jueves, 5 de mayo de 2011
Lanata y su lucha (abandonada) contra el Grupo Clarín
La "lucha" que Lanata llevó a cabo "valientemente" contra el grupo Clarín durante parte importante de su vida es uno de los elementos más recordados a la hora de dilucidar este misterio nacional que tanto nos afecta: ¿por qué cambió Lanata?
Yo (humildemente) tengo una interpretación particular del tema. Seguramente equivocada.
El Grupo Clarín, pero más precisamente el diario Clarín, fue siempre una competencia de fuste para los emprendimientos comerciales de Lanata. Competencia seleccionada por el mismo Lanata que mantuvo siempre un objetivo fijo: comer parte de la clientela de Clarín, y hacerse así un nicho de mercado propio. Con una actitud un poco soberbia (a mi humilde entender) como trasfondo: intuyo cierta perplejidad interna ante la decisión masiva de elegir un producto considerado "básico". Un "si les das un poquito más, te eligen a vos". Pero, repito, esto último es sólo una intuición. Lanata nunca lo manifestó así. Al menos que yo sepa.
En determinado momento, Lanata pareció haber sido víctima de una revelación (falsa). Que lo llevó a hacer un mal análisis político y tomar una pésima decisión comercial.
Creyó Lanata que los vínculos entre Clarín y el kirchnerismo iban a ir estrechándose paulatinamente. Y colaboró con la fundación de un mito (muy eficaz) que hoy sobrevive, es incuestionado y creído por todos: que el kirchnerismo y Clarín fueron socios.
La relación de la vertiente política liderada por Kirchner, en el gobierno desde 2003, y el Grupo Clarín (también a mi humilde modo de ver) distó de ser una sociedad. Digamos, el kirchnerismo fue todo lo "socio" de Clarín que un gobierno débil de origen y con necesidad de afianzar su poder para no caerse puede ser de un grupo económico que tiene en su poder (según la apreciación general, cosa que lo convierte de algún modo en una verdad) la formulación de la agenda y la llave para generar aprobación o no en la opinión pública. O sea, no fue precisamente socio.
Es decir, hubo necesarias transas, intercambios de figuritas, aprietes. Lo de siempre. La misma "sociedad" que pudo haber tenido Clarín con Alfonsín, con Menem, o con De La Rúa (que ni para extorsionarlo servía). Sumada la herencia del duhaldismo, que por ahí por cuestiones de tiempo no pudo pasar nunca de la etapa de las concesiones.
Sabemos que, en el caso del kirchnerismo, la relación derivó hacia un lugar totalmente distinto, por decisión de los Kirchner de no dejarse extorsionar más.
Para entonces, a partir de haber visto algunos movimientos (reuniones Nestor-Magnetto, tapas del diario benévolas, concesiones desde el estado al grupo) Lanata había previsto un "Clarín oficialista". Ingenuamente. Y fundó Crítica con la convicción de que su diario podría llenar el vacío que en el ánimo de las clases medias dejaría el gran diario argentino.
Peleó (Lanata) desde "su" diario (Crítica), contra el destino, agigantando su imagen de contestatario. Los hechos posteriores (pelea a muerte Clarín-Gobierno), y la lectura de aquel pasado cercano con los resultados en la mano le da una épica a las notas de Crítica contra los negocios de Clarín, que en su momento no tenían.
El desastre fue de proporciones, en lo ideológico y en lo comercial. La realidad se lo llevó puesto.
Como dijimos, le vendió los despojos del diario a un vaciador de empresas profesional, y salvó la ropa. Y se olvidó oportunamente de su "lucha", que sin objetivo comercial, carecía ya de sentido.
Lanata
678, ayer.
Fragmento de un diálogo radial entre Lanata y Andy Kusnetzoff.
Lanata se defiende de la "acusación" de no ser (hoy) querido por Madres y Abuelas de Plaza de mayo.
Y dice que las explicaciones de por qué Hebe saluda a De Vido y a él no, las debería dar precisamente Hebe.
Probablemente la evaluación silenciosa de Hebe pasa por reconocer que, en momentos en que desde el estado alguien decidió darles bola a reclamos y luchas que les llevaron 30 años y varias pérdidas de su vida, hubo gente por la que se sintió acompañada y otra gente que prefirió mirar desde la vereda opuesta.
Y a los primeros los saluda, instintivamente, y a los otros, razonablemente no.
Ahora, ¿qué certificado de buena conducta hay que tener para merecer el saludo de Bonafini, sin que Bonafini tenga que dar explicaciones sobre su conducta (de saludar o no)?
¿Los certificados de ética que abusivamente distribuye Lanata?
Certificados de ética hipócrita, tratándose de un tipo que 5 minutos antes de quebrar las empresas que fundó se las vende a vaciadores profesionales (los únicos que compran en esas condiciones) para "salvar la ropa", y mandar de paso al muere a los otrora "compañeros", evidentemente unilaterales.
Rara vez se cambia. Y Lanata no cambió. Pasa que a veces, algunos tipos son muy hábiles mentirosos, y sus mentiras son creídas por mucha gente, mucho tiempo.
miércoles, 4 de mayo de 2011
El clon
Macri y Solanas se presentan como candidatos a intendentes de la capital. Desisten, así, de la pelea por la presidencia.
Se bajan de "gobernar el país" a "gobernar la ciudad". Seamos buenos: en su imaginario geopolítico, es casi lo mismo.
La diferencia es sustancial, sin embargo, para su imaginario financiero. Alfonsín les primereó la billetera. No por "viveza", sino por encuestas. Y (algo de) estrategia.
El diagnóstico es que para ganarle al oficialismo habrá que gastar bastante plata. Los recursos escasos, más vale concentrarlos. Si alguno no lo entendía, se le hacía entender fácilmente con una calculadora en la mano.
Podían dispersarse, pero no iba a haber "plata para todos". Conclusión: no se dispersan.
La pizca de estrategia pasa por la elección de "el candidato": Alfonsín (h). Porque mide más o menos igual que cualquiera de los otros.
Pero goza (su imagen pública de centros urbanos) de un perfil de "centroizquierda". Y forma parte de un partido "confiable", a los ojos centroderechistas.
Hay dos antecedentes que nos pueden ayudar a develar esta estrategia de instalación de candidato: la Alianza progresista de "centroizquierda" anti-menemista (UCR-Frepaso) con un candidato "serio", para desbaratar cualquier temor (infundado, digamos de paso) de que los "zurditos" que lo acompañaban hicieran algún disparate. Sería ésta su versión inversa. Ante un gobierno más parado del lado de la centroizquierda, se arma una coalición de centro-derecha, con un candidato principal que no ahuyente tanto a los "progres" urbanos y distraídos del montón, que eligen su voto con la misma lógica que el gusto del helado (sin despreciar, son muchos votos y todos los votos valen uno).
El otro antecedente, más que antecedente es una inspiración: Alfonsín (p). Cómo hacer para convertir a este Alfonsín (despreciado por nabo hasta hace poco) en algo parecido a su padre. Que le ganó al peronismo sumando los votos ucedeístas.
Resta Carrió, solamente. Acompañada de Patricia Bullrich anda por EEUU solicitando aportes, en una imagen que las hace parecer bastante a las "damas de beneficencia". Junta fondos (de cuya procedencia se desentiende) para "beneficiar", en este caso, su campaña. Y pide, desde allá, que no los borren. Les habla (podemos suponer que al pedo) a los financiadores internos de Alfonsín (h).
Si no fuera por ella, podríamos decir que más que la reforma electoral, han sido los "dirigentes" opositores los que han forjado la vuelta del bipartidismo (criticadísimo hasta hace unas semanas).
sábado, 30 de abril de 2011
Utilidades: reinversión, distribución, especulación
El "conflicto" en torno a la decisión del Estado de poner más directores propios en los directorios de las empresas de las cuales a través de ANSeS tiene acciones empieza a encaminarse.
Y entonces, se hace una buena oportunidad para calcular saldos de las decisiones tomadas, o sacar conclusiones.
Ayer TGS, mientras se aprobaba la inclusión de una nueva directora estatal, decidía ampliar el monto de dividendos a pagar, hasta 976 millones de pesos, el doble aproximadamente de lo que se estimaba, número al que se había llegado después de una propuesta inicial (en el balance) de 40 millones. El total de las utilidades suma unos 1100 millones, con lo cual casi la totalidad será distribuida entre accionistas.
Hay otros: el Macro pagó dividendos por 505 millones (la mitad de sus utilidades); Metrovías a los 36 millones iniciales le agregó unos 113 millones (a distribuir próximamente).
La misma Siderar, en medio de su pelea, propuso distribuir unos 1500 millones de pesos.
En tanto Clarín logró aprobar el pago de 120 millones de pesos de los 560 milones que tuvieron el año pasado en concepto de utilidades.
El destino de las utilidades está en discusión, entonces, tras estas disputas.
Algunas empresas ven que la "visita" estatal les dificulta la decisión de congelar utilidades (no repartirlas), en lo que puede considerarse un sospechoso intento por aumentar el "cash flow" (efectivo líquido). Al menos en los casos en los que tampoco queda clara la información acerca de qué reinversiones se harán con esa plata no distribuida.
No hay que olvidarse del año electoral, de la casi obsesión del gobierno por seguir de cerca los movimientos en el mercado de divisas, los aumentos (por mucha demanda) de las cotizaciones del dólar marginal y el "contado con liquidación" (para "fugar" dólares mediante compra local y venta afuera de bonos nominados en esa moneda).
Para hacerla un poco más clara (y simple). La cuestión pasa por definir cuánto de las utilidades empresarias del año pasado podrá capturar la ANSeS (para pagar AUH, por ejemplo, que para eso se usa, en los papeles, esa plata), y de cuánto dispondrán las empresas para especular o eventualmente fugar.
Al tema le agrega un condimento extra la intención de la CGT de que el 10% de las utilidades se repartan entre los trabajadores. Sindicalismo que no será internamente democrático, no tendrá mecanismos de alternancia de cargos, no será muy transparente en sus procedimientos, querrá evitar que los gremios se democraticen y que cada trabajador pueda elegir a qué organización sumarse, etc., pero a la hora de pelearle las cajas a las grandes empresas en beneficio de sus representados no duda en poner el cuerpo.
jueves, 28 de abril de 2011
Las "ventajas" de un tipo de cambio flexible
En Argentina, la política de tipo de cambio post-convertibilidad es de flotación administrada.
La cotización del peso contra el dólar no es fija, pero las intervenciones del BCRA hacen que se mueva en un marco de previsibilidad. Siempre, con tendencia al alza.
Podríamos decir entonces que tenemos un tipo de cambio fijo, con devaluaciones periódicas (que tienden a ser menos bruscas cada vez).
Esto, se supone, alienta expectativas inflacionarias. Un contrato de largo plazo lleva implícita la indexación. Porque el que lo firma, ya sabe que habrá una devaluación más o menos previsible.
Las alzas de precios llevan aparejadas, incluso, la correspondiente indexación de los ingresos. Todos los precios (incluidos los salarios) se mueven en un marco previsible de un 22% anual +- 2/3 puntos.
El cuadro de situación internacional, mientras tanto, es el siguiente:
Las políticas expansivas de la FED (ratificadas ayer) hacen que el dólar se devalúe frente a todo. Sube el precio del oro, de los commodities agrícolas, del petroleo, del euro, etc. Medidos en dólares.
Quiere decir esto que por la alta aceptabilidad que tiene el dólar a nivel mundial los demás países del mundo absorben la inflación (en dólares) que genera la autoridad monetaria estadounidense, ya que por más bajas que sean las tasas de interés y por más que el billete verde se devalúe, la demanda mundial de dólares no se deteriora, ni por los particulares, ni por los bancos centrales (que atesoran dólares, mayoritariamente, como reserva).
Quedémonos con esto: se devalúa el dólar frente a otras monedas, y frente a los bienes que se comercializan. Hay inflación en dólares.
Muy bien, entonces, ¿cuál sería la forma más eficaz con la que contaría un país (su autoridad monetaria) para "blindar" los precios internos de las fluctuaciones de la moneda yanqui?
Flexibilizar el tipo de cambio.
Con tipo de cambio flotante, las presentes devaluaciones del dólar se plasmarían en su cotización en pesos. El peso, al volverse más caro, absorbería el traspaso a precios internos del alza de precios en dólares.
En otras palabras, en lugar de subir los precios, directamente subiría la cotización del peso. Los precios subirían igual (en dólares), pero sin alterar la sensible psicología de consumidores, productores y comerciantes. Dicho (todo esto) muy simplificadamente.
Espectacular. Ahora, realmente, ¿cuál sería la diferencia? Quiero decir: ¿qué se gana con este tipo de política "anti-inflacionaria"?
Solamente se evitaría una inflación nominal en pesos, pero no la inflación (importada) en dólares, de manera que el problema de la apreciación real cambiaria no quedaría resuelto.
Peor aún, quedaría menos margen para operar, ya que la política cambiaria quedaría anulada, totalmente dependiente del comportamiento de la oferta y la demanda de dólares (que la maneja Bernanke) .
Por ahora (solamente por ahora) el señor de la foto tiene la manija (aunque no tanto como si se dejara flotar la moneda sin intervenir).
miércoles, 27 de abril de 2011
Expectativas económicas
Ámbito difunde el IGEE que es un índice de expectativas económicas basado en encuestas. Lo hacen entidades fuertemente oficialistas, como la Escuela de Negocios de la UCA y TN Gallup.
El índice está en su máximo histórico. Cosa que sorprende en buena medida, debido a que estamos en un año electoral, y una circunstancia como esa suele generar zozobra, incertidumbre, temor y demás. No afectan, sin embargo, (estos sentimientos) las expectativas de los argentinos. Al menos, según los resultados del IGEE.
Pero el dato más llamativo del estudio se basa en que las expectativas positivas aumentan a medida que se desciende en la pirámide social.
Más claro: los pobres tienen mejores expectativas en cuanto a lo económico, que las clases medias y altas.
Todavía no avizoran (pobres, en el doble sentido de la palabra) que el modelo inflacionario es altamente regresivo, que los perjudica decisivamente, y que sería mejor combatir la inflación con medidas tradicionales, ortodoxas, efectivas, como la reducción del gasto público, la mayor apertura económica, la suba de tasas de interés, menor emisión de moneda y congelamiento de salarios ("políticas de ingreso").
Esa ceguera intrínseca sería la causa fundamental, afirman los expertos, de que suelan ejercer el derecho al voto con tan baja calidad.
Dejando de lado los sarcasmos, me parece que sobran los indicios como para buscar explicaciones más razonables para el fenómeno inflacionario. Con el objetivo de contenerlo en un contexto económico en el que la suba de precios es apenas un elemento, y ni siquiera el más determinante.
Acá, con suerte dispar, hice algún esfuerzo en ese sentido, cosa que significó casi invariablemente que se me tildara, por lo menos, de cómico.
Pero no soy yo, es la realidad la que (no sugiere sino) obliga a repensar el tema. Alguna vez, Llach lo intentó (y lo comentamos), pero no encontró eco entre "correligionarios" que siguen repitiendo el discurso convencional sin detenerse a confirmar las cualidades explicativas del mismo.
martes, 26 de abril de 2011
La "caída" del superávit comercial
Dicen los expertos (ahora) que esto se debe al enfriamiento de la demanda de dólares, provocado en gran parte por las trabas a las importaciones. Sumado a que la oferta de dólares aumenta porque en marzo y abril suele incrementarse la liquidación de parte de exportadores.
Debemos esperar, entonces, un fuerte incremento durante marzo y abril del superávit comercial. Ese mismo que en enero encendió luces de alarma porque había bajado 58% respecto del 2010.
La frase corresponde a una entrada en este blog del 12 de marzo de 2011, momento en que los periódicos hacían turbias elucubraciones acerca del futuro argentino, ahora que el superávit comercial "se evaporaba".
De no haber sido por esas turbias elucubraciones, Clarín no tendría hoy que publicar (lejos de tapa, cosa que también vaticinamos) que el "superávit comercial cayó 9,5% en el trimestre".A ver, después de dos meses de grandes caídas, que la suma de los tres meses dé -9,5% es un dato más positivo que negativo. Aparte de que sigue siendo superávit ("apenas" de 1788 millones de dólares).
Ahora, cómo van a hacer para dibujarla en abril? Por ahí haciendo hincapié en lo jodido que es que caiga el crecimiento de las importaciones (tales son los giros lingüísticos que exigen las malas noticias macroeconómicas, hoy).
La cuestión de fondo es que este año tampoco van a faltar dólares, ni vamos a perder reservas, ni nada de eso.
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