domingo, 18 de agosto de 2013

Actualización automática de las asignaciones


El diputado Facundo Moyano (creo que todavía en el bloque del FPV) presentó un proyecto de ley que se propone la actualización automática de las asignaciones que paga la ANSeS a los trabajadores registrados, no registrados y desempleados (en rol principal la AUH, obviamente). Un cálculo numérico que emule el mecanismo ya empleado para la ley de movilidad jubilatoria que tan buenos resultados da (desde el punto de vista de quienes perciben esos haberes).

De paso aprovechamos para meter una cuña en otra discusión que se plantea de forma paralela en el Congreso (ámbito sofisticado de la campaña electoral, lo cual es altamente positivo). De prosperar la idea de modificar el impuesto a las ganancias, aún cuando se haga el experimento de "gravar la renta financiera", seguramente se plasmará una merma en lo recaudado por ese impuesto, lo cual derivará en que lo que se transfiere de esa suma a la cuenta de ANSeS merme también, de modo que uno de los resultados (hasta ahora no comentado por nadie) de tal cambio será que la actualización jubilatoria de marzo 2014 sea un poco más mezquina. No va a ser sustancial la diferencia, pero dada la forma en que se compone la caja de ANSeS y dada la existencia de un sistema jubilatorio de reparto como el actual, es imposible que las modificaciones que se hagan en el sistema tributario con el fin de aflojar la presión tributaria sobre segmentos medios y medios altos no repercuta negativamente en el modo en que se actualizan las jubilaciones. Todo tiene su precio. Mantener lo bueno y corregir lo malo, también.

Ahora bien, de esta información (el proyecto de Moyano de actualizar de forma automática los valores de las asignaciones) podemos derivar datos que son importantísimos a la hora de hacer balances sobre gestiones económicas y además encontrar cuáles son las decisiones trascendentes, estructurales, cuya modificación efectivamente determinarían un cambio de esquema definitivo.

Y llegamos entonces a lo sustancial.
Gracias a que el "payaso neoliberal" de Boudou y el "corrupto" de Néstor Kirchner tomaron la decisión de re-estatizar el sistema jubilatorio, eliminando el infame fraude histórico de las AFJP, hoy puede pensarse en mecanismos de transferencia impensados hasta entonces, incluso en su institucionalización legal, y en la instauración de un mecanismo de actualización automática, que entre otras cosas más importantes además dejará en ridículo un poco más todavía la fantástica idea de pagar el 82% móvil usando la plata del FGS hasta que se acabe y después vemos, tal sugería la ley votada por el Grupo A en el congreso, que la presidenta finalmente vetó.

De todas maneras, la idea de Moyano de calcular la actualización solamente tomando en cuenta el RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), es decir, la evolución de los salarios de trabajadores formales, y al mismo tiempo mantener el mecanismo de que la asignación por hijo se financie con los rendimientos del FGS puede producir una especie de descalce, ya que no necesariamente los salarios van a incrementarse en igual proporción que los rendimientos de las inversiones que habían hecho las AFJP y administra hoy ANSeS, que se encuentran sujetas por ejemplo a las decisiones de los directorios de empresas como Clarín o Consultatio de distribuir o no dividendos, razón por la cual en la reciente ley de mercado de capitales se dio facultad a la CNV de interferir procesos de manifiesto perjuicio de los accionistas minoritarios, pero además está compuesto de títulos públicos (el Tesoro hasta ahora pagó puntualmente todas sus deudas) o el Procrear, por ejemplo, que no es tan rendidor desde el punto de vista financiero.

Pero en definitiva, saludamos la iniciativa del diputado Moyano como idea genérica, que viene a demostrar (hoy que la suerte parece echada) que estos 10 años de kirchnerismo hicieron cambiar muchas cosas en la Argentina. Por ejemplo, que nos demos el lujo de pensar el país, y empecemos justamente definiendo cuál es la mejor forma de gastar la que otros ya juntaron gracias a decisiones audaces, como la de arrebatar una masa de recursos embolsados por el sector financiero, como la de sacarle a las 20 empresas más importantes que cotizan en bolsa el usufructo directo y fraudulento del flujo de aportes jubilatorios, que recibían como inversión (pactando precios de las acciones siempre por encima del valor al que cotizaban después en el mercado secundario, lamentable "error" de cálculo) para la ampliación de su capital, a través de brokers que operaban con bancos de inversión extranjeros y que llenaban de mordidas (perdón, quise decir que cobraban comisiones por su gestión) las "jubilaciones futuras", en lo que era una de las transferencias de recursos más regresivas de las que se hayan ideado en la historia argentina.