de justicia contravencional.

La solución (deficiente) de problemas de envergadura en la CABA, depende exclusivamente de la capacidad resolutiva del Estado Nacional. Y esto se vuelve evidente toda vez que se compara con casos análogos en otros municipios, tan carentes de recursos políticos como la CABA, y encima sin los infinitamente mayores recursos económicos de los que se dispone en esta ciudad.

Entonces, en los círculos cerrados microclimáticos en que hacen sus evaluaciones actores decisivos (corporaciones de distinto tipo: sindicales, políticas, empresarias) es el Gobierno Nacional el que sale airoso.
No sólo por la capacidad resolutiva (aunque parcialmente deficiente a la que hacíamos mención) sino por haber conjurado, y esta vez sí de muy buena forma, "sobrándole", un conflicto que algunos habrán pensado en presentar como terminal para un Gobierno.

Esas acciones pesan mucho entre quienes toman decisiones en función de la evaluación que hacen sobre la acumulación de poder que ostentan en sus manos los actores políticos en carrera.

A Jorge Giacobbe, tan preocupado como suele estar por lo que piensa "la gente", y cómo ve el ciudadano común a "los políticos", poco le importan estos detalles. Así que seguirá con sus hipótesis. Veremos.

martes, 14 de diciembre de 2010

El PRO y la xenofobia, en clave de Jorge Asís

En sentido estricto, la xenofobia es un imposible. En todo caso, un mito. No se puede odiar, o tenerle miedo, a "lo extranjero" de un grupo de personas. Nadie es esencialmente boliviano, ni argentino. Los rasgos culturales (ni hablar de la nacionalidad) son elementos adquiridos. Casi que no se puede (en la dinámica propia de la vida social) conservarlos en estado de "pureza".

Odiar a los bolivianos o paraguayos pobres (que no se diferencian mucho de los argentinos pobres), ya es algo más posible. Lo dice bien el vende humo y autobombisto preferido del análisis político, creador de la versión ficcional del género.

Yo (que en autobombo y egocentrismo no me le achico) rectifico parcialmente. Tampoco es un tema contra la pobreza en general. Cierta pobreza digna y sumisa es "necesaria". Nadie es tan tonto (aunque lo parezcan a veces). Después de todo, alguien tiene que limpiar los baños, y el presupuesto no alcanza para pagarles bien. Este tipo de pobreza, es el reverso simétrico de la riqueza. Es "aceptable".

Aparte, la pobreza es un concepto relativo. Es cierto que están las necesidades básicas (concepto también relativo en parte, pero un poco más objetivo), pero más allá de su satisfacción o insatisfacción, las carencias de unos se miden en relación a las posesiones de otros. El núcleo de la pobreza es la desigualdad.

Claro que existe otro tipo de pobreza que friamente se conoce como "estructural". Pobres que no podrán nunca dejar de serlo. Que no tienen la más mínima posibilidad de insertarse al menos como el engranaje más perjudicado del sistema. Son un reverso anómalo del modelo de acumulación de riqueza. Excluidos, excluibles, expulsables. Cosa que han sabido manejar con maestría los países nórdicos, por ejemplo. O hasta hace un tiempo Europa central y Norteamérica (asistidos por el comunismo). Mantener a esos pobres, productos residuales de la línea fordiana de montaje,  lejos. Paisaje capitalista sin la contaminación visual a la que lo someten los harapientos.

Esta pobreza sí causa fobia. Pobres que, encima, precariamente se organizan y disponen a tomar por asalto lo que la matriz distributiva les negó. Dios no lo permita (aunque permite cada cosa Dios, que qué se yo...)

En Argentina hemos tenido gobiernos que han tomado a la pobreza en distinta consideración. Asumiendo la inevitabilidad de la misma, producto de elegir un modo de acumulación de riquezas, algunos han querido paliarla, han tratado al menos de brindarles un salvoconducto a los excluidos. Con mayor o menor ineficacia. Pero siempre con ineficacia. Y cuando digo siempre, estoy queriendo decir siempre (aunque la AUH sea algo muy bueno, eh).

Otros, directamente, la repulsan, le tienen miedo. La disfrazan de constructos imposibles (como la xenofobia): "estos bolivianos". Da lo mismo que sean chaqueños, formoseños, jujeños... La convierten en materia de derecho penal.
En esa línea se inscribe el PRO. Por eso tienen "amigos" bolivianos y paraguayos. Pero ricos. O, al menos, "emprendedores", para decirlo en términos económicamente correctos.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Para todos los pinchas, el regalo de...

Torneo Apertura 2010, fecha 14. Vélez le gana a Lanús 1 a 0, Estudiantes pierde con Tigre 2 a 1.
Vélez alcanza a Estudiantes en la tabla. Quedan los dos punteros con 30 puntos.

Fecha 15. Estudiantes gana como local ante Huracán 2 a 0, Vélez empata en La Plata con Gimnasia, 0 a 0.
Con estos resultados Estudiantes recuperó la soledad en la punta.

A partir de ahí, ambos equipos ganaron todos los partidos que jugaron.
Estudiantes: 2 a 1 a Independiente, 3 a 1 a Argentinos, 4 a 0 a River y 2 a 0 a Arsenal.
Vélez: 2 a 1 a Tigre, 4 a 0 a Godoy Cruz, 2 a 0 a Huracán y 2 a 0 a Racing.

Resultado final: Estudiantes campeón por 2 puntos de ventaja. Justo los 2 puntos que Gimnasia le sacó a Vélez en La Plata.

Y esto Siri? cómo explicamos semejante gesto de generosidad? Se acabó la rivalidad?

Un párrafo aparte: conmovedor ayer el "festejo" de los hinchas de Racing.
Con el equipo perdiendo 2 a 0, y sólo 4 días después de que su máximo rival (y padre) Independiente ganara la Sudámericana y simultáneamente los dejara afuera de la próxima Libertadores, los tipos cargaban a los hinchas de Vélez. En fin...decí que uno es comprensivo con quienes han sido tan maltratados por la vida.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Seguridad

Lucas está enojado (un poco) con la creación del Ministerio de Seguridad. A mí la idea me había caído no tan antipática. Pero, Carrasco tiene la característica de hacerme cambiar de opinión enseguida.
Igual,a pesar de todas las cosas brillantemente pensadas (como siempre) que dice, no es el caso.

Digo, sin valorar, me parece percibir por lo que escuché en las conferencias, y lo que intuyo a partir de lo que calculo que no se dijo, es que si el Gobierno Nacional no intervino antes fue por una especie de rebeldía de la Federal.
Frente a ese hecho grave e inconfesable, cambiarle la autoridad política a la policía, en un acto en el que no se deschava del todo la gravedad institucional, no me parece una mala decisión. Al contrario, me parece hábil.
Habrá que ver cuáles son las consecuencias. Estaría atento, en las próximas horas, a la aparición de tumbas profanadas.
Pero son solamente especulaciones.

Después de todo lo visto, la única conclusión a la que arribo es que, pese a la cantidad de problemas irresueltos y graves que se hacen patentes con periodicidad relativamente regular, el único actor político con cierta capacidad operativa es el que está a cargo del Gobierno Nacional. Los únicos actos expeditivos y resolutivos son esperables desde la cúpula, con una línea de transmisión clara: Cristina-Aníbal.
Las deficiencias (como sería haberse desentendido "a la fuerza" de la responsabilidad jurisdiccional) no es cubierta por nadie con capacidad operativa, ni de liderazgo. Y encima los problemas generados de principio a fin por otros (en este caso el simulacro de gobierno del que está a cargo Macri, que hizo todo lo que no había que hacer si no se quería crear un conflicto), solo son encauzados si el Gobierno nacional participa.

Una apostilla final:
-el discurso del gobierno porteño tiene un mérito: haber convencido a los vecinos de Villa Soldatti que un gran terreno baldío usado como basurero, sin luz ni ningún otro servicio propio de un área parquizada, sea conocido, precisamente, como "parque".

viernes, 10 de diciembre de 2010

Duro golpe al monetarismo: Mercedes se quedó corta

Muy criticada fue Marcó del Pont cuando decidió modificar el programa monetario dispuesto por Redrado.
Finalmente sus cálculos también se revelaron conservadores. El crecimiento de la economía y el aumento de los precios y los ingresos provocó que en diciembre la demanda fuera superior a la cantidad de billetes ofertados por el Central. Faltaron billetes, que se mandaron a imprimir de urgencia, incluso en Brasil.

La duda que tengo es si puede tratarse de un fenómeno meramente estacional: por características relacionadas con el consumo, diciembre puede ser considerado como un mes de fuerte demanda de efectivo. Si es así, y en los meses subsiguientes la demanda del público por hacerse de efectivo se reencauzara en niveles más parecidos a los previos, debería estar previsto algún mecanismo de reabsorción.

Con todo, no se puede soslayar la discusión acerca de la cantidad de dinero disponible y el comportamiento de los precios. Al parecer, y solamente para este caso, deberíamos decir que las causas del aumento de los precios preexisten al comportamiento de la oferta monetaria, que corre de atrás a la demanda. Es decir, la demanda de efectivo crece, por algún motivo anterior a que haya más o menos oferta de medios de pago.
En todo caso, la impresión de billetes sólo convalida los aumentos ya generados por otros mecanismos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Todo cambia


Hasta el 2005, más o menos, fui un convencido "mata PJ".
Gobernadores, intendentes, sindicalistas. Coincidíamos en las discusiones microclimáticas en que había que bajarles la caña de a uno, aprovechando la bonanza (fortuita y hoy sabemos que inmerecida) de quienes nos considerábamos parte de la transversalidad (desde la llanura, por supuesto).

Construir un nuevo modelo de país implicaba reformular las estructuras políticas que considerábamos perimidas, y a las que responsabilizábamos de varias de las cosas que nos habían pasado a los argentinos.

Lección de eclecticismo: juntábamos reivindicaciones tradicionales del peronismo, conceptos de izquierda teórica, y condimentábamos con nociones posmodernas revitalizadas a la luz de la crisis de 2001, por haberse vuelto éstas (sorpresa) casi parte de la realidad.

Los años nos fueron haciendo variar de postura. Empezamos a comprender la dificultad de la tarea de gobernar o de conducir. Empezamos a ver los límites complicados entre "lo posible" y las expectativas, y como un mal cálculo en la dosis equilibrada entre lo uno y las otras (ya sea por exceso de lo uno o de las otras) puede conducir a la catástrofe a un proceso colectivo. Fui intuyendo cómo muchas veces el cuadro intermedio tiene que poner una bolsa de hielo en los ánimos inflamados de sus bases, para equilibrar los desequilibrios generados por un liderazgo que habla más a la izquierda de lo que la realidad le permite después plasmar.

No me volví defensor de nadie, que ni necesita ni quiere que se lo defienda. No cambié mi forma de valorar, de definirme entre lo que "está bien" y lo que "está mal". Pero intenté despojarme lentamente de ciertos preconceptos.

Sigo siendo todo lo "de izquierda" que se puede ser, en tanto simpatizante de un gobierno que representa una tradición que más que con la izquierda se asocia con lo nacional y popular. Sigo siendo todo lo "de izquierda" posible, en tanto me considero partidario de un gobierno que, como tal, debe ser afecto a poner un poco de orden cada tanto. Sigo siendo todo lo "de izquierda" que se puede ser en tanto reconozco la necesidad de ejercer cierto populismo como mecánica de poder, pero también como vía de "mejorar la vida de los más humildes". Sigo siendo todo lo "de izquierda" que se puede ser, en tanto creo que toda revolución debería quedar suspendida, al menos hasta tanto sepamos qué corno mejor hay a esta porquería que conocemos como capitalismo.

Sigo siendo todo lo "de izquierda" que se puede ser en esas condiciones, pero ya sin creer que eso implica una superioridad moral de origen (y que más que en postulados morales, responde a variables estéticas).

La visión maniquea del mundo, esa que consiste en creer que a la izquierda se amontonan todos los sentimientos nobles de los que un ser humano es capaz,  y que a la derecha se agrupan todas las perversidades y todos los seres perversos, y en el medio hay sólo una franja que tiene como fin hacer patente la división, es algo de lo que fui aprendiendo a despojarme de a poco (sobrevive en partes y de manera a veces oculta esa concepción, a pesar de los esfuerzos por erradicarla).

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La culpa


Y bueno.

Ahora ya no es culpa de Insfrán.

Y el desalojo, no es para llevar más lejos la frontera de la soja.

Es para que las Madres de Plaza de mayo construyan viviendas en terrenos ya loteados para tales fines.

O complementamos con algo más sustancioso la visión sandrarussesca del mundo, o nos mandamos al descenso solos.

Un par de escupidas al cielo, hoy, nos caen en el ojo.

Debe ser que esas cosas nos pasan por pejotistas.

Ay esa tapa, esa tapa...

martes, 7 de diciembre de 2010

Club de Paris: un poco de historia y mitología.

La primera noticia que aporta la historia sobre algo conocido como Club de París, data de 1956, o 1957.

Sus causas, al menos en lo que tiene que ver con Argentina, se relacionan con los hechos fundacionales de nuestra deuda externa.

En 1946, Perón se encontró con unos títulos de deuda ingleses por U$D 500 millones, nominados en libras esterlinas, que habían sido entregados como pago por provisión de alimentos (mayormente carne) durante la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, Argentina debía una cifra similar en dólares a EEUU.

Los títulos ingleses no devengaban interés. Lo que Argentina debía a EEUU sí.
Por ello, la idea de Perón fue cancelar las deudas a través de una triangulación: que Inglaterra, en lugar de pagarnos a nosotros, le pagase directamente a EEUU, y listo, chau ambas deudas.

La operación fracasó porque EEUU no aceptó títulos nominados en libras. Entonces Perón se encontró con un montón de promesas de libras que servían para poco y se desvalorizaban. La estrategia fue: nacionalizar activos ingleses en Argentina, y pagar las indemnizaciones con títulos en libras. Mientras, con las ganancias obtenidas por las empresas adquiridas (ferrocarriles, teléfonos, gas) ir cancelando la deuda con EEUU.

En 1956, el gobierno al mando de Aramburu decide abortar este plan, y contrae un crédito por U$D 700 millones, con un grupo de bancos europeos, con el fin de "restaurar el comercio". Es decir, Argentina tomaba deuda en Europa, para con esa plata comprar productos importados, provenientes de... Europa. Negocio redondo, para Europa.

Tal crédito sería manejado de forma tal que quedaría cancelado, en la visión de los especialistas que trabajaban para el Estado argentino, en el plazo de un año.
(Estoy tentado de decir por supuesto), la realidad fue más esquiva, y las dificultades financieras impidieron que tal fin se alcanzara.
El resultado fue el imaginado: Argentina necesitó refinanciar su deuda.

Ante esta "inesperada" situación, el Ministerio del Tesoro francés decidió fundar una oficina que, desde París, renegociaría la deuda Argentina. El nombre que se le dio a esta oficina que representó los intereses de los bancos europeos acreedores, fue Club de París. Con el correr de los años, esta oficina se transformaría en una especie de institución prestamista, fondeada por entidades y Estados diversos.

Para esta misma época (1956, año más, año menos) se funda el Fondo Monetario Internacional, y por recomendación de Raúl Presbisch, Argentina se convierte en miembro, adquiriendo una cuota parte en DEG (Derechos Especiales de Giro, que es la moneda convertible respaldada por el Fondo).

A partir de allí, la historia se hace conocida y paradójica. Sobreendeudarse parece ser "estar relacionado con el mundo". Cancelar deuda, desendeudarse, tomar la menor cantidad posible de crédito nuevo es estar aislado.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Las "purgas"

De más está decir que el caso "Formosa" es entristecedor, porque otra vez se coló la muerte en medio de conflictos que creíamos que podíamos resolver negociando y en paz. Igual que el asesinato de Mariano Ferreyra, estos son cachetazos políticos duros, difíciles de asimilar.

Frente a eso, se puede ensayar varias posturas. Particularmente me gusta la prudencia ante lo desconocido, que, para colmo, se perfila como complejo.

Probablemente sea más fácil crear una mitología: la de los pobres tobas indefensos masacrados por el poder represivo de un estado sanguinario que, asociado a las corporaciones mundiales, intenta quedarse con los recursos que las comunidades desaprovechan en términos capitalistas, con sus estilos de vida bucólicos y naif. Intentar comprender una realidad compleja, ajena, siempre será más difícil que fabricar esos paisajes pintorescos desde la lejanía.

El kirchnerismo fue un espacio que sirvió para redimir de impresentabilidad a sectores que pudieron reinsertarse por un generoso salvoconducto en la vida política, después de haber quedado comprometidos "pero no tanto" con el menemismo y el delaruismo (y el duhaldismo). Su constitución fue desde los inicios heterogénea, y la conviviencia y la aceptación, siempre conflictuada.

En el medio de todo esto, no encuentro estímulos para prenderme en las "purgas" contra los "impresentables pejotistas", que proponen sectores que fueran otrora también "impresentables", pero aliancistas.
Nadie tiene sacado definitivamente el carnet de pureza, antes que nada, porque si en algún lado se reparten tales carnets, seguramente serán apócrifos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Barcelona: una solución porteña para los problemas formoseños.


La temible familia de asesinos Fernández (Aníbal y la Presidenta) no sólo mandan a masacrar a los pobres tobas indefensos, sino que habrían ordenado a la policía "que se maten entre ellos" (como ya hicieran en Gral. Las Heras alguna vez), para darle argumentos de defensa al Gobernador Insfrán.

No se sabe bien por qué, principalmente porque nadie se tomó el trabajo (al parecer faraónico) de explicarlo, pero cierto progresismo sería a esta altura inmensamente superior en términos éticos al "pejotismo" del NEA donde, se sabe, las atrasadas mentalidades que allí habitan conviven sin quejarse con regímenes feudales, están en contra del matrimonio gay, y no practican la minería a cielo abierto solamente porque no tienen montañas de las cuales extraer oro.

¿Se habría equivocado Jauretche al incluir entre las "zonceras" aquel lema rivadaviano de que "el mal que aqueja a la Argentina es la extensión"?

viernes, 3 de diciembre de 2010

Mundiales

La FIFA decidió ayer cuáles serán las sedes de los Mundiales de 2018 y 2022.
Rusia, 2018. Qatar, 2022.

El 2030 estaría prometido para Argentina-Uruguay, en conmemoración de los 100 años de la primera Copa del Mundo.
Queda en el medio, vacante todavía, la sede del 2026.

En el programa de radio de Juan Pablo Varsky un oyente elaboró la siguiente hipótesis: países con fuente inagotable de recursos, manejo discrecional de los mismos, poca democracia según los standares del mundo europeo occidental. Te nombro tres? Rusia, Qatar, China. La Copa del 2026, entonces, probablemente se realice en China.

El razonamiento debe estar sancionado por las reglas de la lógica, con algún nombre que lo coloque entre los "falaces". ¿Por qué? Bueno, las premisas y la conclusión se validan entre sí. O sea, se concluye que China será elegida, porque se busca países de ciertas características. Cosa que sólo quedaría comprobada, en caso de que China fuera la elegida. ¿Dónde queda la hipótesis si en vez de China se eligiera a Canadá o a Suecia como sede?

Es sabido que la organización de mundiales se hace con el fundamento de ganar guita. Qué otra cosa podemos pedir? O acaso habría algún beneficio de que los mundiales se organizaran a pérdida?

Ahora bien, si China fuera la elegida, la cosa tampoco quedaría finalmente comprobada. Porque tranquilamente podemos pararnos en el año 2010 y mirar hacia atrás. Alemania 2006, Japón-Corea 2002, Francia 1998, EEUU 1994.
Estos países, entonces, son poco democráticos y manejan recursos de forma discrecional?

Porque todos y cada uno de esos mundiales resultaron ser extraordinarios negocios.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Mourinho

Cuando a mediados del 2010 el Inter de Italia, con Mourinho como técnico, eliminó al Barcelona de Guardiola de la Copa de Campeones, varios periodistas con preferencias definidas aprovecharon el momento.
Le pasaron factura al estilo futbolístico del Barcelona, que tocaba mucho para los costados pero que no había encontrado la manera de entrar en profundidad. Resumiendo: lo que se dice siempre (Cappa también lo sufrió, por ejemplo) con el "tiki-tiki" no se gana.

Mourinho fue, en ese momento, tomado como el ícono de la reivindicación de un estilo futbolístico distinto: estrategia defensiva muy cerrada, utilización incluso de algunos artilugios cercanos a la irreglamentariedad. Cesión de la pelota al rival, mucha presión en el campo propio, y salidas de contra rápidas, verticales, con pelotazos frontales, incluso.

Ese espisodio fue un ejemplo concreto de cómo estas dos variantes de juego (el que trata de tener siempre la pelota y lateraliza, y el que hace culto de la "efectividad" -aunque no siempre la consigue-) son medidos con varas distintas.

Mourinho fue, por aquel tiempo el héroe que había permitido terminar, al menos por un tiempo, con este elemento molesto para los analistas que dominan la escena, que es el Barcelona (porque juga "lindo" y encima gana y sale campeón). Porque este Barcelona no les dejaba ejercer el sarcasmo, la canchereada, la pose de "te das cuenta, pibe, quién la tiene más larga".

Gracias a esa eliminación, por un rato, pudieron decir que el Barcelona con su "jogo bonito" catalanizado no había podido superar el trabajo del estratega, que desde su laboratorio ideó la forma casi científica de maniatar el talento individual de los rivales, y en base a un trabajo de conjunto le había podido sacar jugo a su efectividad, sin necesitar de la belleza (elemento prescindible y hasta antagónico para el resultadismo futbolístico).

El último domingo el Barcelona se enfrentó al Real Madrid, cuyo técnico es, casualmente,  Mourinho. Ganó el Barcelona sobre la hora. Sí, en serio.... el quinto gol lo hizo a los 40 y pico del segundo tiempo.
Fue 5 a 0, con baile.

Es asombroso que, ante un fracaso tan notorio del "estratega", a nadie se le ocurra decir que esa manera de plantear los partidos está perimida, que ya no se juega más así al fútbol, que para ganar no alcanza con la disciplina y el sacrificio, sino que hay que sumarle talento.

Ojo, si alguien lo dijera, estaría enunciando una falsedad casi tan grande como la que sostienen los que piensan de modo inverso, y que no dejan pasar oportunidad de decirla.

Distribución del ingreso

Resulta que hay un matrimonio joven, de clase media, asalariados, ingresos medios, con casa propia.
Quieren "agrandarse" y recurren a las bondades de un crédito hipotecario en un banco oficial, obviamente subsidiado. Tasa de 18% anual, a 20 años, sistema francés, cuota fija! Empezás pagando 2800 pesos y dentro de 20 años seguís pagando 2800 pesos.

Claro, resulta que a la casa iba dos veces por semana una chica a ayudar con las tareas domésticas. Cobraba en negro, algo así como una luca por mes.

El gasto extra que significa pagar el crédito hipotecario exige a estos asalariados afilar la tijera y empezar a recortar gastos. La primera en caer en la volteada, la piba. Que se queda sin sus mil manguitos mensuales a partir de ahora destinados al pago puntual de la cuota del banco (oficial).
Hay un puestito de ropa en el centro de Quilmes que no va a venderle más a esta chica una o dos veces por mes remeras y bucitos para los hijos.

Mientras tanto, el inversor que le vende la propiedad nueva al matrimonio joven propone escriturar a un 30% (para pagar menos de ganancias). El escribano? Se hace el que no ve, pero por lo que factura por la operación se nota que sabe cuál fue el monto real de la misma.

Con buena voluntad extrema, podemos tener fe en que la prosperidad del negocio inmobiliario, ayudada por el subsidio al crédito hipotecario, sirva para que las constructoras blanqueen a los muchachos. Por ahí, la piba del cuento anda de novia con alguno de ellos y (con poca afinidad con las reivindicaciones de género), termina comprando igual en algún puestito del parque Domínico.

martes, 30 de noviembre de 2010

Adivinanza de fútbol


En la foto hay varios jugadores que fueron campeones del mundo con la selección argentina.
Algunos son fáciles y ya estuvieron en otras fotos del blog. Pero hay uno difícil.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Diseccionando la inflación

Favorece el contexto inflacionario a las empresas?
Digo, si las empresas (así en general, como si fueran un bloque homogeneo) se vieran favorecidas por la inflación, por qué estarían algunas de ellas tan interesadas en modificar este esquema "beneficioso"?

El tema es de alta complejidad. Empezando por el hecho, principalmente, de que "las empresas" son un grupo heterogeneo, con necesidades distintas, con objetivos distintos, y que hacen sus diferencias y usufructúan sus márgenes en situaciones diversas y a veces no compatibles. Es decir, no hay un interés de clase único representado por el colectivo "las empresas".

La inflación es, para la ecuación microeconómica de los grandes conglomerados, un tipo de plan B.
Una especie de remedio (cuya administración tampoco controlan de modo absoluto) ante un estado sub-óptimo.
En principio, la inflación es parte de un contexto que no consta de una única variable. Hay otros elementos que se conjugan y retroalimentan con el aumento generalizado de precios.

La situación ideal de los grandes conglomerados empresarios contempla una inflación baja, tasas de interés reales positivas, y un ambiente amigable con la formulación de ingenierías financieras para invertir sin comerse "stocks".

Digamos: precios subiendo poquito en el año, salarios sólo movidos por productividad pero no en proporción idéntica para uno y otra, de modo tal que un aumento de la productividad redunde en mejora de márgenes, buenas condiciones para la optimización de beneficios en el plano financiero. Distribuir utilidades, para poder fondear sus decisiones de inversión con ampliaciones de capital (emitiendo acciones u otros instrumentos más complejos), diversificar activos aprovechando la libre circulación de capitales, aún especulando con un tipo de cambio real sobrevaluado, si las condiciones lo permitieran.

Aquellas empresas a las que, por tamaño y/o actividad, la competencia externa no les mueve el piso, prefieren ese esquema.

La imposibilidad de manejarse en ese contexto "ideal" lleva a que pasen cosas como que la ampliación de la oferta dependa de la reinversión de utilidades. Los salarios pujando por mejorar, independientemente de la productividad, sumado a lo anterior, generan un contexto subóptimo para la "maximización de beneficios", para estos grandes conglomerados.

El catalizador de la pujanza de esas fuerzas es la demanda. En ella, en su fortalecimiento, confluyen los elementos citados. Y otros que se retroalimentan con aquellos: tasas de interés reales negativas, desincentivo al ahorro, por lo tanto menos liquidez disponible para fondear largo plazo y más para el corto. Los bienes durables aumentan de precio (por la fuerza de la demanda y por pujas salariales) en un porcentaje mayor que el que ofrece el plazo fijo en un año. Quien tiene la guita opta. Y el que no la tiene, hasta se anima a meterse en algún plan.

Las pymes (generalizando) ganan más en este contexto de fortaleza del mercado interno y poca competencia externa, aún cuando sus beneficios se vean recortados y sus márgenes deban ser rediseñados constantemente, debido a las pretensiones salariales de sus empleados.

En algunas de estas empresas más chicas, paradójicamente, anida el germen de la destrucción del esquema, que es sinónimo de inflación desbocada. Porque son estas empresas las que necesitan dar un pasito más en el aumento de precios, ya que es la cobertura que tienen ante la presión de los proveedores, por ejemplo. O porque sus volúmenes de venta los hacen optar por extremar al máximo sus márgenes para cumplir con requisitos de reinversión acordes a sus propuestas de ampliación.

El entramado social y sus relaciones a través de lo productivo son extremadísimamente complejos. Casi inabarcables. No es bueno adoptar sloganes, fértiles en la construcción política tal vez, pero desaconsejables para aquel objetivo subyacente e inexpresable a veces, de quienes tienen la obligación de gobernar, y lo que es lo mismo, mantener cierto orden.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Una vuelta de rosca sobre el asesinato de Mariano Ferreyra

Reproduzco las líneas  (retocadas) de un  intercambio con Sergio en un posteo suyo en Artepolítica:

Me parece que la única manera de que la visión republicana coincida con la de la izquierda en el caso de Mariano Ferreyra es el oportunismo de los primeros, y cierta “desviación” de los segundos.
El eje está en el rol de las fuerzas de seguridad.

El republicanismo no puede condolerse sinceramente por la muerte de un militante que está subvirtiendo el orden constitucional y encima forma parte de una organización que tiene como fundamento ideológico la abolición de la democracia capitalista y la instauración en su reemplazo de un sistema socialista de propiedad colectiva.

El escándalo republicano (ideológicamente genuino) se entendería a partir de la prescindencia policial ante el conflicto (esto de que la policía no reprima el conflicto social), y en que su rol vacante fuera ocupado por una fuerza de choque que depende de una corporación como los sindicatos (corporación de las que no les gustan a los republicanos, ni se quejan de otras corporaciones como las asociaciones empresarias, ni tampoco de los grupos de choque parapoliciales que de ellas pudieran depender).
Ese es el escándalo republicano en el caso. El resto es oportunismo (del lógico: la política es campo fértil para el oportunismo, también).

En el caso de la izquierda, bueno, no deja de ser llamativo que el PO base parte de su reclamo en que la policía no los protegió. La policía (símbolo tal vez máximo del poder burgués que ellos combaten con ansias explícitas de hacerlo desaparecer) “debía cuidarlos”, para que pudieran completar la etapa de su plan de lucha.

Es hasta cómico todo esto (en el sentido artístico de la palabra "comedia").
Y es posible este "paso de comedia política", justamente, porque en el medio hay un populismo, que tiene a cargo los resortes del estado, y que es capaz de cuestionar, subvertir los roles de las instituciones, sin salirse del marco de la institucionalidad del todo, jugando con los márgenes, molestando la organización de la sociedad burguesa y su "lógica" estructura de poder, pero sin extremar posturas para beneplácito de la izquierda.

El populismo descoloca, es revulsivo, no sé si de la realidad, sino de las interpretaciones y de las esquematizaciones de la misma.

A este razonamiento, agrega Sergio (cito casi textual):

 La salvedad que haría es que cualquiera (izquierda, republicanismo) debe convivir con contradicciones y es perfectamente justificable que lo haga, el problema es cuando luego pretenden que el populismo no las tenga.

viernes, 26 de noviembre de 2010

En julio de este año decíamos...

Lo que sigue es una entrada de julio de este año: Boudou y la secreta brasilerización de la economía argentina.

La noticia que dio origen al texto (que se evaluaba una suerte de liberalización de la entrada de capitales, quitando barreras actualmente vigentes) fue desmentida enseguida, y lo sugerido en el post quedó sin efecto.

Quedó sin efecto, Udi? Y lo más complicado: estaría mal o se podría justificar?

Hace unos días trascendió que Boudou estaba trabajando en una modificación de las “restricciones” vigentes al ingreso de capitales. Principalmente, se eliminaría el encaje del 30%, aunque la obligatoriedad de permanencia durante un año continuaría vigente. Esta decisión, se especula, sería un incentivo al ingreso de capital.

La flexibilización habría sido sugerida por Gabbi (Bolsa de Comercio), y tendría el visto bueno, tanto de Boudou, como de la presidenta.

La medida surge en medio de un contexto en el que se visualiza algunos hechos inéditos en la economía “kirchnerista”:

Por un lado, desde hace un tiempo se viene hablando de la pérdida de competitividad de la economía argentina, a partir de un tipo de cambio que se aprecia realmente. No hay en apariencia, como ocurrió otras veces, la intención de acompañar la apreciación real con una depreciación de igual cuantía en términos nominales (o sea, patear para adelante la apreciación). Así, la consecuencia sería una tendencia a converger en un tipo de cambio real más bajo en el corto plazo.

En esa situación es posible que se ponga menos énfasis en el superávit de cuenta corriente, inaugurando un período de cierta tolerancia a la aparición de algún esporádico déficit (es decir, no hacer depender todas las variables de la mantención del superávit).

Por otro lado, el plan Boudou explicitado, consiste en una vuelta a los mercados voluntarios de financiamiento (canje de deuda, etc.). Esto, que ha sido leído como una declaración de la “necesidad fiscal” de financiarse, tal vez no esté enfocado nada más que a “lo fiscal”, sino que esté pensado como una forma de generar opciones de financiamiento para toda la economía.

Entonces, la primera consideración sobre la decisión de flexibilizar el ingreso de capitales es que puede entenderse como parte de un intento por compensar la fuente de financiamiento para grandes empresas que significaba ese mini-mercado de capitales constituido por el flujo de caja de las AFJP (les dolió mucho a las empresas que cotizan en bolsa la estatización, justamente por ese motivo).

Otra cosa que se evalúa, tal vez, es que la economía argentina tiene un bajo nivel de exposición al crédito externo, y que sería hora de ir compensando por esta vía una parte de la actual utilización de recursos de acumulación genuina interna (ahorro en diversas formas).

De cualquier modo, todos estos elementos estarían dando la idea de una tendencia a equilibrar los comportamientos de la balanza comercial (fuertemente superavitaria hoy) y la cuenta financiera (bastante deficitaria hoy).

Punto más, punto menos, una actitud “contracíclica” que hace unos años se llamaba enfriamiento de la economía.

Como corolario, podríamos agregar que al ya citado ancla cambiario, se le suma el ancla fiscal: tres meses consecutivos en que los ingresos crecen más que el gasto, y cierre de semestre con superávit, no sólo primario, sino financiero. Lo cual opera como contención del proceso inflacionario (¿si la inflación anual baja en dos o tres puntos respecto de las expectativas diciembre-marzo en un contexto de crecimiento de la economía, estaríamos hablando de “metas de inflación” mantenidas en secreto?).

El único “elemento heterodoxo” que sobrevive en todo este desarrollo es el comportamiento del consumo, soportado por quienes se obstinan en hacer crecer salarios, asignaciones por hijo y jubilaciones por encima de las “posibilidades de crecimiento de largo plazo” de la economía argentina. Por suerte, agrego yo, que, como se sabe, de economía no entiendo un soto.

España, euro y devaluación

Veníamos hoy escuchando el programa de radio de Juan Pablo Varsky. Se hacía un resumen de la entrada de Lucas Llach.

En líneas cortitas: se supone muy difícil que España abandone el Euro. Se llega a tal conclusión comparando las consecuencias de la devaluación argentina de 2002 y las que tendría una decisión similar en España, hoy. Mientras en Argentina los pasivos del sistema financiero eran un 30% del PBI, en España lo triplican. En resumen, si acá no se pudo cumplir con el famoso "el que depositó dólares recibirá dólares", mucho menos podría cumplirse en España un hipotético "el que depositó Euros recibirá Euros".

El tema es que si se aborta la posibilidad de una salida devaluatoria para la recesión con alto desempleo y se insiste con políticas que implican que el Estado y su gasto actúen de modo procíclico (con recortes y ajustes), y no contracíclico como exigiría el manual, la única vía que queda es la de aumentar esos pasivos que ya hoy son monstruosos en relación al PBI.
La exposición a deuda de la economía española creciendo, de la mano de un Estado que se endeuda, ya no sólo para cubrir sus gastos sino para tapar los agujeros de la balanza de pagos.
Ese intento sería el de "salir para adelante". O sea, lo que se quiso hacer acá en los últimos años de convertibilidad, hasta que se plantó el prestamista de última instancia, que era el FMI (nuestro banco central era impotente, como el de España hoy), y no largó un mango más.

A fines de 2008, con la crisis mundial ya desatada, no recuerdo si Roubini o Soros, dijo algo que me quedó grabado: "la única solución es tirar deuda por la ventana". O sea, aplicado al caso español, que el que debe Euros, deba menos Euros, el que depositó Euros reciba menos Euros, y que los acreedores externos comprendan que España no puede pagar los mismos Euros que recibió (cosa que se hizo también en Argentina, cuando Néstor negoció la quita del 75% con los acreedores privados, una quita compatible con el 300% de devaluación).

La tasa de interés real y la tasa de retorno del capital son precios de la economía. Si se ajustan los valores de los bienes transables (deflación), los salarios (con el alto desempleo disciplinando a la fuerza laboral para que baje sus pretensiones), las pensiones (con recortes de gasto), las transferencias en salud y educación (también con recortes de gasto)... el sector rentístico (bancos, ahorristas, prestamistas, inversores) no puede quedar exceptuado. No es justo que toda la economía sea sacrificada para mantener el retorno de un plazo de fijo de un millón de euros.

Los ortodoxos nos enseñaron que tarde o temprano, la economía ajusta igual, aún contra la voluntad del que decide la política económica. Si vale para unos, debería valer también para otros (españoles), no?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sin reservas (argumentales)

La inflación es, efectivamente, un tema.
Pero no un tema en sí mismo. La inflación es parte del famoso "modelo". La parte mala.

Como todo, tomar algunas decisiones exige pagar un costo. Y el costo de tener una economía en crecimiento, de impulsar a propósito ese crecimiento con medidas oficiales, de "mover un poco la copa" para que derrame más que lo que "el Mercado" considera razonable, de intentar ponerle en el bolsillo "capacidad de consumo" a quienes carecen de tales conceptos técnicos, de estar protegidos contra los vaivenes financieros de ese mundo del que de algún modo estamos aislados, el costo de todas esas cosas es justamente la inflación.
A veces los costos son menores a los beneficios. A veces no. Y en la búsqueda de un equilibrio virtuoso hay que manjearse.

Pero hay que saberlo: la inflación es una consecuencia más o menos esperable, a partir de muchas decisiones de política económica que se tomaron en estos años.
Los niveles de inflación ya son otra cosa. Que si 15% es el umbral, que si se puede bancar un poco más, que hasta cuánto se puede tolerar, que si para bajar la inflación no sería necesario tomar medidas más dolorosas que la inflación misma. Todos temas discutibles, pero no es el punto.

El motivo de todos estos comentarios radica en las sensaciones que provoca el tour mediático que inicia Martín Redrado en estos días, tratando justamente el tema de la inflación.
Es muy difícil, realmente, justificar una visión ortodoxa respecto de este asunto, teniendo el privilegio curricular de haber sido durante 7 años el Presidente del Banco Central, en el que hubo una inflación promedio de 15% anual.
Si algo se le puede pedir al presidente del Banco Central, desde un punto de vista ortodoxo (que es el que Redrado expone en la tele cada vez que puede), es que se haga cargo de la inflación. Es responsabilidad de la función que él tuvo durante muchos años explicar por qué se generó inflación.

Las cosas que dice Redrado, qué se yo, pueden tolerarse dichas por Broda, o por Espert. Pero él, justamente él, debería autocensurarse, en defensa propia.


martes, 23 de noviembre de 2010

AUH: un pasito para el lado correcto

Leemos la nota de Página 12.
Se sigue hablando de subsidio como sinónimo de AUH.

Pero más allá de la cuestión lingüística, hay algunas noticias auspiciosas, que van acercando en la práctica un cambio de concepción respecto de la asignación.

Se mantendrá la asignación a la mayoría de los chicos que la cobran y van, a su vez, a escuelas privadas (se establece esto bajo la forma de "excepciones", a partir de los resultados del trabajo de campo hecho por la ANSeS).

Se dice que hay chicos que cobran la AUH, cuyos padres tienen comercios en negro, a pesar de que estarían en condiciones económicas de blanquear. Entonces, más que cortar la AUH, hay que aprovechar la información para obligarlos al blanqueo.

Pero las cosas se encaminan de a poco para el lado correcto.

Seguimos abogando por terminar con la falsa e infértil idea de que la AUH es un subsidio a la pobreza. Para nosotros es un derecho. La ampliación del derecho instaurado por el primer peronismo que se mantiene hasta hoy vigente y que se conoce como Asignación familiar.

Desde acá, saludamos al autor de la foto, la mejor que se le haya sacado a Cristina durante su mandato.

sábado, 20 de noviembre de 2010

El eje no es la trompada

Me parece interesante reflexionar un poquito más sobre lo ocurrido en la Cámara de Diputados esta última semana.

Aclaro nuevamente que el tortazo de Camaño es, para mí, un hecho risueño, anecdótico, insignificante en sí mismo. El valor que tiene, lo absorbe del contexto. El hecho en sí es usado, una vez ocurrido, como símbolo. Pero su significación se remite al resto de los acontecimientos. Los visibles y los no tanto.

Asumo entonces, que no me motiva el más mínimo escándalo un sopapo. Y hasta me parece lógico que cada tanto pase alguna cosa así. No me parece una "vergüenza". No es un "horror" nelsoncastrista.
Se discute, se chicanea, se dicen cosas fuera de lugar, se produce una escalada, y a alguno (el que menos aguante tiene, o el impotente que sabe que ya perdió) se le va la mano. Cosa de más o menos todos los días en cualquier ámbito. Alguna vez tiene que pasar en el Congreso.

Por el otro lado están los dichos de Kunkel. Otra vez reitero lo dicho varias veces. Hay sectores del oficilismo que emplean distintas varas, con el mismo diferencial entre sí que el que les critican a las que emplean los opositores. Si alguien de la oposición hubiese dicho algo parecido del esposo de alguna compañera, y ésta respondía con un bife ¿qué hubiésemos pensado? La "distinta vara" es elemento frecuente en cualquier evaluación, y no es patrimonio de ningún "bando" en particular.

Ahora bien, las respuestas que desde el oficialismo se dan ante el "efecto castañazo" se inscriben en un campo más amplio que el de si está bien o mal pegar un sopapo en medio de una discusión. Debate que, por otro lado, ni a los enfervorizados por la ética pública les resulta demasiado convincente.

La clave del tema pasa por una Camaño que responde con un tortazo, no tanto a la provocación de Kunkel (que está habituada seguramente a ellas) sino por la impotencia que le generó el fracaso en un punto en el que tal vez no sabe digerirlo bien: la conspiración.

Repasando los hechos vemos a Camaño como figura estelar del "escándalo", que se afianzó sobre dos ejes: el  mediático (Carrió-TN), y su reconducción institucional. En este último plano Camaño tomó la posta. Es la presidenta de la Comisión que juzga de algún modo el accionar de los Diputados.

El asunto es que la apuntada directa por todo el operativo fue Patricia Fadel, vicepresidenta segunda de la Cámara. Aquella a la que Hoton llamó para pedirle que la presione.

Hay una bala con el nombre de Patricia Fadel, colocada en la recámara del arma que manejan algunos francotiradores opositores desde principìos del período legislativo. Apuntaron a sacarle el cargo en aquel momento. No es difícil deducir que lo mismo hubiese pasado si prosperaban las denuncias.

Habrá que ver quién o quiénes podían aspirar a ocupar ese espacio si quedara vacante, para entender tal vez por qué jugaron el rol que jugaron en todo este proceso algunos jugadores. Está bien, las cosas son así.
Pero bueno, el que conspira y fracasa, va al muere.
Camaño surtió a Kunkel y dio pie para que esa ley no escrita se cumpla. La quieren hacer renunciar a la presidencia de la comisión. Se me hace que es lo más justo.