jueves, 8 de noviembre de 2012

Apagón

Los picos de demanda batiendo continuamente récords no son excusa. Menos en la comparación con otros períodos históricos en los que funcionaban otros esquemas, con otras condiciones tecnológicas, otros contextos económicos, otros sistemas energéticos.

La alta demanda, y los picos cercanos al límite no son una causa exógena. Quiero decir, la demanda energética es potencialmente alta en los picos porque así se ha decidido estratégicamente. De manera tal que la funcionalidad mínima requerida para el sistema energético es la de dar abasto a esos niveles de demanda.

Decir entonces que el sistema energético diseñado para la época de la convertibilidad no tenía problemas (suponiendo que no haya habido grandes apagones -que los hubo- y de prolongada duración) porque operaba sobre menores niveles de demanda no aplica en lo más mínimo. No hay posibilidad de que nadie planee incorporar capacidad instalada para mantenerla ociosa durante 20 años. Con esto quiero decir: el sistema energético de la convertibilidad estaba pensado para dar abasto a aquellos niveles de demanda. El actual tiene que estar pensado para dar abasto a los actuales.

Porque distribuir de una manera o de otra los excedentes energéticos y pecuniarios del sistema es una decisión que se toma concientemente.

Jorge Lapeña decía hace un rato en la radio que se necesitarían inversiones por 4 mil millones de dólares.
Y que para eso sería necesario volver a los lineamientos del sistema de los 90, que fue un sistema ideado para funcionar en toda Latinoamérica, no sólo en Argentina. Sobre la base de incentivos y previsibilidad para la operación privada de los distintos eslabones del sistema, en situación competitiva. Es decir, básicamente, aumentar tarifas, y dejar que las empresas generadoras, transportadoras y distribuidoras compitan entre sí y pacten precios a través de la interacción de ofertas y demandas.

Qué significa más o menos esto: en un primer momento, un aumento de tarifas propiciaría una caída en la demanda eléctrica minorista (o al menos, aplacaría la tendencia alcista), lo cual descomprimiría el funcionamiento actual de las redes y les quitaría presión a las empresas. A partir de ahí, la planificación de las inversiones. Que son de mediano plazo.
En este contexto, las tarifas más altas serían lo que les permitiría a las empresas calcular con cierta previsibilidad los plazos (2 años o 3) de amortización de las inversiones.
Estaríamos ante una reconfiguración de la distribución de excedentes, en detrimento de los beneficiarios del actual esquema (los usuarios) y en favor de los perjudicados por el actual esquema (las empresas). Advierto una cosa sobre la cual hoy no profundizo: un cambio de sistema energético, sin cambio de esquema económico es una imposibilidad lógica. O sea, todas estas nimiedades tienen correlato a nivel general. Y actúan con efecto multiplicador. O anulando dicho efecto y revirtiéndolo a terreno negativo.

Volvemos.
Como decía más arriba, el esquema planteado por Lapeña, de reconfiguración de los lineamientos del sistema eléctrico de la convertibilidad, fue puesto en funcionamiento para toda Latinomérica, y en la mayoría de los países continúa funcionando hoy (según lo que decía Lapeña en la radio). A propósito leemos:


La interrupción de luz sigue a otras dos que hubo en los últimos dos meses que afectaron a millones de clientes en la zona nororiental de Brasil, en la capital Brasilia, y en áreas de cinco estados del sur y centro oeste del país.

La presidenta Dilma Rousseff ordenó recientemente a sus ministros que realicen una evaluación de uno de los dos grandes apagones que tuvo lugar en los últimos dos meses, el 22 de septiembre.

Desde el domingo pasado, el Gobierno puso en vigor el nuevo horario de verano en Brasil, con el cual, las autoridades esperan realizar un ahorro de energía hasta el 17 de febrero, cuando concluye ese período. (INFOBAE, 26-10-12)
El día 14 de setiembre, durante las horas de la mañana, el sistema eléctrico paraguayo sufrió un terrible apagón dejando a 800.000 usuarios sin suministro de energía eléctrica y paralizando el país por más de una hora (ABC, de Paraguay, 18/09/11)
Brasil investiga las causas de un apagón que dejó a decenas de millones de personas sin energía eléctrica durante horas en 18 estados del país y en Paraguay, en un evento que desnudó la debilidad de la matriz energética de la región. (El Mundo, de España, 11/11/09)
Un cortocircuito en una subestación eléctrica de Montevideo desencadenó un corte masivo de energía que dejó sin luz por varios minutos a la mitad sur de Uruguay, donde se concentra la mayor parte de la población del país. ( La voz de Rusia, 16/02/12) 
 Fallas que provocaron el corte y deficiencias en el proceso de recuperación se atribuyen a las empresas eléctricas Transelec, Endesa, Colbún y Guardia Vieja para multarlas por 3.650 Unidades Tributarias Anuales (más de US$3,6) por el apagón del 24 de septiembre de 2011 entre las regiones de Atacama y Aysén.Así lo determinó luego de una investigación la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) que indagó las causas del blackout de las 20:30 horas de ese sábado 24, y que enfatiza las molestias y preocupación en unos 9 millones de chilenos afectados. (América Economía, 17/10/12)
Electrosur señaló que el corte de fluido eléctrico en CuscoArequipa, Moquegua, Tacna y Apurímac, se debe a una falla en la línea hidroeléctrica del Mantaro (El Comercio, Perú, 3/11/12)

Como vemos, la dicotomía entre sistema energético actual argentino y sistema energético del resto de Latinoamérica, en función  de la eficiencia diferente a partir de los incentivos a las empresas privadas operadoras del mismo, es un verso gigantesco.

Los problemas operativos son transversales. Pueden aparecer en cualquier esquema. La magia de las palabras es difícil traducirla en hechos.
Y esto vale tanto para el "relato nacional y popular", como para la "idoneidad tecnocrática en situación de competencia" de los ex-Secretarios de Energía.

martes, 6 de noviembre de 2012

Avance estatal sobre la relación ahorro-inversión

El comité de inversiones para las aseguradoras comienza a reunirse y a analizar las posibilidades del sector. Por su parte, la reforma en la operatoria de las bolsas de comercio y el mercado de valores avanza en las cámaras legislativas. Los bancos siguen acondicionando sus carteras para cumplir con la nueva normativa sobre créditos productivos a pymes como porcentaje fijo de sus depósitos. ANSeS sigue desarrollando los instrumentos que van a financiar el ProCreAr.
Y las restricciones a la compra de dólares se mantienen especialmente firmes para el mercado inmobiliario y el ahorro de particulares.

Hay un hilo conductor que establece vínculos estrechos entre cada uno de los puntos individuales de este múltiple avance del control estatal sobre tasas de rentabilidad, aplicación de recursos, disponibilidad de utilidades, supervisión de viabilidad y demás palancas decisivas de la actividad financiera y económica, sacadas del ámbito privado y trasladadas al menos parcialmente a la esfera pública.

Lo que se está buscando a partir de todas estas expresiones apuradas es la canalización forzosa de stocks de ahorro, con el fin de generar un (no digamos shock) estímulo inversor, que por un lado corrija algunos problemas estructurales del país, y por el otro trate de sacarle jugo a los excedentes y ahorros generados por argentinos, hoy canalizados en operaciones inmobiliarias especulativas o la compra y fuga de dólares, violentando de alguna forma la creación de productos más atractivos para los ahorristas que puedan ir reemplazando a aquellos que permanecen contingentemente vedados, pero profundamente arraigados en las conductas no sólo de ahorristas pequeños con bajo nivel de información bursátil sino también de agentes que manejan grandes montos excedentes de actividades productivas y comerciales.

Las justificaciones para propiciar un taponamiento que evite la salida de divisas son más que conocidas y no hace falta repetirse demasiado. La restricción externa es un problema que afectó a la Argentina en varias oportunidades a lo largo de la historia, y la inacción o la acción infructuosa de las autoridades desembocó en crisis formidables. De manera tal que más allá de las especulaciones respecto de cuánto puedan influir en la generación del problema algunas de las políticas implementadas en los últimos años, la verdad es que la amenaza del problema ocurrió, y se reaccionó activamente, consiguiendo parcialmente los objetivos.

Ahora bien, frenar el egreso de divisas no es un bien en sí mismo. También corresponde evaluar qué pasa con los excedentes que se volcaban a la formación de activos externos (nombre técnico que abarca casi totalmente la compra de dólares para fuga, tanto en el circuito formal, hacia Uruguay, como en el informal, o sea el colchón).
Por un lado, si las empresas extranjeras no pueden remitir sus utilidades a sus casas matrices, lo más probable es que las mismas sean aplicadas a algún activo financiero que las mantenga semi-inmovilizadas, o a algún proyecto inversor de mediano plazo, reemplazando la función del crédito.

Ahora, ¿qué pasa con los excedentes líquidos que quedan en manos de particulares, que no van a la compra de dólares, o que por acción indirecta de la restricción cambiaria, no van a la compra de inmuebles?
Esos pesos excedentes, no canalizados a la fuga de divisas o a la conformación de ahorro interno, quedan dando vueltas. Al no ser absorbidos, pueden presionar sobre los precios si se canalizan a través de demanda agregada (consumo o inversión).
Esto diría la teoría, al menos.

Con emisión monetaria en niveles elevados, y cierta tendencia a la informalización de la economía (al tiempo que crece el número de cheques rechazados y de morosidad en préstamos personales, suben las tasas de interés) ocurre un hecho paradójico. Aumentan los pesos circulantes y suben las tasas de interés bancario.

Por eso se hace necesario convertir excedentes en ahorro formalizado, para amortiguar las presiones monetarias sobre precios (lo cual no significa que desaparezca la inflación, sino sólo que aflojen algunas de estas presiones que la pueden empeorar) sin que se encarezca más el crédito.
Esas parecen ser las intenciones.
La verdad: algunas de estas cuestiones (fundamentales para un mejor desempeño del patrón acumulativo capitalista) era mejor si hubiesen estado listas ayer.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Piñera y el aspecto económico de los resultados de la elección

Esta nota, creo, merece la lectura.
Es claramente una apología de un mandatario de un país "modelo" de la región, escrita por el director periodístico de un diario con una línea ideológica muy definida.

Y más allá de que se apologiza a un derrotado electoralmente, castigado por los sectores de la población menos favorecidos, y paradójicamente se resalta como una de sus virtudes la de estar obsesionado con mejorar las condiciones de vida de esos sectores que lo castigan aparentemente por no haberlo hecho lo suficiente, la verdad es que la nota, en lo que refiere al tema inflación, puede leerse como una involuntaria defensa de lo que sostenemos acá sobre los esquemas de inflación baja, con índices de precios que funcionan como mecanismo para extinguir la nominalidad de los incrementos salariales y de ese modo permitir una recomposición de márgenes de rentabilidad paulatina sobre la base del abaratamiento gradual del costo laboral en términos reales y poco perceptibles, para compensar rendimientos decrecientes y favorecer la reproducción del capital. Decimos acá, siempre, que no hay evidencia de que tales esquemas favorezcan a los sectores con ingresos bajos por el solo hecho de mantener índices de alzas de precios de poco impacto psicológico.

Por el contrario, en otros países con esquemas inflacionarios y con índices de precios cuestionados, que no cumplen la función de anclar la nominalidad del salario, sino que son eliminados como referencia de las negociaciones indexatorias (paritarias, por ejemplo, o Consejo del salario, hablando de Argentina) y por eso no influyen positivamente en el proceso de acumulación de capital, aquellos sectores de la población más pobres, más vulnerables, que según los analistas son los principales perjudicados por estas políticas de indexación nominal de precios (incluídos los ingresos, salarios y transferencias) votan masivamente a quien aplica estas políticas.

Pero además, esta curiosidad es aplicable a muchos momentos históricos también, en los cuales el perjuicio sufrido por los pobres por la inflación era expresado políticamente por los sectores altos, mientras los pobres no le daban la trascendencia que a los analistas les parecía que debería haber tenido el fenómenos inflacionario por lo menos para los resultados electorales.

La perplejidad de Piñera, que lo lleva a elaborar la hipótesis de que habría un IPC "de los pobres" que duplicaría al general, por lo cual los efectos de la inflación serían peores a los medidos y por eso los pobres no lo quieren y le votan en contra, es un nuevo episodio de esta cadena histórica de ilusiones ópticas cristalizadas como reales, a partir de la simple incapacidad para poner en cuestión una idea dada y llegado el caso diluir un prejuicio, y en cambio seguir sosteniéndolo contra toda evidencia.

sábado, 27 de octubre de 2012

El fallo de la justicia independiente neoyorquina contra el desendeudamiento argentino.


Fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York en la que había caído la apelación argentina al fallo del juez de primera instancia Griesa, favoreciendo la postura de NML-Elliot, el fondo de inversión que compró bonos defaulteados por Argentina en 2002 a precio de remate, se negó a entrar a los dos canjes voluntarios propuestos por el país como forma de normalizar su deuda y litiga a nivel mundial y en todas las instancias que encuentra disponibles contra la Argentina, por ejemplo consiguiendo que se trabe embargo contra la Fragata Libertad en Ghana.

Lo caro que salen estas acciones (adornadas de lobbys políticos del partido republicano en EEUU, y de otros en otros países, cosa que difícilmente se haga "de onda"), casi que compensa la ganancia extraordinaria a obtener en caso de que el país se vea obligado a pagarles por el valor nominal de los bonos que tienen en cartera. Seguro estoy de que la cuestión es impulsada más por causas políticas que de negocios (salvo en lo que respecta a marketing de alto impacto). Y para Argentina también hay algo de esto.

El fallo de Griesa, confirmado ayer por la cámara, sostiene que Argentina debe darles trato igualitario a sus acreedores, de modo que cada vez que le corresponda pagar intereses por los bonos que otorgó a quienes se acogieron voluntariamente a los canjes de 2005 y 2010, debe abonarles también de modo proporcional a quienes mantengan en cartera bonos no canjeados, es decir, defaulteados.

Ahora la causa vuelve a manos de Griesa, quien deberá determinar qué se entiende exactamente por proporcionalidad, sobre qué base se calcularán los intereses y amortizaciones, y cómo deberá cancelar argentina esas obligaciones con los fondos de inversión llamados "buitres".

Además, la cuestión queda bastante bien abrochada, ya que se reconoce una especie de principio de co-solidaridad por parte de los agentes a través de los cuales se efectúan los pagos, haciendo que, de no autorizarse pagos a los buitres, pueda trabarse embargo sobre los fondos recibidos por esos bancos intervinientes, congelando los pagos de los bonos normalizados y haciendo entrar a la Argentina nuevamente en default. En este sentido la situación es compleja, y esto se reflejó claramente en las cotizaciones de los bonos argentinos en el mercado secundario, con caídas muy importantes. Esto último señala, simplemente, que los que operan los arbitrajes con bonos soberanos ven que a Argentina se le complica pagar y entonces consideran que comprar bonos argentinos es una inversión más riesgosa. Apenas una señal de la opinión de los grandes ahorristas e inversores financieros.

La Argentina tiene, sin embargo, la opción de prolongar la cuestión judicial, apelando pero ahora ante la Corte Suprema. Varios análisis del asunto sostienen que sería difícil que la Corte acepte el planteo argentino. Pero se ganaría algo de tiempo. La fecha más importante es diciembre, ya que se evitaría la aplicación del fallo para el momento de cancelación de los vencimientos más onerosos de este año cargado de vencimientos, que son los cupones PBI.

Además, vale insistir con la cuestión política. Los republicanos son más permeables a los lobbys de este grupo de fondos, de la American Task Force Argentina, y de los ignotos grupos que alguna vez invirtieron en alguna de las operadoras de compañías privatizadas, lo que les dio derecho a litigar (y ganar) contra Argentina en el CIADI (tribunal del Banco Mundial en el que Menem y Cavallo delegaron la soberanía judicial). De hecho, se sabe que la esposa de Romney tiene inversiones por un palo y medio verde en NML. Es probable que la campaña electoral, aparte de algunas desavenencias con el actual gobierno yanqui respecto del pago de sentencias por juicios ante el CIADI, hayan precipitado el endurecimiento de la justicia neoyorkina contra el país, en coincidencia (casualmente) con el incidente en Ghana, el endurecimiento farandulesco del FMI respecto del IPC, la negativa del Banco Mundial a prorrogar programas de financiamiento específicos y la renovación de las presiones para instar a la Argentina a renegociar el pasivo acumulado con esa entelequia llamada Club de Paris, apuros que les surgieron a los destacados miembros de la "comunidad internacional" (de cuyo nombre se arrogan pertenencia de manera prepotente) justo cuando Argentina frenó las remisiones de utilidades de las empresas europeas que "confían" en el país, o directamente decidió la expropiación de alguna de ellas.

Estos renovados bríos por hacer justicia de parte de la mencionada comunidad internacional se apoyan en el principio de Justicia independiente sobre el que se asienta el republicanismo, soporte a su vez indispensable del capitalismo democrático.

La Justicia independiente, contrariamente a lo que se piensa en Argentina respecto de esto, probablemente porque no tenemos la tradición democrática y republicana de los privilegiados del mundo, grandes exportadores de ideología y juridicidad, no tiene obligación de no interferir en las finalidades políticas, y es por eso que en determinadas situaciones las apoya y les da un empujón sutil, pero contundente, como en este caso.

Por supuesto que sin margen para culpar a Rodríguez Saá ni De la Rúa (porque no se les puede pedir que vuelvan a solucionar el problema y recién después entreguen el mando), el gobierno va a tener que empezar a diagramar una estrategia que desactive este ejercicio de sinergia internacional, probable ensayo de futuras operaciones.
Por ahí la chicana judicial de ir a la Corte hace ganar algún tiempo valioso. Hay que hacer lo que sea para pasar diciembre.
Y será necesario tal vez a partir de entonces jugar como aliados sutiles de los lobbys en favor de los tenedores de bonos europeos que quizás pronto necesiten renegociación, para lo cual un antecedente de dureza contra la Argentina podría complicar la situación de los países que propongan canjes, y después empezar a tejer negociaciones sobre algunos de los reclamos (principalmente, Club de Paris y juicios ante el CIADI), para romper el frente conformado casi de casualidad, atado con alambre, y sin perspectivas de ser demasiado duradero, pero que hoy confluye en una ofensiva variada cuyo fin parece ser el ahogo financiero.

viernes, 26 de octubre de 2012

Reservas, ANSES y pago de deuda.


Leo esta nota de Pablo Wende en Ámbito financiero y advierto que se presta a interpretaciones confusas. Como son siempre confusos los análisis y comentarios sobre estas cuestiones.
Empezamos con el título: "ANSES vendió dólares a BCRA y reservas subieron U$D 500 M".

El tema se intuye del siguiente modo. Algunas inversiones del Fondo de Garantía y Sustentabilidad de ANSES (recuperado de las AFJP) siguen generando rendimientos en el exterior. Por ejemplo, los plazos fijos en dólares que las AFJP habían suscripto en el extranjero. O algunos activos que pagan renta en dólares (por ejemplo el BODEN 15 o el BONAR X, bonos del estado, que liquidaron intereses en octubre, en dólares).
La política de ANSES es ir nacionalizando ese ahorro a medida que los plazos fijos se vayan venciendo, con la intención de invertirlos en actividades más acordes a las necesidades de crecimiento de un país que a la solvencia de una entidad financiera internacional.
Es posible entonces que ANSES haya recuperado esa plata por el vencimiento de un plazo fijo, o sea el remanente de algún cobro de renta de un activo dolarizado.
Supongamos un vencimiento de un plazo fijo. Por sólo hacer ingresar al sistema financiero argentino esos millones de dólares, las reservas suben automáticamente, simplemente por el encaje que están obligados los bancos depositarios a inmovilizar en una cuenta del central. Más allá de que ANSES los venda o no. No los vende, los deposita en una cuenta del Banco Nación, quedan quietos ahí, se suman a las reservas.

Independientemente de eso, después puede que ANSES haya vendido los dólares para hacerse de pesos y cubrir obligaciones (la AUH se paga con la renta del FGS). Y en ese caso, si el comprador de esos dólares fue el BCRA, que se queda con los excedentes ofertados cuando los hay, directamente el monto total pasa a sumarse a las reservas. de ser así, lo que hay que resaltar es que ayer hubo una oferta excedente de 500 millones sin modificación del tipo de cambio, por lo cual el Central pudo atesorar esa cifra.

Ahora bien, esto se conecta directamente con lo que pasa con las reservas del Central ante cada vencimiento de deuda del Estado pagado con la plata del Fondo de desendeudamiento argentino (FONDEAR). El FONDEAR es un fondo constituido con reservas del Banco central, puestas a disposición del Tesoro para que pague obligaciones del estado en dólares. A cambio, el Tesoro le da al Central una letra de tesorería, un papel que representa una deuda de corto plazo, que a pesar de ser un activo del banco no computa como reserva.
Mientras los dólares permanezcan depositados en el sistema financiero argentino, no habrá caída de reservas. Incluso después de que se paguen los vencimientos. La caída de reservas se dará si esos dólares son sacados del sistema financiero, usados para pagar obligaciones en el exterior, o invertidos en activos externos.

De manera tal que no es fácil calcular de qué magnitud será la caída de reservas cuando el estado pague el último vencimiento importante del año: el cupón PBI por unos 3 mil millones de dólares. Lo que sí se sabe es que no será de 3 mil millones de dólares, sino sustancialmente menos.

Vale decir: ni los jubilados perdieron plata porque ANSES le vendió dólares al banco central, ni el Banco Central se quedará sin reservas después del pago del cupón PBI.

domingo, 21 de octubre de 2012

La Salada

Fui invitado una vez al programa de radio de Lucas Carrasco.
TT Mundial, por Radio América. De manera irreverente, Lucas me presentó como "el economista Mariano...". No lo soy.
Lo acreditan los registros de las universidades nacionales públicas o privadas de la Argentina, ninguna de las cuales ha tenido la delicadeza de extenderme título habilitante, en virtud de que no cumplí con los requisitos preestablecidos para tales fines, tales son anotarse, cursar y aprobar los exámenes de unas 50 materias.

Aquella noche (el programa se emite de lunes a jueves desde las 0 horas) Lucas abrió con un monólogo extraordinario y en cierto sentido involuntario. Fue el día de la cadena nacional por el acto de la industria, que dejó a los argentinos sin Tinelli ni Graduados.
Lucas quiso abrirme la jugada en un momento, y la verdad es que no supe bien qué decir, sentenciando de ese modo mi última participación como invitado en un programa de radio.

Lento de reacción, recién ahora me da por publicar alguna idea sobre aquel tema.
Criticaba Lucas tangencialmente la presencia en el acto de los "delincuentes" de La Salada, y quiso incentivar mi participación diciendo que esos empresarios-marginales seguramente manejaban márgenes de rentabilidad incluso superiores al de los lobbystas también presentes en el acto, en base a la explotación brutal de sus empleados (muchos de ellos no registrados).
No supe qué contestar.
No sabría qué contestar hoy. La verdad es que no tengo idea si los empresarios de la Salada manejan rentabilidades extraordinarias. Ni sé tampoco muy bien cuáles son las condiciones de contratación de sus empleados. Se me hace que se trata de un conjunto con fracturas internas de empresarios, y que las relaciones son bastante complejas y heterogéneas. Hay de todo, bah.

Lo que sí se me ocurre es que estos muchachos son para el imaginario de algunos funcionarios públicos, la proto-burguesía nacional. Esa burguesía cuya constitución mítica ha sido esperada fervorosa y vanamente por los ideólogos de una Argentina industrial. Que sin embargo no se resignan, aunqeu tal vez vaya siendo hora de que idealicen menos y asuman que tal vez esa burguesía nacional ya existe y es lo que hay.

Tienen (los empresarios de La Salada) muchos condimentos coloridos para que los coloquen en ese rol. Son de origen proletario, morochos, poco cultos, se comen las eses, tienen mucha calle y no andan con vueltas. Tienen un nivel de hipocresía bastante menor al tolerado por la media cultural de las clases medias y altas.

Esto los vuelve despreciables también para los hijos de inmigrantes, referentes de la UIA. Que no creo que se escandalicen por ciertos manejos autoritarios en la relación de explotación capital-trabajo. Aunque tal vez sí por la brutalidad de la expresión con la que intentan legitimar esos manejos y por las herramientas poco procedimentales que a veces utilizan.
Estos ex-asalariados en negro han vivido la explotación en carne propia. La procesaron, la asumieron como legítima, y aspiraron a cambiar el lado del mostrador desde el cual atender. Y lo hicieron. Conocen la brutalidad de la explotación burguesa desde el lado del explotado. Les parece bien. Y hoy, desde el lado inverso, favorable en el diferencial de poder, la ejercen con formas y expresiones que desde su conformación cultural están legitimadas. No tienen pudor.
Asumen que el empresario es un señor cuyo poder se asienta en el uso indisputable de la violencia, razón por cual el uso de la misma tiene que ser visible y lo suficientemente contundente como para no ser desafiado.

No los asusta ese rol. Saben secretamente que el poder en las relaciones socio-económicas se legitima en el temor. Y no tienen la tradición pudorosa de esconder la violencia bajo el manto de la presentabilidad del lobby y las presiones a los funcionarios de estado para que ejecuten legal y discretamente lo que "quedaría feo" hacer de forma abierta. Les falta la cintura política de la simulación, del ocultamiento, desconocen la existencia de los procesos de formación histórica de los marcos jurídicos e institucionales que (sin que lo sepan del todo) resguardan su rol y favorecen el desarrollo de sus fuentes de acumulación de capital.

Es muy difícil la toma de posición sobre estas cuestiones. Desde este blog (para no hablar de nadie antes que de mí mismo) con la misma fuerza con que se atacó algún postulado conservador del status quo se defendió algunas de las premisas institucionales que actúan como base de la reproducción del capital y el sostenimiento de los actuales patrones de distribución del producto social tendiente a no ahogar los procesos de acumulación.

Lo vemos continuamente, cuando la defensa de las leyes y la Constitución es esgrimida tanto a derecha como a izquierda, sea para resguardar privilegios de castas o para propiciar el desafío a ciertos poderes instituidos.

No nos simpatiza la Salada, del mismo modo que no nos simpatiza el capitalismo ni ninguno de los regímenes de explotación, proveedores de injusticias y desigualdades, como el comunismo realmente existente, cuyas formas de explotación han sido incluso más sanguinarias que las del capitalismo. Y somos invariablemente cómplices, defensores y legitimadores de muchas de tales cosas. La contradicción es la partera de la historia.

jueves, 18 de octubre de 2012

Ahora, el canje

El "oscuro" Capitanich, de Ieco.
Siguen las idas y vueltas sobre el tema de la pesificación de los vencimientos de deuda.
Ahora, Capitanich dio una vuelta de tuerca más y propuso un canje de la deuda en dólares, por bonos directamente nominados en pesos.

Hay que hacer un par de aclaraciones.
Por ejemplo, la defensa de Capitanich contra la acusación de default es correcta para el caso de los vencimientos de bonos nominados en dólares. Volvemos a decir lo que dijimos en un posteo anterior. El que suscribe un bono en dólares bajo legislación nacional no está comprando dólares. Está comprando un bono, con pesos. Incluso al momento de la emisión la provincia recibió pesos, no dólares. De manera tal que el comentario de De La Sota (el primero en hacer los deberes para las calificadoras de riesgo) de que “Tenemos que honrar las deudas y en la moneda en las que las contrajimos, para brindar seguridad jurídica ” no se aplicaría al caso de los bonos chaqueños, por los cuales la provincia recibió pesos.

Lo que garantiza la nominación en dólares del bono (y este instrumento a lo mejor sería conveniente acondicionarlo pero no perderlo) es el seguro de cambio según el cual el emisor se compromete a pagar el equivalente en pesos a determinada cantidad de dólares.  Lo que se conoce como "dollar linked", que es para quien invierte en bonos una garantía contra la devaluación.

Un tema que me mencionaron en los comentarios del anterior posteo. La Nación no pesifica los vencimientos de bonos en moneda extranjera emitidos bajo legislación local. La Nación está exceptuada de la normativa del Central para la adquisición de dólares, y los dólares para esos vencimientos están garantizados a partir de la constitución del fondo de desendeudamiento. No plantear esta pesificación es una cuestión de control político del asunto. Pero acá ya dijimos que de los controles cambiarios había cuestiones que eran coyunturales y otras estructurales. La de que los estados provinciales y nacional dejen de operar como agentes de cambio que en lugar de cobrar comisión pagan interés, es una cuestión más vale estructural, de manera que para emisiones futuras de deuda esto ya debería quedar más claro (recordemos que los bonos en cuestión son resabios de una economía bimonetaria, dolarizada en muchos aspectos, por lo cual hasta se suponía indistinto hablar de pesos o dólares).

Por eso decimos: la inflación como motivo de la demanda de dólares es directamente un verso. Nunca la economía argentina se dolarizó tanto como en los años de inflación 0 de la convertibilidad. Y en esos entreveros fueron quedando nudos que, con un tipo de cambio flexible (aunque administrado) y la idea de mantener a raya el endeudamiento externo, al tiempo de no resignar crecimiento e intentar zanjar los atrasos infraestructurales, se hará necesario ir desatando cuidadosamente, no por una cuestión épica de conquista de derechos ni ideológica, sino por cuestiones prácticas. Las mismas cuestiones pragmáticas que motivan que las decisiones se vayan tomando ahora después de haberse postergado durante mucho tiempo (porque es cierto también lo que me objetaban: hasta la semana pasada, Chaco también pagaba en dólares, y si los dólares sobraran, y prometieran sobrar para siempre, lo seguiría haciendo).