viernes, 6 de diciembre de 2013

Cómo sigue la cosa?

Seguimos comentando las novedades económicas, al ritmo vertiginoso que nos impone la aceleración de la devaluación nominal. Hoy, 6,25 por dólar.

Lo cual hace que el dólar para turismo y tarjeta en el exterior esté a un poco más de 8,40. Similar al contado con liquidación. O sea, lo dicho, se consolida la existencia de un nuevo tipo de cambio turístico-financiero diferenciado.

Respecto del turismo, un par de novedades: primero, tal como anticipamos en este blog (?) se eliminan ciertas discrecionalidades para la venta de moneda extranjera con fines turísticos. O sea, la AFIP va a seguir pidiendo los mismos requisitos, pero el Central va a ser más generoso a la hora de poner divisas a disponibilidad de las casas de cambio, lo cual puede terminar en dos cosas. Por un lado, que se de un aumento en la salida de divisas por esta vía. Por el otro, una absorción importante de demanda de dólares en el mercado paralelo. Confirmado, la cotización del blue ya empezó a bajar, con el simple anuncio. Qué mercado más manijeado, mamita.
La otra, auspiciosa. En noviembre se revirtió la tendencia y por primera vez en varios meses crecieron los gastos de turistas extranjeros en el país, en comparación interanual. Para ir achicando el déficit habría que buscarle la vuelta para pagarles a los turistas un dólar más parecido al "tarjeta", pero antes sería conveniente poder pinchar definitivamente el blue (el cambio de turistas extranjeros surte bastante la oferta de este mercado). No sé si la hay.

Un supuesto, vertido por el empleado del sector bancario que escribe para Ámbito financiero, Olivera Doll. Fábrega estaría convalidando la suba de tasas de interés (los plazos fijos, dicen, ya se ofrecen con 20%) lo cual junto con la demanda de dólares (en el oficial y en el paralelo) le absorbe liquidez al sistema bancario, que se queja de que también pierde volumen en sus cuentas a la vista. Pero a pesar de esto, en un ataque tremendo a la rentabilidad el sector bancario, Fábrega le subiría la apuesta al plan Marcó del Pont, con la intención de ampliar las líneas de créditos productivos con bajas tasas de interés a un volumen de 55.000 millones de pesos (hoy anda en 40 mil millones). Esto encarecería seguramente la fuente de fuertes ganancias de los bancos, es decir, los préstamos al consumo de corto plazo y la financiación de saldos de tarjeta de crédito. Un ajuste ortodoxo contra el consumo de los sectores medios y altos, pero tratando de compensar para que no se afecte el empleo, buscando una nueva tasa de interés de equilibrio. Absorberle liquidez al sistema es también intentar restarle demanda al blue. Esto no está del todo mal. Es una especie de ajuste monetario, pero direccionado, administrado, y con intenciones progresivas en materia distributiva (esto va especialmente dirigido a nuestro buen comentarista Esteban, que ayer mencionaba algo relacionado con este asunto). Nuestro héroe nacional y popular, resulta ser el presidente del Banco Central. El kirchnerismo va a quedar en la historia sin lugar a dudas, para bien y para mal.

La última cuestión novedosa (también hipotética) es la Letra en pesos, endosable una sola vez, atada a la evolución del tipo de cambio oficial (exportador-importador) que podrán suscribir las cerealeras, y usar como medio de pago a los productores. Esto serviría para incentivar la liquidación actual de los saldos de cosecha (modificar los inventarios, diríamos, liquidando stocks guardados en silobolsas) anulando el riesgo a no aprovechar una devaluación. Esperan sumar 2000 millones de dólares, aportados por las cerealeras por prefinanciación en el extranjero (dólares que adelantan de algún modo de la liquidación futura, aunque como aspecto positivo liberarían un poco de crédito en pesos del mercado interno para que la suba de tasas de la que hablábamos antes no tenga un impacto tan restrictivo).
Esto implica, también, dos cosas. Por un lado, el Central reconoce que va a seguir modificando el tipo de cambio al alza si es necesario, pero de manera gradual (al Central tampoco le convendría una devaluación brusca, si tiene que pagar estas Letras)
Por el otro, todo el síntoma de que estamos ante el intento de armar una nueva tablita de previsibilidad cambiaria, ante la cual los equilibrios dependen de hilitos muy finos.

Por lo pronto, también se confirmaría que hay previsión de ingreso extraordinario de divisas, y no es todo "lleguemos a abril como sea".

3 comentarios:

Alcides Acevedo dijo...

Ja Ja, definitivo: la ignorancia es TOTAL.

Están como la costurerita... pidiendo que se la pongan... pero sóla la puntita... Ja Ja...

Creen que se pueden subir las tasas de interés pero neutralizando sus efectos, pónganse de acuerdo, para que una suba de tasa tenga efecto TIENE que haber efectos negativos, pero parece que no lo entendieron.

Lo de la letra en pesos atada al dólar oficial es otra estupidez, claramente hay reticencia para liquidar exportaciones si la tasa de interés no está por delante de la tasa de devaluación, ahora ¿qué van a hacer con los exportadores? ellos a la inversa de los importadores adelantan compras porque saben que el dólare sube cada vez más ¿también les van a dar una letra? ¿y a los turistas?

Terrible, décadas de alquimia económica fracasada y seguimos con las mismas boludeces.

Best Seller dijo...

Muy bueno el post Mariano!
Saludos.

Esteban dijo...

Gracias por la mención Mariano. Me pone muy de gusto leer lo que pusiste sobre que Fábrega busca eso. De hecho una de las peleas Marco del Pont - Fábrega era sobre esto. Pero se ve que nadie come vidrio y tampoco da devaluar tanto. Igualar i= i* + RP sería lo deseable, pero es una tasa muy alta para la economía. Y como bien estudió con mucho tino Keynes y Kicillof nos lo tradujo la tasa de interés es parte de la tasa de ganancia, no su igual como dirían los neoliberales. Por ende mantenerla baja equivale a garantizar cierto nivel de tasa de ganancia. Y eso lleva al círculo virtuoso.
En serio la economía es la ciencia maldita.
De nuevo, ojalá todo salga bien.
Saludos
Esteban.