martes, 12 de febrero de 2013

Base monetaria y depreciación del peso, según el modelo práctico de Sturzenegger, apto para que lo entienda cualquiera (pero mal)

Clarín publica hoy los resúmenes y consideraciones generales de un trabajo realizado por los economistas del Banco Ciudad, al mando de Federico Sturzenegger.
El tema: inflación y poder adquisitivo.

Dicen los economistas que un salario de de $8000, con una inflación de 25% anual, pierde a lo largo del año en poder de compra unos $1000. A razón de 1% mensual (llegan a este número aplicando un modelo según el cual el que cobra un billete tiende a gastarlo antes de que se consume su depreciación, de manera tal que en el plazo de un mes, aquella plata gastada antes de cumplido ese plazo, pudo evitar parte de la depreciación).
Dejo de lado las consideraciones concernientes a un hipotético plazo fijo de 20 mil pesos, que fue puesto en análisis a los fines de agrandar la cuenta, contando lo que se depreció el mismo en tanto recibió intereses menores a la inflación.

Concentrémonos entonces en el salario de 8 mil pesos. Que pierde, según el estudio, 1000 pesos en un año en poder adquisitivo.
Esta es la factura que según el estudio debería pasarle un trabajador al estado en concepto de devolución del impuesto inflacionario.
Creo que en realidad la cuenta está mal hecha (si lo que en realidad interesa es medir poder adquisitivo del salario, cosa de la que empiezo a dudar), porque no considera el acumulado, que con el nuevo nivel de precios que cada mes se establece después de una inflación mensual de 2%, es la base de la próxima depreciación. Por lo que creo que en un año, si se tomara en cuenta ese elemento, la suma de poder adquisitivo resignado por la inflación sería mucho mayor. Pero no importa, ya que nos hacen la concesión, sigamos adelante. Después de todo, al análisis de Sturzenegger evidentemente no le importa medir el poder adquisitivo.

Resulta que en el mes 13 se produce el incremento salarial nominal que tiende a compensar esta pérdida de poder adquisitivo registrada en un año. Supongamos un índice de incremento que iguale la inflación anual: 25%.

El mes 13, el trabajador que cobra 8 mil recibirá un incremento de salario igual a 2 mil pesos, para empezar a cobrar a partir de ahí 10 mil pesos. El doble de lo que Sturzenegger calculó que se le depreció el poder adquisitivo.

Visto de esta forma, entonces, podemos reformular las conclusiones: el "impuesto inflacionario" puede ser visto como una especie de préstamo que el asalariado le hace al estado, que de ese modo incrementa su gasto. La inflación resultante redunda en aumentos en la retribución del capital, que luego (un año más tarde) retribuye al asalariado su aporte bajo la forma de actualización nominal del salario, más un plus (el doble).
Con lo cual, con las demás condiciones estables, vuelve a dar vueltas la rueda de consumo que mantiene en funcionamiento el círculo.

La verdad es que este tipo de esquemas, que intentan ser ilustrativos para llamar la atención con cuantificaciones más cercanas a la cotidianeidad que el cálculo matemático aplicado a la economía, tienen la sola misión de intentar infructuosamente domar la realidad para acomodarla a una determinada visión ideológica de la misma.

Lo único que se concluye del análisis de Sturzeneger y su equipo es que existe una depreciación nominal de la moneda y un incremento más o menos acorde a esta dinámica de la base monetaria. Una novedad que nadie había notado. El resto es adorno, sobre el cual, como vemos, cualquiera puede concluir exactamente lo contrario.


10 comentarios:

Norberto dijo...

Parece que digamos la izquierda radical, Levy Yeyati y su adorador Luciano, y la derecha radical, también la verdadera representante del partido en este momento no difeieren mucho en sus análisis y propuestas
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-213635-2013-02-11.html
Nunca menos y abrazos

Mariano dijo...

Lo llamativo del análisis de Luciano Cohan, Norberto, es que reconoce que medido en canasta de consumo nuestro tipo de cambio real es un 25% más alto al de la convertibilidad. Pero medido en salarios ese diferencial se pierde.
De lo cual se extraería que en la dinámica de inflación alta y crecimiento alto, los salarios mejoraron en términos reales de un 25% en adelante, en relación a la canasta de consumos.
Algo que niegan cuando nos dicen que la inflación perjudica el poder de compra de los asalariados.
El esquema, o perjudica la competitividad (es decir, la posibilidad de obtener márgenes de rentabilidad interesantes) o perjudica el poder de compra del salario.
La pérdida de competitividad cambiaria equivale exactamente a mejoras en el poder de compra del salario. Y viceversa. La recuperación de competitividad cambiaria, se logra sobre la base de reducción salarial.
Por lo tanto, el proceso de apreciación cambiaria hay que evaluarlo en relación al comportamiento del nivel de empleo, y de la generación del mismo.
Eso diferencia la virtuosidad y la viciosidad de los procesos de apreciación que suelen evaluarse comprarativamente.
Ahora bien, si el comportamiento del empleo se modifica, entonces sí hay que revisar el asunto hacia adelante. Pero ese es otro tema.
Abrazo

Mariano dijo...

No sé si me expresé claramente.
Si la apreciación cambiaria (recuperación salarial) no se hace en base a destrucción de empleo, sino que va junto con un crecimiento importante del empleo, como en el proceso 2003-2008 (extendible hasta 2011), avanti.
Si se hace en base a destrucción de empleo (como en la convertibilidad), ahí hay que ver cómo se recupera competitividad, o sea, capacidad de expandir el empleo a niveles adecuados.
Abrazo

Norberto dijo...

No, se entendió, y es allí donde yo había visto una contradicción entre lo que quería demostrar y la realidad, que por otra parte es muy evidente en su blog, en el que dejé de comentar porque era una eterna pelea.
Tal vez la principal razón sea que si bien el incremento del IPC no es el del INDEC, tampoco es el de las siete provincias o las consultoras, ni hablar del de los opositores del Congreso, y algo de eso quedo en claro cuando salió el IPC Santa Fé, menor al 18% tanto el general con aumentos de servicios que el AMBA no ha tenido, sino también en alimentos (el de opositores del Congreso daba superior al 25% el general y superior al 30% el de alimentos), aún con el ENGHO que calculan, que el que le vendió al viejo INDEC el canadiense con sus consumos del primer mundo, en particular de la América del norte, con base en el 87 y "actualizado" en el 97.
Creo que la mejor medida se puede obtener a partir del aumento del PBI, que para el 2011 dió una cifra cercana al 16%, pero como todo ese conjunto opositor juega a servir a los medios de comunicación monopólicos, lo mejor es alimentar espectativas inflacionarias, para desgastar el avance.
Nunca menos y avances

Alcides Acevedo dijo...

Ah... bueno... muy interesante... como se nota que entienden mucho de economía ¿por qué mejor no se dedican a hablar de fútbol.

La gente sabe muy bien que la inflación es un desastre y que lleva al empobrecimiento... después de muchas décads tendrían que haber entendido aunque sea eso.... aunque viendo, a pesar de la evidencia, que sigue existiendo el peronismo me parece que la capacidad de comprensión de mucha gente es sencillamente inexistente.

Norberto dijo...

Te entiendo Lopez Aufranc, mas cuando tus amigos conducidos por Martinez de Hoz tuvieron una inflación que siempre fué de tres cifras, y nunca bajo del 150%, y salvo la dibujada durante la convertibilidad, siempre conviví con inflaciones de dos dígitos, y ya voy por los setentayuno.
Un detalle, que había olvidado y que al comentar en Hache volví a recordar, es que este año tendremos mucho menos cantidad de divisas duras para destinar al pago de obligaciones externas, lo que quitará presión sobre el dolar oficial y, por supuesto, sobre el ilegal, tal vez no en estos días, pero si mas adelante.
Y a esto último debemos agregar que la extracción de combustible no es agregado aritmético, sino que se parece al crecimiento de los fractales, es decir que es cuasi geométrico, es decir que cada nuevo hallazgo o éxito incentiva a varios a trepar a la exploración y extracción.
Entre ambos en poco tiempo liberarán cerca de U$S20000millones anuales, que de una u otra forma con este gobierno, irán al mercado interno, volviendo a dar vapor a la caldera.
Nunca menos y abrazos

Anónimo dijo...

Mejor que los K dejen de gastar tanta energía en desacreditar análisis de otros y se pongan las pilas para resolver el problema de la inflación. Le harían un gran servicio al país y a su base de votantes. La oposición sabe diagnosticar y señalar pero no propone alternativas o no se anima porque duelen, el oficialismo tampoco tiene alternativas a los problemas de su propia creación y sigue a los tumbos gracias a la inercia de la soja, y al déficit fiscal mientras dure y hasta que explote, momento en el cual le echarán elegantemente la culpa a "los medios" a "la oligarquía" o a "la clasemediamediopeloresentidaignorantevergonzante", sin asumir ni un ápice de responsabilidad.
Se supone que son distintos, pero en realidad es la misma patología. Como siempre, los de a pie somos los patos de la boda. Gobernar es ser responsable. La responsabilidad de resolver el problema de la inflación es del gobierno.

Norberto dijo...

Si Ano, es el gobierno el aumenta los precios o establece que es lo que la empresas deben rendirle a sus matrices por sus problemas en los países de origen, o que por pagar alquileres desaforados un fabricante deba multiplicar por ocho el costo de la ropa que vende con su marca dentro y fuera de un shopping, o que un panadero te multiplique por cuatro el costo total de un kg de pan sin que se le mueva un pelo.
Tengo una solución, pero no es muy liberal que digamos y si la aplico saldrás a gritar contra la tiranía, por el otro lado la solución liberal de secar de dinero y empleo la plaza es la que no me gusta y contra la que luche toda mi vida, recuerdo claramente dos hiper de Menem, y la persistente inflación de dos dígitos de Alfonsín hasta el golpe de mercado final.
Nunca menos y abrazos

MAGAM dijo...

Creo que es una discusión de medias verdades por parte de ambos bandos, tanto en el post como en los comentarios, y creo que se debe a la imprecisión de hablar de “inflación” a secas. Por eso siempre me gustó distinguir entre “inflación/apreciación” de la “inflación/tradicional”. La primera fue parte de los primeros años de heterodoxia, donde había margen de apreciación real por la vía no convencional. Ahora, y si no se hace algo, parecería que ya estamos incursionando en un proceso de inflación tradicional. Vean que la primera incrementa/incrementó el poder adquisitivo de los trabajadores, de la segunda no estoy tan seguro y veremos como evoluciona.

Luego hay muchos detalles que prefiero no entrar, para eso leen el post que publicó Abel a principios de enero.

Saludos

MAGAM dijo...

A lo que iba es que no es lo mismo emitir para comprar dólares (inflación/apreciación) que hacerlo para ayudar a las finanzas del tesoro (inflación/tradicional).

Los pesos y los dólares pertenecen a circuitos distintos, que se acoplan por lo que llamamos tipo de cambio, pero esencialmente son distintos. Y lo mismo pasa con los ingresos del tesoro y los egresos del mismo, una parte son en pesos y otra en divisas. Bueno si no balancean el asunto, terminan afectado el tipo de cambio y metiendo tensiones al pedo. Y el gobierno (Tesoro y BC) es un peso pesado en el mercado de divisas, así que deberían de hacer las cuentas por separado, y coordinar el asunto.

Si tengo pesos, no me puedo comprar un BM, y si tengo dólares, no me puedo construir la casa. Y si lo intento hacer, afecto el tipo de cambio.

Lo mismo pasa cuando se habla de poder adquisitivo y el crecimiento del PBI, y por las pelotudeces que se dicen termina siendo más fácil comprar celulares y autos (mayoritariamente divisas/trabajo extranjero) que hacerse la casa propia (mayoritariamente pesos/trabajo local).

¿A qué actividades que conforman el PBI les queremos dar más peso relativo?