Me parece interesante reflexionar un poquito más sobre lo ocurrido en la Cámara de Diputados esta última semana.
Aclaro nuevamente que el tortazo de Camaño es, para mí, un hecho risueño, anecdótico, insignificante en sí mismo. El valor que tiene, lo absorbe del contexto. El hecho en sí es usado, una vez ocurrido, como símbolo. Pero su significación se remite al resto de los acontecimientos. Los visibles y los no tanto.
Asumo entonces, que no me motiva el más mínimo escándalo un sopapo. Y hasta me parece lógico que cada tanto pase alguna cosa así. No me parece una "vergüenza". No es un "horror" nelsoncastrista.
Se discute, se chicanea, se dicen cosas fuera de lugar, se produce una escalada, y a alguno (el que menos aguante tiene, o el impotente que sabe que ya perdió) se le va la mano. Cosa de más o menos todos los días en cualquier ámbito. Alguna vez tiene que pasar en el Congreso.
Por el otro lado están los dichos de Kunkel. Otra vez reitero lo dicho varias veces. Hay sectores del oficilismo que emplean distintas varas, con el mismo diferencial entre sí que el que les critican a las que emplean los opositores. Si alguien de la oposición hubiese dicho algo parecido del esposo de alguna compañera, y ésta respondía con un bife ¿qué hubiésemos pensado? La "distinta vara" es elemento frecuente en cualquier evaluación, y no es patrimonio de ningún "bando" en particular.
Ahora bien, las respuestas que desde el oficialismo se dan ante el "efecto castañazo" se inscriben en un campo más amplio que el de si está bien o mal pegar un sopapo en medio de una discusión. Debate que, por otro lado, ni a los enfervorizados por la ética pública les resulta demasiado convincente.
La clave del tema pasa por una Camaño que responde con un tortazo, no tanto a la provocación de Kunkel (que está habituada seguramente a ellas) sino por la impotencia que le generó el fracaso en un punto en el que tal vez no sabe digerirlo bien: la conspiración.
Repasando los hechos vemos a Camaño como figura estelar del "escándalo", que se afianzó sobre dos ejes: el mediático (Carrió-TN), y su reconducción institucional. En este último plano Camaño tomó la posta. Es la presidenta de la Comisión que juzga de algún modo el accionar de los Diputados.
El asunto es que la apuntada directa por todo el operativo fue Patricia Fadel, vicepresidenta segunda de la Cámara. Aquella a la que Hoton llamó para pedirle que la presione.
Hay una bala con el nombre de Patricia Fadel, colocada en la recámara del arma que manejan algunos francotiradores opositores desde principìos del período legislativo. Apuntaron a sacarle el cargo en aquel momento. No es difícil deducir que lo mismo hubiese pasado si prosperaban las denuncias.
Habrá que ver quién o quiénes podían aspirar a ocupar ese espacio si quedara vacante, para entender tal vez por qué jugaron el rol que jugaron en todo este proceso algunos jugadores. Está bien, las cosas son así.
Pero bueno, el que conspira y fracasa, va al muere.
Camaño surtió a Kunkel y dio pie para que esa ley no escrita se cumpla. La quieren hacer renunciar a la presidencia de la comisión. Se me hace que es lo más justo.
sábado, 20 de noviembre de 2010
viernes, 19 de noviembre de 2010
Los Fondos de la ANSeS y los síntomas de la esquizofrenia
Hace unos días se supo lo de General Motors.
Resulta que en 2009 la ANSeS le había prestado plata a la compañía. Plata del Fondo de Sustentabilidad (la que se recuperó de las AFJP).
La inversión para ANSeS fue exitosa. Recuperó la plata prestada con anticipación, cobró los intereses (anticipados también) por el total de la operación, y colaboró en la generación de más de 1000 puestos de trabajo, que le significan una mejora en los flujos mensuales de caja por incremento de aportes.
Todo esto repercute en el cálculo del coeficiente con el que actualizan jubilaciones dos veces por año (en marzo de 2011 es la próxima "movilidad"), por lo cual (por esto y otros muchos detalles) es de esperar que el porcentaje de aumento de jubilaciones sea bueno.
Esa plata de "los jubilados" que el Gobierno estaba "rifando" e iba a terminar desfinanciando las arcas de la ANSeS para que ningún jubilado más nunca pudiera cobrar una mísera jubilación, resulta que hoy da buenos dividendos.
A tal punto que el discurso actual se mezcla con la idea de pagar mejores jubilaciones (estratosféricas algunas como la del caso Badaro, de más de 30.000 pesos).
El monstruo de dos cabezas dice con una que la ANSeS va a la quiebra por la irresponsabilidad del Gobierno, y con la otra que las cuentas de la ANSeS mejoran y que por ello debería pagar mejores jubilaciones (restituyendo principlamente las jubilaciones de privilegio).
Lo bueno del episodio General Motors es el símbolo. Es la confianza que genera. En quienes deban tomar créditos, en quienes oficien de intermediarios en la licitación de fondos que hace la ANSeS y en los últimos beneficiarios de la operación, los trabajadores activos para quienes se abren nuevas fuentes de trabajo registrado y los pasivos, para quienes podríamos ir cumpliendo la promesa de mejorarles los ingresos de manera sustentable.
Alguna vez le criticamos su postura conservadora respecto a la AUH.
Pero para estos casos, Bossio cuenta con una solvencia técnica que servirá para que de a poco, en la práctica y a través del éxito nos vayamos dando nuestro banco de desarrollo, que no es incompatible con pagar mejores jubilaciones, sino todo lo contrario.
Resulta que en 2009 la ANSeS le había prestado plata a la compañía. Plata del Fondo de Sustentabilidad (la que se recuperó de las AFJP).
La inversión para ANSeS fue exitosa. Recuperó la plata prestada con anticipación, cobró los intereses (anticipados también) por el total de la operación, y colaboró en la generación de más de 1000 puestos de trabajo, que le significan una mejora en los flujos mensuales de caja por incremento de aportes.
Todo esto repercute en el cálculo del coeficiente con el que actualizan jubilaciones dos veces por año (en marzo de 2011 es la próxima "movilidad"), por lo cual (por esto y otros muchos detalles) es de esperar que el porcentaje de aumento de jubilaciones sea bueno.
Esa plata de "los jubilados" que el Gobierno estaba "rifando" e iba a terminar desfinanciando las arcas de la ANSeS para que ningún jubilado más nunca pudiera cobrar una mísera jubilación, resulta que hoy da buenos dividendos.
A tal punto que el discurso actual se mezcla con la idea de pagar mejores jubilaciones (estratosféricas algunas como la del caso Badaro, de más de 30.000 pesos).
El monstruo de dos cabezas dice con una que la ANSeS va a la quiebra por la irresponsabilidad del Gobierno, y con la otra que las cuentas de la ANSeS mejoran y que por ello debería pagar mejores jubilaciones (restituyendo principlamente las jubilaciones de privilegio).
Lo bueno del episodio General Motors es el símbolo. Es la confianza que genera. En quienes deban tomar créditos, en quienes oficien de intermediarios en la licitación de fondos que hace la ANSeS y en los últimos beneficiarios de la operación, los trabajadores activos para quienes se abren nuevas fuentes de trabajo registrado y los pasivos, para quienes podríamos ir cumpliendo la promesa de mejorarles los ingresos de manera sustentable.
Alguna vez le criticamos su postura conservadora respecto a la AUH.
Pero para estos casos, Bossio cuenta con una solvencia técnica que servirá para que de a poco, en la práctica y a través del éxito nos vayamos dando nuestro banco de desarrollo, que no es incompatible con pagar mejores jubilaciones, sino todo lo contrario.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Que vuelva la Escribanía
La señora Graciela Caamaño, haciendo uso de cierta impunidad de género, hizo lo que muchos, en la oposición, tenían ganas de hacer: surtir a Kunkel.
¿Buscará el kirchnerismo una compañera de mano pesada para hacer lo propio con Fernando Iglesias?
Convengamos que los dichos de Kunkel eran un poquito irritantes. Y "antipolíticos", como se usa decir ahora. Con "doble rasero" alla 678.
Eso sí: no tan antipolíticos como la burda operación "coimas" que la señora Caamaño impulsó con fuerza.
Difícil justificar para una peronista haberse dejado conducir por Carrió (al fracaso, encima).
En política, el que se calienta pierde, decía uno. No estoy de acuerdo: en política y en cualquier otro orden, el que se calienta, es porque ya perdió.
El sopapo es una anécdota sobre la que no vale la pena abundar. Podría servir como condimento (muy menor) a la hora de elaborar el balance de este año de "nuevo Congreso". Balance que, de llevarse a cabo con puntillosidad y sinceridad, unánimente concluiría con un clamor irresistible: "volvamos a la Escribanía, por favor".
Cierto es que todo esto alguna autocrítica desatará (quiero creer!!!!). Si cuando sos minoría perdés, estás dentro de lo esperable. Se puede perder dignamente, digamos. Ahora, si perdés cuando alardeás con una mayoría que casi nunca podés concretar (hay una sola excepción en todo un año), mejor hacé la valija y andate a tu casa. No tendrías que tener revancha.
Para terminar con la Dra. Caamaño, estos episodios podrían servir para que ella, su marido y algún amigo que les queda asumieran que son un espacio minoritario y al borde de la derrota terminal. Eso los obligaría a abstenerse de cancherear, socarrones, con vaticinios de finales de Gobierno anticipados (que serían irritantes si no se revelaran ridículos con antelación; ridiculez apoyada no tanto en el contenido de los dichos, sino en la pose del emisor, que intenta mostrar una fortaleza de la que carece en absoluto). Qué se yo, que el Esposo de Caamaño diga que "los Kirchner" se van a tener que ir antes, es como si Pipo Pescador dijera que va a desbancar a castañazos al jefe de la barra de Almirante Brown.
Carlos Gardel canta Tortazos, dedicado a la ex-compañera, que pudo volver al oficialismo pero prefirió alzar las banderas de la República y la Honestidad
No quiero ser maleducado, pero no tiene un aire?
¿Buscará el kirchnerismo una compañera de mano pesada para hacer lo propio con Fernando Iglesias?
Convengamos que los dichos de Kunkel eran un poquito irritantes. Y "antipolíticos", como se usa decir ahora. Con "doble rasero" alla 678.
Eso sí: no tan antipolíticos como la burda operación "coimas" que la señora Caamaño impulsó con fuerza.
Difícil justificar para una peronista haberse dejado conducir por Carrió (al fracaso, encima).
En política, el que se calienta pierde, decía uno. No estoy de acuerdo: en política y en cualquier otro orden, el que se calienta, es porque ya perdió.
El sopapo es una anécdota sobre la que no vale la pena abundar. Podría servir como condimento (muy menor) a la hora de elaborar el balance de este año de "nuevo Congreso". Balance que, de llevarse a cabo con puntillosidad y sinceridad, unánimente concluiría con un clamor irresistible: "volvamos a la Escribanía, por favor".
Cierto es que todo esto alguna autocrítica desatará (quiero creer!!!!). Si cuando sos minoría perdés, estás dentro de lo esperable. Se puede perder dignamente, digamos. Ahora, si perdés cuando alardeás con una mayoría que casi nunca podés concretar (hay una sola excepción en todo un año), mejor hacé la valija y andate a tu casa. No tendrías que tener revancha.
Para terminar con la Dra. Caamaño, estos episodios podrían servir para que ella, su marido y algún amigo que les queda asumieran que son un espacio minoritario y al borde de la derrota terminal. Eso los obligaría a abstenerse de cancherear, socarrones, con vaticinios de finales de Gobierno anticipados (que serían irritantes si no se revelaran ridículos con antelación; ridiculez apoyada no tanto en el contenido de los dichos, sino en la pose del emisor, que intenta mostrar una fortaleza de la que carece en absoluto). Qué se yo, que el Esposo de Caamaño diga que "los Kirchner" se van a tener que ir antes, es como si Pipo Pescador dijera que va a desbancar a castañazos al jefe de la barra de Almirante Brown.
Carlos Gardel canta Tortazos, dedicado a la ex-compañera, que pudo volver al oficialismo pero prefirió alzar las banderas de la República y la Honestidad
No quiero ser maleducado, pero no tiene un aire?
El Modelo
En el post de Elemaco al que hice mención en la entrada anterior, encontré un comentario, de Andres DJ., que desarrolla una idea muy interesante.
Dice el comentarista que le "cuesta llamarle "modelo" a querer un dólar alto pero tomar medidas en sentido contrario".
Es una idea de mucha fecundidad para la explicación de qué es el kirchnerismo (o el "modelo"). Y dónde está el origen de las tensiones que precupan a Omar y Luciano (que no se cree empleo y que sea difícil por ello "perforar el piso" de la pobreza)
Mantener un dólar alto (o tipo de cambio competitivo) es equivalente a mantener bajos los costos internos de producción. Producir en un país con tipo de cambio competitivo (dólar alto) es más barato. Y por eso produciendo en ese país es más fácil competir en precio con los que producen en otros países.
Es una forma de explicar la cuestión: dólar alto, para sustituir importaciones, mejorar exportaciones, incentivar en definitiva la producción local.
La otra forma (que en realidad no es tan "otra") es concluyendo que mantener bajos los costos de producción, no es otra cosa que mantener bajos los salarios (medidos en dólares). Para que producir en un país sea más barato que producir en otros países, influye mucho que en ese país se paguen salarios más bajos (medidos en divisas) que en esos otros países.
Y ahí entramos en tema.
La inflación relativamente alta de Argentina, atenta contra el objetivo de mantener un dólar alto. Porque (casi) independientemente del comportamiento del valor nominal del dólar, cada vez se hacen necesarios más pesos para pagar los costos de producción. O sea, que se hacen necesarios también más dólares. O sea, a medida que aumentan los costos internos producir en el país se hace más caro en relación a lo que se produce en otros países.
El tema es, entonces, la tensión entre dólar alto e inflación. Uno tira para un lado, el otro tira para el otro.
Sin embargo, habíamos dicho que era muy relevante el papel que jugaba el valor del salario en la cuestión. Entonces, ¿cuál vendría a ser el "pecado" inflacionario del "modelo" de dólar alto? El salario alto en dólares. Que equivale a que no haya dólar alto. Es decir, equivale a apreciación cambiaria y pérdida de competitividad.
Es una reedición del famoso "hecho maldito del país burgués": un Gobierno que instaura un modelo con dólar alto para incentivar la producción, pero que automáticamente cede ante la tentación de mejorar el nivel salarial (y licuar las "ventajas competitivas" que ofrecen los bajos salarios).
Así es la vida. Difícil.
Dice el comentarista que le "cuesta llamarle "modelo" a querer un dólar alto pero tomar medidas en sentido contrario".
Es una idea de mucha fecundidad para la explicación de qué es el kirchnerismo (o el "modelo"). Y dónde está el origen de las tensiones que precupan a Omar y Luciano (que no se cree empleo y que sea difícil por ello "perforar el piso" de la pobreza)
Mantener un dólar alto (o tipo de cambio competitivo) es equivalente a mantener bajos los costos internos de producción. Producir en un país con tipo de cambio competitivo (dólar alto) es más barato. Y por eso produciendo en ese país es más fácil competir en precio con los que producen en otros países.
Es una forma de explicar la cuestión: dólar alto, para sustituir importaciones, mejorar exportaciones, incentivar en definitiva la producción local.
La otra forma (que en realidad no es tan "otra") es concluyendo que mantener bajos los costos de producción, no es otra cosa que mantener bajos los salarios (medidos en dólares). Para que producir en un país sea más barato que producir en otros países, influye mucho que en ese país se paguen salarios más bajos (medidos en divisas) que en esos otros países.
Y ahí entramos en tema.
La inflación relativamente alta de Argentina, atenta contra el objetivo de mantener un dólar alto. Porque (casi) independientemente del comportamiento del valor nominal del dólar, cada vez se hacen necesarios más pesos para pagar los costos de producción. O sea, que se hacen necesarios también más dólares. O sea, a medida que aumentan los costos internos producir en el país se hace más caro en relación a lo que se produce en otros países.
El tema es, entonces, la tensión entre dólar alto e inflación. Uno tira para un lado, el otro tira para el otro.
Sin embargo, habíamos dicho que era muy relevante el papel que jugaba el valor del salario en la cuestión. Entonces, ¿cuál vendría a ser el "pecado" inflacionario del "modelo" de dólar alto? El salario alto en dólares. Que equivale a que no haya dólar alto. Es decir, equivale a apreciación cambiaria y pérdida de competitividad.
Es una reedición del famoso "hecho maldito del país burgués": un Gobierno que instaura un modelo con dólar alto para incentivar la producción, pero que automáticamente cede ante la tentación de mejorar el nivel salarial (y licuar las "ventajas competitivas" que ofrecen los bajos salarios).
Así es la vida. Difícil.
martes, 16 de noviembre de 2010
Club de Paris y fin (?) del modelo
Luciano Cohan (Elemaco) escribe un muy buen post sobre el anuncio del pago al Club de Paris y sus consecuencias.
Pero la verdad es que no acordamos del todo con su opinión. Al menos en algunos de los puntos que toca Luciano.
Primero, nos permitirnos ocuparnos de un recorte de la realidad que se hace en el post citado, que a mi modo de ver es un poco arbitrario.
Luciano anuncia que el déficit financiero del sector público nacional será este año de 1,5% del PBI. Avisa, que para tal cálculo está descontando los ingresos que el fisco recibe por distribución de utilidades del Banco Central, y transferencias de ANSeS.
Está bien. Es una forma de medir. Pero, decir justamente que este déficit financiero sería uno de los elementos que estarían mostrando el fin del "modelo" no se compatibiliza bien con el "descuento" de esos ingresos, que para la visión ortodoxa no serán genuinos, pero que para la lógica interna del "modelo" precisamente, sí lo son.
Es decir, el modelo económico que Luciano describe como de "vivir con lo nuestro" que caracterizó la etapa kirchnerista desde 2003, concibe como legítimo y genuino el uso por parte del fisco de esos recursos para inversión pública, gastos corrientes, programas especiales para financiar actividades con criterio contracíclico (como en 2009), o pago de vencimientos de deuda. Mientras esos recursos existen, mientras la ANSeS capitaliza el rendimiento de sus inversiones (ex-AFJP) o incrementa sus ingresos corrientes por la vía de los aportes en una economía "calentita" en cuanto a nivel de actividad, mientras el Central obtiene utilidades por revaluación de sus reservas, el modelo "mantiene" uno de sus principios en funcionamiento: los recursos disponibles se usan, fluyen, no se ahorran.
Las empresas lo sufren también, y por eso protestan: las utilidades se remesan poco y se reinvierten demasiado, según sus cálculos de "maximización de beneficios".
Más allá de eso, la apreciación cambiaria es tema de debate, y lo hemos tocado varias veces.
Una aclaración casi preliminar: no nos convence la "ilusión monetaria" de que una baja del tipo de cambio mejora el nivel de los ingresos. Verso brasilero de estos últimos años. Se aprecia el real respecto al dólar un poquitito y salen de la pobreza automáticamente 1 millón de personas, que sin embargo siguen viviendo en casas construidas irregularmente, con piso de tierra, sin internet ni cable (es muy baja la penetración de estos servicios en Brasil, según nos cuenta Carlos), y sin que sus hijos vayan a la escuela (a veces, no saben ni leer ni escribir), y lo que es peor, sin que se den cuenta siquiera que su poder adquisitivo mejoró (en dólares).
Lejos de considerarlo como una gran noticia, lo aceptamos como una fatalidad de estos tiempos. Los países emergentes tienden a sufrir una apreciación de su moneda (todos), en relación a los países desarrollados. Ahora bien, que sean "todos" los emergentes los que nos apreciamos, da margen para mantener cierto colchón de competitividad cambiaria en la relación comercial bilateral (Argentina-Brasil, Argentina-China). Esa situación podría atemperar el cambio de esquema, hacerlo menos notorio.
Pero la verdad es que no acordamos del todo con su opinión. Al menos en algunos de los puntos que toca Luciano.
Primero, nos permitirnos ocuparnos de un recorte de la realidad que se hace en el post citado, que a mi modo de ver es un poco arbitrario.
Luciano anuncia que el déficit financiero del sector público nacional será este año de 1,5% del PBI. Avisa, que para tal cálculo está descontando los ingresos que el fisco recibe por distribución de utilidades del Banco Central, y transferencias de ANSeS.
Está bien. Es una forma de medir. Pero, decir justamente que este déficit financiero sería uno de los elementos que estarían mostrando el fin del "modelo" no se compatibiliza bien con el "descuento" de esos ingresos, que para la visión ortodoxa no serán genuinos, pero que para la lógica interna del "modelo" precisamente, sí lo son.
Es decir, el modelo económico que Luciano describe como de "vivir con lo nuestro" que caracterizó la etapa kirchnerista desde 2003, concibe como legítimo y genuino el uso por parte del fisco de esos recursos para inversión pública, gastos corrientes, programas especiales para financiar actividades con criterio contracíclico (como en 2009), o pago de vencimientos de deuda. Mientras esos recursos existen, mientras la ANSeS capitaliza el rendimiento de sus inversiones (ex-AFJP) o incrementa sus ingresos corrientes por la vía de los aportes en una economía "calentita" en cuanto a nivel de actividad, mientras el Central obtiene utilidades por revaluación de sus reservas, el modelo "mantiene" uno de sus principios en funcionamiento: los recursos disponibles se usan, fluyen, no se ahorran.
Las empresas lo sufren también, y por eso protestan: las utilidades se remesan poco y se reinvierten demasiado, según sus cálculos de "maximización de beneficios".
Más allá de eso, la apreciación cambiaria es tema de debate, y lo hemos tocado varias veces.
Una aclaración casi preliminar: no nos convence la "ilusión monetaria" de que una baja del tipo de cambio mejora el nivel de los ingresos. Verso brasilero de estos últimos años. Se aprecia el real respecto al dólar un poquitito y salen de la pobreza automáticamente 1 millón de personas, que sin embargo siguen viviendo en casas construidas irregularmente, con piso de tierra, sin internet ni cable (es muy baja la penetración de estos servicios en Brasil, según nos cuenta Carlos), y sin que sus hijos vayan a la escuela (a veces, no saben ni leer ni escribir), y lo que es peor, sin que se den cuenta siquiera que su poder adquisitivo mejoró (en dólares).
Lejos de considerarlo como una gran noticia, lo aceptamos como una fatalidad de estos tiempos. Los países emergentes tienden a sufrir una apreciación de su moneda (todos), en relación a los países desarrollados. Ahora bien, que sean "todos" los emergentes los que nos apreciamos, da margen para mantener cierto colchón de competitividad cambiaria en la relación comercial bilateral (Argentina-Brasil, Argentina-China). Esa situación podría atemperar el cambio de esquema, hacerlo menos notorio.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Deuda pública: otros enfoques
Uno de los puntos derivados del post en el que hablábamos de la deuda es el que vincula la actual ratio stock de deuda/PBI (48,6%), con la de principios de 2001 (54%). O la comparación lisa y llana de los stocks: 156.000 millones ahora (serán 152.000 millones a fin de año), 144.000 millones en 2001.
Digamos: la deuda es más baja como porcentaje del PBI, pero poco, y en términos absolutos el stock actual es de 12.000 millones de dólares más.
Pensar en 2001 causa un poco de temor, aparte, porque en 2002 y como consecuencia de lo ocurrido aquel año, el entonces presidente Rodríguez Saa anunció que Argentina entraría en cesación de pagos (no porque el puntano fuera un héroe de la lucha contra el establishment financiero, como quiso hacer creer con algún gesto ampuloso, sino, más pedestremente, porque no podía pagar, no había guita).
Entonces, se puede pensar, ¿qué diferencia radical hay entre la situación actual y la de entonces para que estemos tan seguros de que no vamos a entrar en default de nuevo en el corto plazo?
El tema es así. La ratio deuda/PBI es un indicador de aproximación, pero que deja en la oscuridad muchas cosas que son mucho más importantes respecto de la capacidad de pago de un país.
El problema de 2001 no estuvo relacionado con que el stock de deuda era mayor al que la estructura productiva de Argentina podía someterse.
El origen del default estuvo en el esquema macroeconómico y la exposición en que el mismo dejaba a la Argentina al flujo de dólares negativo que era marca de aquel entonces.
Argentina tenía un problema: el dólar era barato, lo importado era barato, y todo esto confluía en una salida de dólares que no se compensaba con nuevos ingresos. 1º escollo entonces: salida neta de dólares por propia dinámica del sector privado.
Encima de ese colchón de espinas el Estado tenía que afrontar vencimientos de deuda. O sea, hacer salir más dólares todavía.
El bajo nivel de actividad económica hacía que la recaudación del Estado, en pesos, fuera reducida, a tal punto que ni siquiera alcanzaba para pagar gastos corrientes. Pero aún si hubiese contado (el Estado) con los pesos suficientes no hubiera podido hacerse de los dólares necesarios para pagar los vencimientos de deuda. Las reservas del Central se evaporaban por 3 vías:
más importaciones que exportaciones,
fuga de capitales (las privatizadas por ejemplo, derivaban sus utilidades en dólares a sus casas matrices)
y vencimientos de deuda que el Estado afrontaba.
Chicana adicional: directa o indirectamente, siempre se paga con reservas. Siempre, pagar deuda externa es mandar dólares desde Argentina a otro país.
Esta situación confluía en que el estado tuviera:
Necesidad de refinanciar vencimientos.
Necesidad de tomar deuda para pagar gastos corrientes.
Necesidad de tomar más deuda para hacer entrar dólares y aunque sea depositarlos en una cuentita para que el Central tuviera reservas necesarias para sostener el sistema financiero.
Ese flujo (el ingreso de dólares vía toma de deuda que era la única forma que se podían hacer entrar) es el que se cortó en 2001. Por eso el corralito. Por eso la bomba explotó en el ámbito doméstico primero. Por eso, se cortó la cadena de pagos interna, y recién después tuvimos (el Estado) que cortar la cadena externa. Para no seguir quedándonos sin dólares (ya casi no había más).
Entonces, para ver si es mejor o no la situación de la deuda pública ahora, habría que medir en qué relación la deuda aumenta, y qué comportamiento paralelo tienen las reservas del Banco Central.
Y más precisamente, tal vez, ver cuáles son los montos de vencimientos de deuda en dólares que hay que afrontar, digamos, en los próximos dos años, y ver las perspectivas de corto plazo para las reservas internacionales, que en lo que va de este año aumentaron un valor neto de 4.000 millones de dólares aproximadamente.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Tregua
Reutemann dejó el PJ Federal.
Sentencia taxativa, que en realidad no dice gran cosa.
Que un dirigente haya abandonado un espacio cuya existencia misma no está del todo comprobada no puede ser un hecho tan significativo.
Es probable que el mensaje que esté dando Reutemann en este momento tenga que ver más con darle prioridad a la situación provincial, pensando en un nuevo ordenamiento que no excluya a ningún sector identificado con el peronismo. Lo nacional esperará.
Un tiempo.
Por ahora, el gesto de Reutemann parece indicar que el año legislativo está prácticamente terminado. Que la agenda opositora en el Congreso se pospone para el año que viene.
Pero ojo con la confusión. Semejante gesto de pragmatismo no puede conducir a nadie a engaño. Falta una eternidad para marzo (ni hablemos de las elecciones).
Nadie está retirado antes de que empiece la verdadera carrera. Ojo con los festejos anticipados, que después es más difícil pasar el bajón.
Sinceramente no creo que la posibilidad de una candidatura de Reutemann a la presidencia esté cerrada definitivamente. Creo que él va a esperar la oportunidad para definirse. Y para ese momento querrá estar en un lugar "adecuado".
"Preparándonos para el día después de la euforia", dice el subtítulo de este blog. La tregua que generó la muerte de Néstor va terminando de a poco. Dentro de unos meses, tal vez ni nos acordemos que hubo una tregua.
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