viernes, 22 de junio de 2012

En la Argentina de hoy (hoy, mañana no se sabe) somos todos tributaristas

Y como somos todos tributaristas, opinamos de lo que no sabemos. Nadie me va a sacar ese derecho.

Muchos excelentes tributaristas (que prefieren trabajar en la radio como comentaristas, suponemos que por cuestiones impositivas) se están encargando del gran drama nacional del momento: el "robo" a los trabajadores que implica el cobro de impuesto a las ganancias a partir de que el mínimo no imponible está demasiado bajo.


Esta situación lleva a desopilantes planteos en los cuales se empieza diciendo que el salario no es ganancia, que no hay que gravar el trabajo, lo cual viene a sumarse (yo creía que se contraponía en realidad) a que el IVA es un impuesto regresivo y que las "transacciones financieras" están exentas, llegando a la conclusión de que hay que hacer una reforma impositiva integral, que a juzgar por lo que se dice y lo que no, no contemplaría lo fundamental: la eficacia recaudatoria!!!!! Que no por ser menos prioritario que la justicia distributiva de las cargas deja de ser importante.


El primer punto: en Argentina el impuesto directo por excelencia es el que se llama impuesto a las ganancias. Es un impuesto sobre los ingresos. Y es progresivo. Justamente en contraposición al IVA, que es regresivo, porque los que menos cobran pagan el impuesto sobre la totalidad de su ingreso, dado que no les sobra plata para ahorrar, y consumen los bienes que les son básicos para la reproducción de su fuerza de trabajo.
Sería muy interesante algún día poder reemplazar el IVA a los productos de la canasta básica, por un impuesto al ingreso universal (o casi). Aumentaría el patrón contributivo de los ingresos más altos, y bajaría mucho la contribución de los ingresos más bajos.
Pero, decir (como lamentablemente escuché hace un rato) que el impuesto a las ganancias aplicado al salario se suma a la injusticia distributiva que genera el pago plano de IVA es una falacia. Porque (lamentablemente también) no son los asalariados de 6000 pesos para arriba los actores más desprotegidos de la sociedad. Hay unos 10 millones de trabajadores (o más, aparte de quienes no trabajan o hacen changas) que no tienen ingresos suficientes como para pagar ganancias, pero pagan IVA e ingresos brutos sobre cada litro de leche que les compran a los hijos. El clasismo rústico de que todo trabajador asalariado puede ponerse en la misma bolsa a los fines argumentativos es un anacronismo incluso para los tiempos en que escribía Marx.


Respecto del impuesto a las "transacciones financieras". Suponemos que se trata de una expresión deficiente, y que a lo que nos referimos sea a gravar los ingresos por operaciones financieras, sumando éstos a la base imponible de Ganancias. Es decir, si aparte de tu ingreso de 200 lucas anuales, tenés un ahorro en bonos y acciones que pagan una renta de 10 lucas anuales, esas 10 lucas se te suman a la base imponible sobre la cual se te descuenta ganancias (como ocurre con los bonus o premios que pagan las empresas a sus empleados).


En ese caso, me parecería fantástico. Pero no los quiero escuchar después decir que es el "impuesto al ahorro" (que efectivamente lo sería) que desincentiva la propensión a ahorrar en activos nacionales y en el circuito formal, que fomenta la salida de capitales del sistema financiero para guardar la plata abajo del colchón, y que promueve la dolarización que se querría evitar.



2 comentarios:

Ing. Martín A. Domínguez dijo...

Me gustó el artículo de delatorre hoy en P12 (y suelo casi siempre tener mis objeciones con sus artículos... no es que piense totalmente opuesto, pero a veces trae supuestos para basar sus argumentos que no me convencen mucho).

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-196975-2012-06-22.html

Para mi, hay que aprovechar esta discusión para que quede algo claro: pagar un impuesto en base a los ingresos (salarios - ganancias - etc) está perfecto. El tema es como dice en la nota que cito, un aumento de X% implica un aumento de 10X% del impuesto, a la corta o a la larga hace que el trabajador piense que el impuesto es injusto, cuando lo que es injusto no es el mínimo desde el cual se paga, sino la alícuota (a mi modo de ver). El mínimo lo dejaría como está, pero que el impuesto sea menor. Tal vez ajustar las alícuotas (como dice este artículo, "El salto de peldaño a peldaño es importante: el primer tramo de “ganancias netas sujetas a impuesto” (después de descontar las deducciones) paga el 9 por ciento, el segundo 14, el tercero 19, y los siguientes van en saltos de 4 en 4, hasta alcanzar el 35 por ciento para los ingresos netos de deducciones por encima de los 10 mil pesos mensuales, que hace 15 años representaban una cifra altísima (10 mil dólares, convertibilidad mediante)." )

Para mi lo que hay que hacer (y si se escribe en P12 veo atinadamente que se está pensando en "altas esferas" ) es "actualizar la escala congelada hace 15 años, que provocaría un impacto significativo de reducción del impuesto en las categorías más bajas y sería más razonable, y hasta quizá menos resistido. ".

Revisar esto, y no seguir manteniendo el diseño de un impuesto para otro modelo de país, sería beneficioso.

Ahh y de paso cambiarle el nombre, así se dejan de joder con que el salario no es ganancia. Está bien, el salario no es ganancia, pero "ingresos" por encima de determinado montos deben tributar un impuesto. Y ese impuesto debe ser más agresivo con la punta de la pirámide que tributa que con la base de la pirámide que tributa.

El tema del impuesto a las rentas financieras o a los plazos fijos me parece perfecto pero (siempre hay un pero), hoy te podría generar algún problema en el sistema financiero (tal vez si eximen de esos tributos a plazos fijos de hasta N$ o a los bonos del estado u otras inversiones se podría mitigar un posible efecto negativo sobre el sistema financiero).

saludos.

el pincha dijo...

excelente...comparto amigo...