lunes, 31 de enero de 2011

"Crecer era fácil"

Discurso del hijo de Alfonsín, el viernes. Frase sorprendente.

"Desde 2003 era imposible no crecer. Aún haciendo las cosas mal en materia económica, como las hicieron, era imposible no crecer".

Hubieran avisado antes, si es que antes realmente lo sabían y no opinan así con el diario del lunes escrito y publicado.
En mi caso, y por lo que la memoria me permite, tengo la noción que desde 2004 se vaticinó que ese (el que fuera) era el último año de crecimiento (que hasta allí, aparte, se revelaba sorprendente).
Primero, porque el default nos iba a costar que toda la comunidad internacional nos diera vuelta la cara. Después porque cuando empezáramos a pagar de nuevo la deuda no íbamos a contar con el excedente de divisas que motorizaban el crecimiento de la economía.
Más tarde, nuestra mala relación con los organismos multilaterales de crédito nos iba a dejar sin inversión (extranjera, directa). No teníamos "seguridad jurídica", los precios de los commodities no iban a durar para siempre, nos íbamos a quedar sin energía, la inflación iba a detener el consumo, la sequía iba a frenar al campo y con ello nos iban a faltar divisas y no teníamos crédito internacional.

En fin, desde 2004, estamos ante el último año del golpe de suerte kirchnerista que nos permitió crecer un poquito.

Y ahora resulta que era tan fácil crecer que hasta con un gobierno radical lo hubiéramos hecho.

Andá.

La ilustración pertenece a los compañeros. Gracias, si necesitan algo, avisen por favor.

domingo, 30 de enero de 2011

...

Cita Susana Viau:
Nunca menos/ que esas risas desdentadas/aguantando la parada/que supieron conquistar/Nunca menos/que un enjambre de morochos/arruinándoles la foto/a los que no vuelven más
Y no es casual que elija esas líneas.
Nos envidian la épica. Falsa, fingida, culpable de encubrimiento de negocios personales o de revivir enconos de antaño. No importa.

Nos la envidian.
Y nos envidian los símbolos, los mitos, esa capacidad innata de convertir a la política en una poética, a la historia en una mitología.

Algunos creyeron (y festejaron con discreción) la supuesta derrota inferida por el nada eufórico posmodernismo.
Esos, odian nuestra módica épica criolla.

Porque saben que es garantía de victoria. No en las elecciones, eh. Las elecciones se pueden perder. Pero eso es apenas coyuntural.

Un día vino un flaco de Santa Cruz y nos devolvió ese tesoro que creíamos perdido. Y todo lo demás es anécdota. Importa poco.

Nunca menos.

Los desvaríos de Joaquín, frente a la cordura de Susana

Este es el primer párrafo del panfleto ideológico que publicó hoy en La Nación Joaquín Morales Solá:
Barack Obama no vendrá al país. La decisión del líder nor-teamericano de ver la Argentina sólo desde el aire, cuando vuele de Brasil a Chile, explica las relaciones del país con el mundo y no exclusivamente con los Estados Unidos. La era kirchnerista será recordada, en el plano de las relaciones exteriores, como la del aislamiento argentino. No sólo se tendrá memoria de ella por eso; también será evocada por el desmesurado poder transferido al sindicalismo (sobre todo a la familia Moyano), que desató en los últimos tiempos una borrachera de violencia, crímenes y corrupción como no se veía desde hacía mucho tiempo. En ese contexto, se inscribió también el omnipresente conflicto del verano: el tráfico internacional de drogas con origen en la Argentina, que ventiló, más que otra cosa, la porosidad del Estado y su complicidad con los estragos de ese delito.
Después de leerlo, puede ser un ejercicio interesante visitar a Susana Viau, indignada porque los medios públicos (como Canal 7) actúan como tribunas oficialistas. Lo hace, sabemos, desde un medio en el cual se ejerce la neutralidad informativa a rajatabla.

Sería bueno  vincular ambos fenómenos (el oficialismo de los medios públicos y la utilización desaforadamente opositora de los espacios de comunicación privada) y contextualizarlos con las condiciones de disputa de intereses económicos, que afectan a la distribución de la renta, y a los intentos de concentración de la misma sin intervención estatal, para concluir, tal vez, que ambas cosas se complementan casi a la perfección.

Es demasiado pedir "neutralidad" al medio público, ante una escalada de violencia verbal (para decirlo en términos de Morales Solá) como la que el citado lleva a cabo dominicalmente. Porque lo que prima, siempre, es el instinto de supervivencia, y como un subproducto de éste, la autodefensa. Con lo que haya a mano. Hasta el derecho penal contempla este principio.

Para decirlo en términos más sencillos: Susana Viau, andá a llorar a la iglesia.

sábado, 29 de enero de 2011

Medio ambiente

El discurso medioambientalista, adoptado por la "nueva izquierda", que se caracteriza por ser bastante amigable con los capitales concentrados y los intereses imperiales, es un discurso que a algunos (pocos) no se nos muestra convincente.

El primer "malestar" que provoca, quizás, es el de revelarse como verdad de facto, sin mediar justificación más o menos racional. Quiero decir: al "defensor del medio ambiente" se le exige menor contenido argumental que al que se le opone. Injustamente, creo.

O tal vez el "malestar" sea provocado porque encastra demasiado bien (el discurso ambientalista) con la reproducción del régimen de división internacional del trabajo (y de la distribución de la renta que este genera).
El "cuidado del medio ambiente" termina siendo, a veces, el argumento que necesitan algunos para justificar (sin explicitarlo) que los pobres se dediquen a las actividades que los empobrecen y no disputen la renta a los ricos (que tanto contaminaron el medio ambiente en su enriquecimiento que ahora necesitan que alguien lo cuide por ellos).

Todo esto no debe, empero, negar la existencia del problema. Ni desoír argumentos que se contradicen con los anteriormente expuestos. Ya que muchas veces las actividades señaladas como contaminantes, sin complementación de cadenas productivas que agreguen valor, pueden convertirse también en garantía de que se mantendrá el status quo que vincula poblaciones ricas con poblaciones pobres.

Por eso, nos parecería apropiado aprovechar la coyuntura de tener un excelente cuadro político como Secretario de Ambiente para dotar a la disciplina de un discurso nuevo. Que no niegue la problemática, pero que tampoco se someta al "medioambientalismo" livianito, establishment-friendly.


Ese discurso no puede estar desligado de las políticas desplegadas en materia de producción (desarrollo productivo) y ciencia y tecnología. Políticas que, a su vez (todos sabemos), se deben  mantener en línea directa con las áreas sobre las que tienen injerencia el Ministerio de Trabajo y de Economía.

Un medioambientalismo de derecha, si se quiere. Pero de derecha pejotista, que no suele ser tan amigable con el establisment imperial.

jueves, 27 de enero de 2011

Al fondo que hay lugar...


Dice Clarín de hoy, en tapa: Hubo récord de subsidios para electricidad, gas y transporte.

Exacto, señora. Ese es el esfuerzo que hace todos los años el Gobierno para que usted no tenga que pagar más, ni de luz, ni de gas, ni de transporte.

Gracias Clarín por la propaganda. Un gusto, che.

Y ahora que estos también elogian a Cristina, podemos reafirmar lo dicho: somos amplios, este colectivo es amplio (y con boleto subsidiado por el estado Nacional).

Hay lugar en el fondo, subiendo por la puerta de atrás...

Cada vez más parecido a 2001


Siguiendo con la tónica que le imprime el diario La Nación a las notas de Hernán Lacunza, decimos que nos parece que el país se encamina a una situación similar a la de 2001.

El Racing Club de Avellaneda, sin ir más lejos, arranca el torneo Clausura (único que se disputará completo este año) con serias chances de pelear el campeonato. Si bien su técnico no es Mostaza Merlo, sino Miguel Ángel Russo, es evidente que ambos, en su época de jugadores, se desempeñaban en la misma función (de "centrojas" o volante tapón, en aquellos tiempos) y tenían características de juego similares.

Para seguir con las similitudes: en el Apertura 2001 Racing cerró su participación en la cancha de Vélez, igualando 1 a 1 con el local, y coronándose campeón simultáneamente. Este torneo le toca cerrar ante el mismo rival y en el mismo estadio.

De confirmarse esta situación (que Racing protagonice la competencia), cosa bastante probable a la luz del nivel exhibido por su máxima figura, el polémico colombiano Moreno, el país estaría en condiciones de vivir una situación que no vive desde 2001: Racing peleando la punta y, eventualmente, saliendo campeón.

miércoles, 26 de enero de 2011

Lacunza se quedó en el 2001

Hernán Lacunza escribe una buena nota en La Nación de hoy. Con un título que se destaca por su sensacionalismo, sin embargo, y su mala fe.

Parece que desde ciertos sectores se retoma para este año el pronóstico del fin del superávit de cuenta corriente. No fue 2009, tampoco 2010. Confiaremos en que sí ocurra en 2011.

Lo primero que se destaca para abonar esa hipótesis es la reducción del superávit comercial durante 2010 (situación que se transformaría en tendencia de largo plazo). Sin embargo, recordamos que el altísimo superávit comercial de 2009 estuvo apuntalado por una reducción de las importaciones, en rubros como bienes de capital, o bienes intermedios. Esa reducción de importaciones, lejos de ser leída como una buena noticia, significó en aquel momento, uno de los "hits" del augurio de la próxima catástrofe. Porque equivalía a baja en la inversión, motivada por la crisis internacional.
Entonces, superado ese momento, en 2010 las importaciones dieron un salto muy grande, a tono con el crecimiento de la economía. Pero no sería lógico que mantuvieran ese ritmo de crecimiento en 2011 (en cuanto a incremento porcentual), porque el piso de comparación (2010) no va a ser tan bajo como el del año pasado (2009).

En resumen, si el incremento del superávit comercial en 2009 ("sorpresivo" porque tipos como Brodersohn vaticinaron exactamente lo contrario) no era una noticia para alegrarse, tampoco conviene exagerar con el pesimismo por una reducción, simétrica con aquel incremento, que se dio el año pasado.

Lo que no deja de ser sorprendente es que los mismos (pero exactamente los mismos, eh) que subestimaban los efectos de una hipotética apreciación cambiaria, y que recomendaban dejar que bajara el dólar para frenar la inflación, allá por 2006 y 2007, hoy estén tan preocupados por los efectos que la inflación tendría en el tipo de cambio real, y por ende en los sectores productivos que más empleo generan.

Por último, Lacunza también se la agarra con el tema "destinos de nuestras exportaciones". La diversificación de destinos era algo deseable hasta hace poco. Pero parece que hoy, que es una realidad, ya no. "Preocupa", entonces, que nuestras exportaciones a "mercados exigentes" como el NAFTA y la UE pierdan terreno (en términos proporcionales; en términos absolutos no se reducen, aumentan), y que ganen terreno nuestras exportaciones a África del Norte, Sudamérica y países emergentes.
Lindo tema para discutir. Pero, ojo, con buen fe.