lunes, 4 de abril de 2011

Moyano en la dinámica del poder

Habría alguien peor que Moyano

Moyano es un personaje controvertido. Así se ve en el post de Sergio en el que los comentarios desataron toda una serie de opiniones encontradas, y de convivencia conflictiva.

La polémica que desata Moyano se inscribe en el campo desde el cual no se le reconoce, como dirigente sindical, entidad suficiente como para erigirse en factor de poder.
La ética es el límite que se le pone a los avances "desmedidos" de Moyano.

Este aspecto, casi indiscutible so pena de convertirse uno en un justificador de la corrupción, no es, como puede suponerse en principio, neutral.

Opera aquí cierto elemento que es una rémora de cierta ética política bastante cuestionable a mi modo de ver: el Estado, o los representantes de los trabajadores, o los dirigentes de los clubes de futbol, etc., es decir, todos aquellos que representan o dirigen entidades sin fines de lucro u operan desde la función pública, deben estar sometidos a una ética particular, distinta de la de "los privados".
En principio, la cuestión pasa por un tema de graduación: "es peor hacer x cosa desde el Estado". Después, la ética adquiere carácter diferencial: el privado quiere avanzar hacia una situación más ventajosa y actúa en consecuencia, y el Estado (y por añadidura ciertas asociaciones representativas) están para corregir las inequidades provocadas por esa ambición tolerada, de la que sólo cabría reaccionar frente a algunas de sus consecuencias escandalosas.

De allí, hacia una concepción de las sociedades: la lucha de las ambiciones en el ámbito privado, y el arbitrio desde la esfera pública. Conservadora, ésta última, y garante de las estructuras y roles establecidos.

Así el sentido común y la ética diferencial establecen que Moyano no tiene autorización republicana para ocupar determinados espacios.
En estas estructuras, los factores de poder ya están instituidos y no admiten competencia.
Un sindicato no puede hacerse una caja con las mismas herramientas con que las hacen las patronales, porque justamente para eso están las patronales, y no los sindicatos. El sindicato tiene otro rol: ser el árbitro que levante la banderita esperando que el juez principal marque la infracción cuando alguna empresa (individualmente y en uso de sus toleradas facultades para mejorar su situación relativa) abuse algún derecho laboral.

En esa misma lógica, es dable pensar que sería deseable que para negociar con la gente de AEA, supongamos, en lugar de mandar a Moyano, que se les planta y les compite en prepotencia casi de igual a igual, les tendríamos que mandar a la monja Peloni que hará algún que otro pucherito ante lo que no le gusta, pero que no va a dejar plasmado más que un testimonio, tan sentido como inútil.
Y mientras tanto las cosas transcurrirán como manda la naturaleza (y las instituciones; y la ética diferencial).

Se supone (mal) que la dirigencia sindical arbitra (si es eso lo que se supone).
Es (la dirigencia sindical) un factor de poder que compite por espacios de poder con los otros factores de poder, que (digamos de paso) cuando van perdiendo agarran la pelota con la mano y dicen que hay trampa porque el árbitro no los defiende.

Hay enormes ejemplos de esto. Tomemos el de la Justicia. Se promueve como camarista por mérito incuestionado a la esposa de Recalde y se dice que Moyano quiere copar la Justicia. El poder judicial mientras tanto está conformado casi en su totalidad por personas que en su actividad privada fueron empleados de las grandes empresas, que tienen esposos/as o amantes desempeñando esas funciones, que viven en el mismo country y comen asados juntos con los referentes de las asociaciones empresarias, que incluso los visitan en sus despachos sin anunciarse.

Entonces ante la mera posibilidad de que una camarista del fuero laboral no defienda a capa y espada los intereses empresariales, como hacen otros jueces, te paran el partido y gritan "trampa".
El "árbitro" quiere empezar a jugar, y eso no vale.

Subvertir esa lógica: eso se proponen los sindicatos conducidos por Moyano. Actúan con la concepción de que el partido no está definido, y que no deben ser espectador neutral en la disputa por espacios de poder ajenas, y cuyo único rol se reduciría a cantar la falta del que se excede. Quieren jugar.
Son, en algún punto (y me banco las puteadas) más revolucionarios que algún que otro clasista de "declaración", que abomina las burocracias.

11 comentarios:

Ricardo dijo...

Acertado el "las cosas transcurrirán como manda la naturaleza".
En esa "naturalidad" se explica que lo que representa Moyano sea la prepotencia y lo que el empresariado exije no sean más que condiciones necesarias para el desarrollo (de ellos, claro).

Saludos.

guido dijo...

Muy bueno. Tiendo a ver, además, en esa doble ética exigida (inconsistentemente además, como mostrás) una lógica republicana premoderna. Medio griega, digamos. "El estado" como una especie de alteridad ontológica (siempre quise escribir eso, je) tal, que al cruzar la línea mágica que lo separa de "la sociedad" convierte los chimanguísimos intereses particulares (legítimos en la "sociedad civil") en vaya a saber que barbaridad escandalosa de lesa republiquicitud.

Unfor dijo...

Grandísimo post.

Geraldinho dijo...

Eh, ¿al final nadie lo putea?

Bueno, ahí voy yo: este blog hijo de remil putas cada vez que me gusta más, top 20 ya.

desparejo dijo...

Coincido en todo. Gran argumentación. Igual puede que haya que pensar en esta frase: "es peor hacer x cosa desde el Estado". Tal vez sí funcione con los delitos. Creo que es el argumento del juicio a los represores de la dictadura.

Mariano dijo...

Desparejo: en el caso de los crímenes de la dictadura, entiendo que lo que se penaliza es el uso del aparato del Estado para perfeccionar el delito.

No hay reconocimiento de que es peor cometer un delito desde la función pública. Cuando se trata del mismo delito.
El plan criminal montado desde el Estado durante la dictadura, tiene el agravante de que el uso del aparato del Estado perfeccionó el accionar criminal.

Igual, si alguien más conocedor del tema me lo aclara, o nota que estoy en un error y me lo hace saber, sería espectacular.

Un abrazo

rinconete dijo...

Hace un año o dos Artemio estuvo en 678. Luego de un bloque consagrado a Milagro Sala, cuando le preguntaron algo así como si no lo emocionaba la Tupac (que sin duda emocionaba a gran parte del panel) respondió que también lo emocionaba la plaza llena con columnas encuadradas y los sindicatos poderosos negociando paritarias. Que los movimientos piqueteros eran una anomalía por la ausencia de Estado, ausencia que se debía revertir.

Hay algo raro en la progresía que hace que mire con ojitos húmedos a Milagro (al menos hasta que se le ocurrió ir a Punta del Este como cualquier otro dirigente) y desconfían de Moyano, la caja, el patoterismo y vaya uno a saber que otras calamidades.

Piden que frente a la UIA o la Rural vaya Farinello y obtenga lo mismo que Moyano. Así como consideran legítimo que Techint defienda sus intereses pagando a periodistas, haciendo lobby, apretando al gobierno o dándole trabajo a las esposas de políticos, sienten que es inadmisible que un sindicalista ¨opere¨, compre prensa amiga, amenace o tenga caja.

Nos corrieron tanto la cancha que esa misma clase media que se beneficia de las apretadas de Moyano, lo denosta y siente mayor afinidad hacia quienes no dudan en empobrecerla cada vez que el siniestro Moyano sale de la cancha.

Es extraño.

Perdón, fue un poco largo...

Un abrazo,
r.

Lo mismo pasa con

Anónimo dijo...

EXELENTE, coincido 100% con tu visión de quien es el verdadero revolucionario
mrgone

Desocupado mental en la era del blog dijo...

¡Excelente post che! Muy sintético y claro. Si podés pasáte por acá, hice un post como "democracia no implica ausencia de conflicto", y tal vez puse alguna boludez desde el punto de vista de la economía (no es mi fuerte ni mucho menos).
Saludos!

http://dialogandodemiconmigo.blogspot.com/2011/03/democracia-no-es-ausencia-de-conflicto.html

Desocupado mental en la era del blog dijo...

Maquiavelo -en el capítulo 9 de “El príncipe”- dice que el conflicto es intrínseco a lo político. En ese capítulo se dice que existe un conflicto de base entre quienes oprimen (ricos) y quienes son oprimidos (pobres). Eliminar el conflicto es eliminar la política (es lo que tiende a ocurrir en los movimientos totalitarios como nazismo o estalinismo) y poner todo el conflicto en un otro externo. A diferencia de Marx (lector de Maquiavelo), en la obra de Maquiavelo no existe la conciliación final a través de una “lucha de clases” que dará lugar a una supresión de todas las clases. La fundación y la conservación de una organización política implican el uso de la fuerza. No es que Maquiavelo no distinga entre “bien” y “mal”, sino que nos dice que los indicadores que separan el bien del mal NUNCA están fijados de una vez y para siempre, sino que se dirimen en el terreno de la lucha política. Un poco lo que luego Weber dirá cuando aborde el tema de la “ética de la responsabilidad” vs la “ética de la convicción” (onda Lilita Carrió). EL CONFLICTO NO ES ALGO QUE DEBE ELIMINARSE SINO QUE ES LA FUENTE MISMA DE LA VIDA POLÍTICA.

Calamar dijo...

Me parece bárbaro que los sindicatos disputen poder. Lo que no me queda claro es cómo cuadra en este "Moyano revolucionario" su colaboración directa con el genocidio militar.