domingo, 20 de marzo de 2011

Epílogo a la operación

Desbaratado el capítulo "exhorto suizo", de la más amplia operación aún en marcha "sacarse de encima a Moyano, y a todo sindicalismo que no consienta una reducción del salario real, para ganar competitividad y seguridad jurídica, y que vuelvan las inversiones que hoy, como Obama, se van a Chile y a Brasil", queda por cerrar heridas al interior del kirchnerismo.

Algunos deberían recapacitar, porque son varios ya los conflictos que le están generando al Gobierno de Cristina, en nombre de la lealtad. Y, con el dedo acusador contra supuestos traidores en potencia.

Alguien, actuó en tandem con la tapa de Clarín. Se prestó a la operación que gente cercana a Hadad y a algunas patronales instalaron a través del tráfico de influencias que impunemente desarrollan en los Tribunales.

En algún otro post sostuvimos que ninguna corporación (el sindicalismo, por ejemplo), por necesario que fuera su rol, podía reservarse para sí el poder de veto sobre las decisiones de otros poderes del estado. Y lo ratificamos.

Tampoco deberían poder hacerlo (aunque lo hacen y mucho, mediante el abuso del lobby, las comisiones irregulares y los tráficos de influencia) otras corporaciones, que casualmente son aquellas cuyo poder se ve de alguna forma amenazado por el poder de los sindicatos, y por ello operan para debilitarlo.

El sindicalismo no debería poder vetar a la Justicia (en el país ideal), y esta no debería ser manejada por 4 o 5 entidades, que la convierten en una herramienta para cumplir objetivos políticos de protección de intereses económicos.

La puja real, la única que importa más allá de los intereses cortitos de kioscos privados, es entre salario y márgenes de rentabilidad.

Esa contienda de carácter político puro y duro es la que tiene evidente centralidad. Y lo demás, ratificamos, nos parece anecdótico.

Así que no queremos escuchar a quienes se rasgan las vestiduras hablando de posibles traiciones futuras y oportunismos ajenos, mientras por la otra ventanilla colaboran con las operaciones de las corporaciones empresariales, en su plan por dinamitar la coalición que sustenta hoy al Gobierno de Cristina.

viernes, 18 de marzo de 2011

Todo lo demás es anécdota

Ahora que la comunidad internacional se apresta a resolver la "crisis nuclear" japonesa, interviniendo militarmente en Libia y derrocando a Kadafi, no sin desatar matanzas preventivas, de esas que son necesarias para evitar muertes, podemos ocuparnos de temas importantes.

Por ejemplo, de la preocupación de la justicia suiza (sede institucionalizada de las mafias de guante blanco) por los movimientos de capitales que realiza un dirigente sindical de un país marginal. Porque el lavado de dinero es un flagelo que hay que combatir aún cuando haya que caer sobre peces gordos (dicen los jueces en lo penal económico de Suiza, y nadie se ríe porque los Tribunales están acondicionados en materia de seguridad para que no haya tales manifestaciones que perturben la seguridad jurídica).

Últimamente, hemos sido testigos de debates sin mucha trascendencia, que pusieron un poco más en claro el tema de la inflación (modestamente, desde acá hace mucho que insistimos sobre estas conclusiones que parecen haber sido recién descubiertas). Punto más, punto menos, que en el período largo 2003-2010 los salarios le ganaron a la inflación, cosa que hoy es reconocida por economistas que están en las antípodas del elogio al kirchnerismo.

A través de este debate se ha hecho larga profusión de datos estadísticos que no vamos a reproducir por fiaca, que dan cuenta de que el salario en Argentina es superior, en cualquiera de los estamentos, al de cualquier otro país de Latinoamérica, incluidos aquellos cuya productividad es mayor (Brasil, Chile).

Ese alto nivel salarial relativo es un indicador importante respecto de la mentada competitividad. Excluida la variante de la devaluación brusca como opción para licuar salarios, aumentar márgenes de rentabilidad y mejorar la competitividad en Argentina, les queda, a los lobbystas de las corporaciones representativas del capital concentrado, buscar la recuperación de competitividad en la apropiación de estos excedentes que hoy usufructúan trabajadores registrados, tal como lo demuestra cualquier análisis cualitativo que se haga respecto del comportamiento del consumo en el mercado interno.

En otras palabras, el establishment (UIA, AEA, CAC, Bolsa de Comercio, ABA, ADEBA, Mesa de Enlace) ha resuelto que el "problema" de la Argentina es el alto nivel salarial, que hace perder competitividad por la vía de los costos. Hablan, haciendo gala de discreción, de que el problema es la inflación. Pero, como sabemos, el salario es un precio. Que (hemos descubierto) viene aumentando más que el promedio de los otros precios.
"Hay que reducir la inflación", sostienen. O (deducimos) lo que es equivalente: hay que recortar el salario real. 
Ese es su diagnóstico.

Y en esa carrera saben que tendrán que sacar del medio los escollos, aquellos que no se conformarán ciertamente con la pastillita de la reducción de la inflación (si esta reducción se hace a costa de sacarle poder adquisitivo al salario). Moyano es el emblema del escollo que la "Argentina encuentra para alcanzar su desarrollo" (que no es lo mismo que crecimiento, y para el cual es necesario que haya más inversiones, pero es imposible sin seguridad jurídica; ¿cómo va cerrando todo, no?).

Lamento que en el interior del kirchnerismo muchos estén embarcados en esta "patriada". Creo, por lo demás, que ingenuos hay pocos.
Algunos sueñan desde hace bastante con convertirse en esa "izquierda racional" que despierta elogios discretos entre los gerentes de las multinacionales.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Los resultados


Análisis sobre los resultados catamarqueños proliferan.
Descartamos directamente los que hablan de institucionalidad y no sé qué reacción de "la gente" ante las re-reelecciones. Obviamos, también, los que sugieren como si dijeran algo importante que "la gente" quería un cambio, y huevadas similares que no significan prácticamente nada.
Como sugiere mi interpretación de lo que dice Carrasco, en el voto catamarqueño se puede leer cualquier cosa, menos voluntad de cambio.

Nos gustan más los análisis políticos que intentan obtener conclusiones del proceso electoral que puedan tener fecundidad para dilucidar lo que pueda ocurrir de acá hacia adelante (en otras provincias y a nivel nacional).
Aceptamos de entrada lo que es de rigor una interpretación "pejotista". El peronismo unido hizo posible lo que de otra forma no hubiese ocurrido.
Aceptamos desde ya que se le de trascendencia a los acuerdos silenciosos de Mazzon. Y que se diga incluso que Barrionuevo (a pesar de que su hermana se presentó como candidata) hizo jugar a su tropa en favor de Corpacci.
Confiamos, en todo caso, en lo que dicen los conocedores del asunto.

Pero el análisis no puede agotarse ahí.

Para que todo eso ocurriera, y el partido justicialista decida mayoritaria y hasta casi absolutamente (lo cual destruye los esfuerzos del ex-presidente Duhalde por hacer "la ola") convertirse en el articulador principal del oficialismo nacional tiene que estar ocurriendo algo que, por ejemplo, en 2009 no ocurría. Particularmente en Catamarca, estos acuerdos y sobre todo estos resultados eran más difíciles en un caso, imposibles en el otro.

Es innegable que esas articulaciones, que incluyen por ejemplo que supuestamente tipos como Ramoncito Saadi y Barrionuevo hayan mandado a su tropa a militar la candidatura de Corpacci sin haber negociado lugares relevantes en las listas o guardándose hasta el día después de las elecciones, son posibles a partir de la aparición de algún elemento aglutinador de peso insoslayable, aún en contra de la voluntad de algunos o todos los mencionados.

Ese elemento es, ni más ni menos, que Cristina tiene muchos votos. Ese es el punto central. Todos los alineamientos discutidos se derivan de eso y son secundarios. Todos los desplazamientos, acuerdos y desacuerdos se enfocan  a cómo fortalecer (y fortalecerse de) ese hecho primero e innegable.

Lo digo, porque ya empecé a escuchar por ahí comentarios del tipo: "Catamarca es un distrito con particularidades que tienen más influencia en el resultado que cuestiones de orden nacional", etc., que intentan minimizar la relevancia que en un primer momento se le asignó a Cristina en el resultado, apelando (imagino) a que una derrota del FPV en Chubut permita cambiar la configuración de los análisis.

martes, 15 de marzo de 2011

Unitarios y federales

De no ser por tipos como Lucas Carrasco, la monotonía se apoderaría de todos nosotros (en algún caso -el mío sin ir más lejos- lo logra, desde luego; Carrasco no hace milagros -a pedido-).

Así, una elección convencional, en un distrito marginal de un país insignificante, con análisis más o menos previsibles, puede disparar debates profundos.

Dice Carrasco:
Los sistemas electorales provinciales son, con sus más y sus menos, sistemas de relativo cogobierno. Hay más políticas de estado de lo que se cree, no surgen grandes cambios sino alternancias más o menos tranquilas y al ritmo, más o menos turbulento, del país.
 Imposible encontrar un comentario más subversivo respecto de nuestros prejuicios adquiridos con horas de lecturas de matutinos porteños y canales de noticias "nacionales", en los cuales un hombre como Edgardo Alfano es calificado como especialista.

Y yo, que soy bastante discrecional a la hora de trazar relaciones, lo vinculo directamente con la siempre mencionada "dependencia financiera" de las provincias respecto del poder ejecutivo nacional (PEN).

No quiero negar que en algún caso, algún gobernador tenga un cierto nivel de dependencia de los recursos discrecionales que le pueda transferir Nación. En algún caso, también, los recursos supuestamente discrecionales no son tal cosa. Me refiero específicamente a los ATN (Aportes del Tesoro Nacional). Que no se reparten "a dedo" (sino con el acuerdo de unos cuantos dedos). Llevarse bien con el PEN le da al gobernador capacidad de negociación. Pero no acceso directo a la lapicera que define a dónde se destinan los recursos.

Pero sin irnos mucho por las ramas. Una provincia como Catamarca (podemos incluir a Chubut, a San Luis) cuenta con un presupuesto que se compone en un 90 y pico % de ingresos genuinos más coparticipación.

La coparticipación es un ingreso de regularidad institucionalizada y "republicana" (en oposición a "discrecional", si se quiere). Entra guita en la cuenta del Tesoro (transferida por la AFIP) e inmediatamente se hacen las distribuciones pertinentes que permiten el goteo a provincias, primero, y de ellas a municipios. No tienen que esperar ni siquiera que alguien apruebe la transferencia de fondos.

Entonces, colegir que una provincia como Catamarca depende presupuestariamente del aporte de Nación porque los fondos que le ingresan por coparticipación son el 60% (supongamos) de su presupuesto, es una falacia. Porque si algo tiene la coparticipación es que no es discrecional.

Sumado ésto a la provincialización de las regalías hidrocarburíferas y mineras, y al programa de condonación y/o licuación de deudas provinciales, estemos probablemente en el contexto más adecuado como para que un mandatario provincial se "luzca". En términos relativos, claro, a nuestra historia reciente (no me comparen con el país de los sueños).

El salto que hay que dar es justamente hacia el anti-federalismo (porque el sentido común ha creado un concepto erróneo de "federalismo").

El Gobernador puede tener un presupuesto hermoso (para pagar sueldos, hacer algún que otro puente, viviendas, cloacas), pero la inversión necesaria para desarrollar económicamente una región marginal, y la capacidad necesaria para incluir el crecimiento económico en un proyecto integrador con regiones vecinas, y con decisión "discrecional" de qué actividades apuntalar (con guita, que no hay otra forma) debe venir de un estamento estatal superior: la nación. Y eso no es "unitarismo". Es federalismo real.

Pero si el Estado federal, con sede porteña, no gasta en Catamarca la guita que "unitariamente" le cobra a la exportación de soja santafecina a través de una institución "unitaria" (a saber: la Aduana), no hay manera.

Y después, si quieren, una vez que la cosa esté encaminada, fortalecemos las autonomías.

lunes, 14 de marzo de 2011

Impresiones inconexas


Para empezar, mi pronóstico (en el post anterior) da como para que me entusiasme y prevea un categórico triunfo de los candidatos de Das Neves en Chubut.  Para ver si es cábala esto de fulminar "números puestos" ajenos.

Para el kirchnerismo, la euforia comporta un riesgo. No es el triunfalismo un contexto óptimo. No me refiero exclusivamente a las actitudes propias. Categorías como "la gente" o "la sociedad" que con tanto ahínco se esfuerza por dotar de sentido el famoso encuestador Jorge Giaccobe, no se llevan armónicamente con los éxitos, y menos cuando son absolutos.

Digo, lejos de ratificar la existencia plena de las categorías citadas (que el tipo utiliza de manera central en sus análisis, no sé si realmente convencido o porque se sabe incapaz de pensar la realidad con otras herramientas), habría que precaverse de la posibilidad de que algún voto se pierda si se exagera en el papel de "triunfo asegurado".

Asumo, si se quiere, el papel de "mala onda", que siempre encuentra un pero para no festejar. En política (me parece, ojo, humildemente) tan importante como ganar es patear siempre para adelante los festejos, guardarlos para la victoria más trascendente. Que siempre, por definición, es la próxima.

Tomo nota de un cambio comunicacional en algunos medios opositores. Decididamente algo pasa en América (primer medio en difundir datos de "boca de urna" catamarqueños, aún cuando pendía la prohibición).
Por su parte, Clarín (y los suyos) parece querer abandonar esa tónica rallana en el ridículo, a la que Varsky llama "bajo emoción violenta". Algunos indicios me hacen pensar que vieron que su monotemático y explícito ataque al oficialismo nacional les hace perder a ellos (políticamente) más que a sus rivales. Y si no lo hicieron todavía, alguna vez lo van a tener que ver.

Esperaría, de parte de ellos, una salida ordenada de la lógica "amigo-enemigo". De a poco. Empezando por lugares inverosímiles, como la convocatoria a Fito Páez para un proyecto artístico, o la contratación de Alejandro Apo para publicitar el Grandt (¿es Apo, o un imitador?). O dar (como Alfano) las "malas noticias" con sonrisa y en tono de algarabía. Pavaditas, bah. Pero Dios opera en los detalles.

Y ya que hablamos del tema, un último detalle de la elección catamarqueña. Por un lado, la insignificancia electoral que adquirieron las grandes movilizaciones populares encabezadas por Pino Solanas, en contra de la minería. Todo un pueblo ... se mostró indiferente a tal fijación porteña. Evidentemente falsas las proporciones de la movilización (o infladas). No filtra en sociedades "tan conservadoras" el lobby de Greenpeace.

Por otro lado, la pobre performance del autodenominado "verdadero peronismo". La ola, que según las grandilocuentes apariciones mediáticas del bañero más loco del mundo, pronto se convertirá en tsunami, por ahora no alcanza ni para desbordar la pelopincho.

domingo, 13 de marzo de 2011

Re-reelección


Se vota en Catamarca. Provincia históricamente postergada.
El oficialismo es, pese a lo que interesadamente se diga, candidato. Casi (a seguro se lo llevaron preso) número puesto.

El contexto económico favorece, ciertamente, la continuidad de los oficialismos. La relativa prosperidad indicaría la inconveniencia de apostar al "bueno por conocer" en detrimento del "malo conocido". Postura conservadora. Del relativo bienestar.

La escena se repite casi sin excepción en todos los distritos. El oficialismo es candidato.
En este caso como en escasos otros, el oficialismo catamarqueño es, a nivel nacional, opositor.

Habrá que buscar las causas, en tren de explicarnos y proyectar resultados electorales, de esta fortaleza relativa de los liderazgos locales.

Catamarca tuvo un presupuesto, en 2010, de más de 3.500 millones de pesos. En 2008, había sido de 2.300, más o menos. Un incremento mayor al 50%.
En 2009, además, se implementó un programa (vigente) de desendeudamiento provincial, que aligeró mucho el peso de las deudas que los estados provinciales (casi todos) tenían con el Estado nacional, a partir de que éste absorbiera obligaciones en el rescate de cuasi-monedas. Incluyó (el programa) desde licuaciones hasta condonaciones lisas y llanas.

De ese presupuesto (cuyo incremento neto de obligaciones es mayor al 50%), solamente alrededor de un 20% es recaudación genuina de la provincia. El 80% restante (más o menos) es coparticipación, ATN y alguna otra cosita. La pone el Gobierno nacional.

A la que probablemente sea la etapa histórica de mayor federalismo presupuestario se le corresponde, casi como consecuencia lógica, el fortalecimiento de los oficialismos locales.

Ocurre que esta prosperidad es tremendamente limitada. Mayor presupuesto, en provincias como Catamarca, significa (apenas) empleo público mejor pago, y alguna que otra obra de infraestructura, y algún que otro plan. Bienvenido y necesario, pero escaso.
Antes (cuando estaba permitido) le decíamos derrame.

Romper esa lógica sería un objetivo estratégico.
Y puede depender, exclusivamente, de recursos aportados (y principalmente aplicados) desde el poder central. En detrimento relativo de la proporción que gastan los gobernadores. Porque el verdadero federalismo lo puede hacer solamente el gobierno federal. Con visión integral e integradora.

sábado, 12 de marzo de 2011

Vaivén


En el mismo país en que hasta hace poco "preocuparía" la falta de dólares, ayer el BCRA compró 120 millones, para sostener el precio. Sumando a lo que había comprado días anteriores.

Dicen los expertos (ahora) que esto se debe al enfriamiento de la demanda de dólares, provocado en gran parte por las trabas a las importaciones. Sumado a que la oferta de dólares aumenta porque en marzo y abril suele incrementarse la liquidación de parte de exportadores.
Debemos esperar, entonces, un fuerte incremento durante marzo y abril del superávit comercial. Ese mismo que en enero encendió luces de alarma porque había bajado 58% respecto del 2010.

Hay otro dato que descoloca a los pronosticadores. Las cotizaciones de dólar paralelo y "contado con liquidación" se mantienen estables, con tendencia a bajar. Hace unos días, las subas de estas cotizaciones y la diferencia que había entre estas y el dólar oficial (el de las casas de cambio) estaban inspirando la recreación de un clásico: año electoral = fuga de dólares.

Estos dos factores juntos (baja del superávit comercial + fuga) hacían especular con que el Central no pudiera recuperar, este año, los dólares de reservas puestos a pagar deuda pública, e incluso, que habría una pérdida de reservas adicional para "financiar" la fuga.

Ese panorama, esta última semana cambió. Lejos de la tapa, el matutino porteño de alta tirada y bajo pago de aportes patronales dará cuenta de la recomposición del superávit comercial en estos meses, sin estruendos ni escándalos.
El que se enrosca en el vaivén, buscando la noticia catástrofe, se vuelve loco.