sábado, 27 de octubre de 2012
El fallo de la justicia independiente neoyorquina contra el desendeudamiento argentino.
Fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York en la que había caído la apelación argentina al fallo del juez de primera instancia Griesa, favoreciendo la postura de NML-Elliot, el fondo de inversión que compró bonos defaulteados por Argentina en 2002 a precio de remate, se negó a entrar a los dos canjes voluntarios propuestos por el país como forma de normalizar su deuda y litiga a nivel mundial y en todas las instancias que encuentra disponibles contra la Argentina, por ejemplo consiguiendo que se trabe embargo contra la Fragata Libertad en Ghana.
Lo caro que salen estas acciones (adornadas de lobbys políticos del partido republicano en EEUU, y de otros en otros países, cosa que difícilmente se haga "de onda"), casi que compensa la ganancia extraordinaria a obtener en caso de que el país se vea obligado a pagarles por el valor nominal de los bonos que tienen en cartera. Seguro estoy de que la cuestión es impulsada más por causas políticas que de negocios (salvo en lo que respecta a marketing de alto impacto). Y para Argentina también hay algo de esto.
El fallo de Griesa, confirmado ayer por la cámara, sostiene que Argentina debe darles trato igualitario a sus acreedores, de modo que cada vez que le corresponda pagar intereses por los bonos que otorgó a quienes se acogieron voluntariamente a los canjes de 2005 y 2010, debe abonarles también de modo proporcional a quienes mantengan en cartera bonos no canjeados, es decir, defaulteados.
Ahora la causa vuelve a manos de Griesa, quien deberá determinar qué se entiende exactamente por proporcionalidad, sobre qué base se calcularán los intereses y amortizaciones, y cómo deberá cancelar argentina esas obligaciones con los fondos de inversión llamados "buitres".
Además, la cuestión queda bastante bien abrochada, ya que se reconoce una especie de principio de co-solidaridad por parte de los agentes a través de los cuales se efectúan los pagos, haciendo que, de no autorizarse pagos a los buitres, pueda trabarse embargo sobre los fondos recibidos por esos bancos intervinientes, congelando los pagos de los bonos normalizados y haciendo entrar a la Argentina nuevamente en default. En este sentido la situación es compleja, y esto se reflejó claramente en las cotizaciones de los bonos argentinos en el mercado secundario, con caídas muy importantes. Esto último señala, simplemente, que los que operan los arbitrajes con bonos soberanos ven que a Argentina se le complica pagar y entonces consideran que comprar bonos argentinos es una inversión más riesgosa. Apenas una señal de la opinión de los grandes ahorristas e inversores financieros.
La Argentina tiene, sin embargo, la opción de prolongar la cuestión judicial, apelando pero ahora ante la Corte Suprema. Varios análisis del asunto sostienen que sería difícil que la Corte acepte el planteo argentino. Pero se ganaría algo de tiempo. La fecha más importante es diciembre, ya que se evitaría la aplicación del fallo para el momento de cancelación de los vencimientos más onerosos de este año cargado de vencimientos, que son los cupones PBI.
Además, vale insistir con la cuestión política. Los republicanos son más permeables a los lobbys de este grupo de fondos, de la American Task Force Argentina, y de los ignotos grupos que alguna vez invirtieron en alguna de las operadoras de compañías privatizadas, lo que les dio derecho a litigar (y ganar) contra Argentina en el CIADI (tribunal del Banco Mundial en el que Menem y Cavallo delegaron la soberanía judicial). De hecho, se sabe que la esposa de Romney tiene inversiones por un palo y medio verde en NML. Es probable que la campaña electoral, aparte de algunas desavenencias con el actual gobierno yanqui respecto del pago de sentencias por juicios ante el CIADI, hayan precipitado el endurecimiento de la justicia neoyorkina contra el país, en coincidencia (casualmente) con el incidente en Ghana, el endurecimiento farandulesco del FMI respecto del IPC, la negativa del Banco Mundial a prorrogar programas de financiamiento específicos y la renovación de las presiones para instar a la Argentina a renegociar el pasivo acumulado con esa entelequia llamada Club de Paris, apuros que les surgieron a los destacados miembros de la "comunidad internacional" (de cuyo nombre se arrogan pertenencia de manera prepotente) justo cuando Argentina frenó las remisiones de utilidades de las empresas europeas que "confían" en el país, o directamente decidió la expropiación de alguna de ellas.
Estos renovados bríos por hacer justicia de parte de la mencionada comunidad internacional se apoyan en el principio de Justicia independiente sobre el que se asienta el republicanismo, soporte a su vez indispensable del capitalismo democrático.
La Justicia independiente, contrariamente a lo que se piensa en Argentina respecto de esto, probablemente porque no tenemos la tradición democrática y republicana de los privilegiados del mundo, grandes exportadores de ideología y juridicidad, no tiene obligación de no interferir en las finalidades políticas, y es por eso que en determinadas situaciones las apoya y les da un empujón sutil, pero contundente, como en este caso.
Por supuesto que sin margen para culpar a Rodríguez Saá ni De la Rúa (porque no se les puede pedir que vuelvan a solucionar el problema y recién después entreguen el mando), el gobierno va a tener que empezar a diagramar una estrategia que desactive este ejercicio de sinergia internacional, probable ensayo de futuras operaciones.
Por ahí la chicana judicial de ir a la Corte hace ganar algún tiempo valioso. Hay que hacer lo que sea para pasar diciembre.
Y será necesario tal vez a partir de entonces jugar como aliados sutiles de los lobbys en favor de los tenedores de bonos europeos que quizás pronto necesiten renegociación, para lo cual un antecedente de dureza contra la Argentina podría complicar la situación de los países que propongan canjes, y después empezar a tejer negociaciones sobre algunos de los reclamos (principalmente, Club de Paris y juicios ante el CIADI), para romper el frente conformado casi de casualidad, atado con alambre, y sin perspectivas de ser demasiado duradero, pero que hoy confluye en una ofensiva variada cuyo fin parece ser el ahogo financiero.
viernes, 26 de octubre de 2012
Reservas, ANSES y pago de deuda.
Leo esta nota de Pablo Wende en Ámbito financiero y advierto que se presta a interpretaciones confusas. Como son siempre confusos los análisis y comentarios sobre estas cuestiones.
Empezamos con el título: "ANSES vendió dólares a BCRA y reservas subieron U$D 500 M".
El tema se intuye del siguiente modo. Algunas inversiones del Fondo de Garantía y Sustentabilidad de ANSES (recuperado de las AFJP) siguen generando rendimientos en el exterior. Por ejemplo, los plazos fijos en dólares que las AFJP habían suscripto en el extranjero. O algunos activos que pagan renta en dólares (por ejemplo el BODEN 15 o el BONAR X, bonos del estado, que liquidaron intereses en octubre, en dólares).
La política de ANSES es ir nacionalizando ese ahorro a medida que los plazos fijos se vayan venciendo, con la intención de invertirlos en actividades más acordes a las necesidades de crecimiento de un país que a la solvencia de una entidad financiera internacional.
Es posible entonces que ANSES haya recuperado esa plata por el vencimiento de un plazo fijo, o sea el remanente de algún cobro de renta de un activo dolarizado.
Supongamos un vencimiento de un plazo fijo. Por sólo hacer ingresar al sistema financiero argentino esos millones de dólares, las reservas suben automáticamente, simplemente por el encaje que están obligados los bancos depositarios a inmovilizar en una cuenta del central. Más allá de que ANSES los venda o no. No los vende, los deposita en una cuenta del Banco Nación, quedan quietos ahí, se suman a las reservas.
Independientemente de eso, después puede que ANSES haya vendido los dólares para hacerse de pesos y cubrir obligaciones (la AUH se paga con la renta del FGS). Y en ese caso, si el comprador de esos dólares fue el BCRA, que se queda con los excedentes ofertados cuando los hay, directamente el monto total pasa a sumarse a las reservas. de ser así, lo que hay que resaltar es que ayer hubo una oferta excedente de 500 millones sin modificación del tipo de cambio, por lo cual el Central pudo atesorar esa cifra.
Ahora bien, esto se conecta directamente con lo que pasa con las reservas del Central ante cada vencimiento de deuda del Estado pagado con la plata del Fondo de desendeudamiento argentino (FONDEAR). El FONDEAR es un fondo constituido con reservas del Banco central, puestas a disposición del Tesoro para que pague obligaciones del estado en dólares. A cambio, el Tesoro le da al Central una letra de tesorería, un papel que representa una deuda de corto plazo, que a pesar de ser un activo del banco no computa como reserva.
Mientras los dólares permanezcan depositados en el sistema financiero argentino, no habrá caída de reservas. Incluso después de que se paguen los vencimientos. La caída de reservas se dará si esos dólares son sacados del sistema financiero, usados para pagar obligaciones en el exterior, o invertidos en activos externos.
De manera tal que no es fácil calcular de qué magnitud será la caída de reservas cuando el estado pague el último vencimiento importante del año: el cupón PBI por unos 3 mil millones de dólares. Lo que sí se sabe es que no será de 3 mil millones de dólares, sino sustancialmente menos.
Vale decir: ni los jubilados perdieron plata porque ANSES le vendió dólares al banco central, ni el Banco Central se quedará sin reservas después del pago del cupón PBI.
domingo, 21 de octubre de 2012
La Salada
Fui invitado una vez al programa de radio de Lucas Carrasco.
TT Mundial, por Radio América. De manera irreverente, Lucas me presentó como "el economista Mariano...". No lo soy.
Lo acreditan los registros de las universidades nacionales públicas o privadas de la Argentina, ninguna de las cuales ha tenido la delicadeza de extenderme título habilitante, en virtud de que no cumplí con los requisitos preestablecidos para tales fines, tales son anotarse, cursar y aprobar los exámenes de unas 50 materias.
Aquella noche (el programa se emite de lunes a jueves desde las 0 horas) Lucas abrió con un monólogo extraordinario y en cierto sentido involuntario. Fue el día de la cadena nacional por el acto de la industria, que dejó a los argentinos sin Tinelli ni Graduados.
Lucas quiso abrirme la jugada en un momento, y la verdad es que no supe bien qué decir, sentenciando de ese modo mi última participación como invitado en un programa de radio.
Lento de reacción, recién ahora me da por publicar alguna idea sobre aquel tema.
Criticaba Lucas tangencialmente la presencia en el acto de los "delincuentes" de La Salada, y quiso incentivar mi participación diciendo que esos empresarios-marginales seguramente manejaban márgenes de rentabilidad incluso superiores al de los lobbystas también presentes en el acto, en base a la explotación brutal de sus empleados (muchos de ellos no registrados).
No supe qué contestar.
No sabría qué contestar hoy. La verdad es que no tengo idea si los empresarios de la Salada manejan rentabilidades extraordinarias. Ni sé tampoco muy bien cuáles son las condiciones de contratación de sus empleados. Se me hace que se trata de un conjunto con fracturas internas de empresarios, y que las relaciones son bastante complejas y heterogéneas. Hay de todo, bah.
Lo que sí se me ocurre es que estos muchachos son para el imaginario de algunos funcionarios públicos, la proto-burguesía nacional. Esa burguesía cuya constitución mítica ha sido esperada fervorosa y vanamente por los ideólogos de una Argentina industrial. Que sin embargo no se resignan, aunqeu tal vez vaya siendo hora de que idealicen menos y asuman que tal vez esa burguesía nacional ya existe y es lo que hay.
Tienen (los empresarios de La Salada) muchos condimentos coloridos para que los coloquen en ese rol. Son de origen proletario, morochos, poco cultos, se comen las eses, tienen mucha calle y no andan con vueltas. Tienen un nivel de hipocresía bastante menor al tolerado por la media cultural de las clases medias y altas.
Esto los vuelve despreciables también para los hijos de inmigrantes, referentes de la UIA. Que no creo que se escandalicen por ciertos manejos autoritarios en la relación de explotación capital-trabajo. Aunque tal vez sí por la brutalidad de la expresión con la que intentan legitimar esos manejos y por las herramientas poco procedimentales que a veces utilizan.
Estos ex-asalariados en negro han vivido la explotación en carne propia. La procesaron, la asumieron como legítima, y aspiraron a cambiar el lado del mostrador desde el cual atender. Y lo hicieron. Conocen la brutalidad de la explotación burguesa desde el lado del explotado. Les parece bien. Y hoy, desde el lado inverso, favorable en el diferencial de poder, la ejercen con formas y expresiones que desde su conformación cultural están legitimadas. No tienen pudor.
Asumen que el empresario es un señor cuyo poder se asienta en el uso indisputable de la violencia, razón por cual el uso de la misma tiene que ser visible y lo suficientemente contundente como para no ser desafiado.
No los asusta ese rol. Saben secretamente que el poder en las relaciones socio-económicas se legitima en el temor. Y no tienen la tradición pudorosa de esconder la violencia bajo el manto de la presentabilidad del lobby y las presiones a los funcionarios de estado para que ejecuten legal y discretamente lo que "quedaría feo" hacer de forma abierta. Les falta la cintura política de la simulación, del ocultamiento, desconocen la existencia de los procesos de formación histórica de los marcos jurídicos e institucionales que (sin que lo sepan del todo) resguardan su rol y favorecen el desarrollo de sus fuentes de acumulación de capital.
Es muy difícil la toma de posición sobre estas cuestiones. Desde este blog (para no hablar de nadie antes que de mí mismo) con la misma fuerza con que se atacó algún postulado conservador del status quo se defendió algunas de las premisas institucionales que actúan como base de la reproducción del capital y el sostenimiento de los actuales patrones de distribución del producto social tendiente a no ahogar los procesos de acumulación.
Lo vemos continuamente, cuando la defensa de las leyes y la Constitución es esgrimida tanto a derecha como a izquierda, sea para resguardar privilegios de castas o para propiciar el desafío a ciertos poderes instituidos.
No nos simpatiza la Salada, del mismo modo que no nos simpatiza el capitalismo ni ninguno de los regímenes de explotación, proveedores de injusticias y desigualdades, como el comunismo realmente existente, cuyas formas de explotación han sido incluso más sanguinarias que las del capitalismo. Y somos invariablemente cómplices, defensores y legitimadores de muchas de tales cosas. La contradicción es la partera de la historia.
TT Mundial, por Radio América. De manera irreverente, Lucas me presentó como "el economista Mariano...". No lo soy.
Lo acreditan los registros de las universidades nacionales públicas o privadas de la Argentina, ninguna de las cuales ha tenido la delicadeza de extenderme título habilitante, en virtud de que no cumplí con los requisitos preestablecidos para tales fines, tales son anotarse, cursar y aprobar los exámenes de unas 50 materias.
Aquella noche (el programa se emite de lunes a jueves desde las 0 horas) Lucas abrió con un monólogo extraordinario y en cierto sentido involuntario. Fue el día de la cadena nacional por el acto de la industria, que dejó a los argentinos sin Tinelli ni Graduados.
Lucas quiso abrirme la jugada en un momento, y la verdad es que no supe bien qué decir, sentenciando de ese modo mi última participación como invitado en un programa de radio.
Lento de reacción, recién ahora me da por publicar alguna idea sobre aquel tema.
Criticaba Lucas tangencialmente la presencia en el acto de los "delincuentes" de La Salada, y quiso incentivar mi participación diciendo que esos empresarios-marginales seguramente manejaban márgenes de rentabilidad incluso superiores al de los lobbystas también presentes en el acto, en base a la explotación brutal de sus empleados (muchos de ellos no registrados).
No supe qué contestar.
No sabría qué contestar hoy. La verdad es que no tengo idea si los empresarios de la Salada manejan rentabilidades extraordinarias. Ni sé tampoco muy bien cuáles son las condiciones de contratación de sus empleados. Se me hace que se trata de un conjunto con fracturas internas de empresarios, y que las relaciones son bastante complejas y heterogéneas. Hay de todo, bah.
Lo que sí se me ocurre es que estos muchachos son para el imaginario de algunos funcionarios públicos, la proto-burguesía nacional. Esa burguesía cuya constitución mítica ha sido esperada fervorosa y vanamente por los ideólogos de una Argentina industrial. Que sin embargo no se resignan, aunqeu tal vez vaya siendo hora de que idealicen menos y asuman que tal vez esa burguesía nacional ya existe y es lo que hay.
Tienen (los empresarios de La Salada) muchos condimentos coloridos para que los coloquen en ese rol. Son de origen proletario, morochos, poco cultos, se comen las eses, tienen mucha calle y no andan con vueltas. Tienen un nivel de hipocresía bastante menor al tolerado por la media cultural de las clases medias y altas.
Esto los vuelve despreciables también para los hijos de inmigrantes, referentes de la UIA. Que no creo que se escandalicen por ciertos manejos autoritarios en la relación de explotación capital-trabajo. Aunque tal vez sí por la brutalidad de la expresión con la que intentan legitimar esos manejos y por las herramientas poco procedimentales que a veces utilizan.
Estos ex-asalariados en negro han vivido la explotación en carne propia. La procesaron, la asumieron como legítima, y aspiraron a cambiar el lado del mostrador desde el cual atender. Y lo hicieron. Conocen la brutalidad de la explotación burguesa desde el lado del explotado. Les parece bien. Y hoy, desde el lado inverso, favorable en el diferencial de poder, la ejercen con formas y expresiones que desde su conformación cultural están legitimadas. No tienen pudor.
Asumen que el empresario es un señor cuyo poder se asienta en el uso indisputable de la violencia, razón por cual el uso de la misma tiene que ser visible y lo suficientemente contundente como para no ser desafiado.
No los asusta ese rol. Saben secretamente que el poder en las relaciones socio-económicas se legitima en el temor. Y no tienen la tradición pudorosa de esconder la violencia bajo el manto de la presentabilidad del lobby y las presiones a los funcionarios de estado para que ejecuten legal y discretamente lo que "quedaría feo" hacer de forma abierta. Les falta la cintura política de la simulación, del ocultamiento, desconocen la existencia de los procesos de formación histórica de los marcos jurídicos e institucionales que (sin que lo sepan del todo) resguardan su rol y favorecen el desarrollo de sus fuentes de acumulación de capital.
Es muy difícil la toma de posición sobre estas cuestiones. Desde este blog (para no hablar de nadie antes que de mí mismo) con la misma fuerza con que se atacó algún postulado conservador del status quo se defendió algunas de las premisas institucionales que actúan como base de la reproducción del capital y el sostenimiento de los actuales patrones de distribución del producto social tendiente a no ahogar los procesos de acumulación.
Lo vemos continuamente, cuando la defensa de las leyes y la Constitución es esgrimida tanto a derecha como a izquierda, sea para resguardar privilegios de castas o para propiciar el desafío a ciertos poderes instituidos.
No nos simpatiza la Salada, del mismo modo que no nos simpatiza el capitalismo ni ninguno de los regímenes de explotación, proveedores de injusticias y desigualdades, como el comunismo realmente existente, cuyas formas de explotación han sido incluso más sanguinarias que las del capitalismo. Y somos invariablemente cómplices, defensores y legitimadores de muchas de tales cosas. La contradicción es la partera de la historia.
jueves, 18 de octubre de 2012
Ahora, el canje
| El "oscuro" Capitanich, de Ieco. |
Ahora, Capitanich dio una vuelta de tuerca más y propuso un canje de la deuda en dólares, por bonos directamente nominados en pesos.
Hay que hacer un par de aclaraciones.
Por ejemplo, la defensa de Capitanich contra la acusación de default es correcta para el caso de los vencimientos de bonos nominados en dólares. Volvemos a decir lo que dijimos en un posteo anterior. El que suscribe un bono en dólares bajo legislación nacional no está comprando dólares. Está comprando un bono, con pesos. Incluso al momento de la emisión la provincia recibió pesos, no dólares. De manera tal que el comentario de De La Sota (el primero en hacer los deberes para las calificadoras de riesgo) de que “Tenemos que honrar las deudas y en la moneda en las que las contrajimos, para brindar seguridad jurídica ” no se aplicaría al caso de los bonos chaqueños, por los cuales la provincia recibió pesos.
Lo que garantiza la nominación en dólares del bono (y este instrumento a lo mejor sería conveniente acondicionarlo pero no perderlo) es el seguro de cambio según el cual el emisor se compromete a pagar el equivalente en pesos a determinada cantidad de dólares. Lo que se conoce como "dollar linked", que es para quien invierte en bonos una garantía contra la devaluación.
Un tema que me mencionaron en los comentarios del anterior posteo. La Nación no pesifica los vencimientos de bonos en moneda extranjera emitidos bajo legislación local. La Nación está exceptuada de la normativa del Central para la adquisición de dólares, y los dólares para esos vencimientos están garantizados a partir de la constitución del fondo de desendeudamiento. No plantear esta pesificación es una cuestión de control político del asunto. Pero acá ya dijimos que de los controles cambiarios había cuestiones que eran coyunturales y otras estructurales. La de que los estados provinciales y nacional dejen de operar como agentes de cambio que en lugar de cobrar comisión pagan interés, es una cuestión más vale estructural, de manera que para emisiones futuras de deuda esto ya debería quedar más claro (recordemos que los bonos en cuestión son resabios de una economía bimonetaria, dolarizada en muchos aspectos, por lo cual hasta se suponía indistinto hablar de pesos o dólares).
Por eso decimos: la inflación como motivo de la demanda de dólares es directamente un verso. Nunca la economía argentina se dolarizó tanto como en los años de inflación 0 de la convertibilidad. Y en esos entreveros fueron quedando nudos que, con un tipo de cambio flexible (aunque administrado) y la idea de mantener a raya el endeudamiento externo, al tiempo de no resignar crecimiento e intentar zanjar los atrasos infraestructurales, se hará necesario ir desatando cuidadosamente, no por una cuestión épica de conquista de derechos ni ideológica, sino por cuestiones prácticas. Las mismas cuestiones pragmáticas que motivan que las decisiones se vayan tomando ahora después de haberse postergado durante mucho tiempo (porque es cierto también lo que me objetaban: hasta la semana pasada, Chaco también pagaba en dólares, y si los dólares sobraran, y prometieran sobrar para siempre, lo seguiría haciendo).
martes, 16 de octubre de 2012
La histeria por el precio de la soja
Si bien esto refleja una baja importante desde cuando hace aproximadamente un mes valía unos U$D 640, la verdad es que el precio sigue siendo históricamente alto. Y más alto que el valor al que se vendió la mayor parte de la cosecha de la última campaña.
Lo llamativo del caso es la propensión de ciertos analistas (calculadora en mano) que, tomando una cantidad hipotética de toneladas de soja para exportación, calculan cuánto va a bajar o subir la recaudación del estado por retenciones, ante cada dólar que sube o baja la cotización en Chicago, 6 meses antes de que se pueda tener una estimación precisa de cómo va a ser la campaña en el hemisferio sur!!!!!
Argentina exporta en cantidades suficientes como para convertirse en formador de precios a partir de lo que le oferta al mercado entre abril y junio.
De no mediar una catástrofe climática las subas o bajas de precios razonables van a estar casi compensadas por las cantidades marginales exportadas.
Y no es por censurar el sensacionalismo de quienes quieran dar supuestas malas noticias para la Argentina. También hicieron lo mismo (pero con triunfalismo en aquella oportunidad) cuando hace unos meses los precios de los commodities agrícolas pegaban una escalada fenomenal, cosa que en lo único que podía afectar significativamente a la Argentina era por la generación de expectativas positivas en cuanto a ingreso de divisas futuras. O sea, en nada.
domingo, 14 de octubre de 2012
Lagarde
Esto dice Cristine Lagarde:
Las burbujas de activos, de carácter especulativo, y provocadas por la alta disponibilidad de capital líquido que hay a escala global a partir de la implementación de políticas monetarias laxas en los principales países del mundo, son justamente las que generaron alzas inconmensurables en precios de commodities de todo tipo. En el caso de los agrícolas y minerales, esto afectó principalmente a los países latinoamericanos. Es lo que desde una visión parcializada se denomina "viento de cola", y que provoca efectos positivos y negativos en igual proporción, poniendo a disposición grandes cantidades de divisas, pero sobreapreciando las monedas y primarizando los aparatos productivos, no sólo por la vía de los altos precios de los comodities (alza con componente especulativo e inflación artificial de demanda), sino también por el ingreso de capitales de corto plazo por la vía de la cuenta financiera.
De todos modos este reconocimiento de Lagarde debería ser leído como una reivindicación tardía de las políticas protectivas desarrolladas por países como Argentina, preocupados por desacoplar los precios internos de esos comodities respecto de los valores internacionales, y blindando los activos financieros de una inflación (la famosa burbuja) como la desatada en países como Brasil o Perú.
Fenómeno: 8 años más tarde Lagarde parece haber descubierto lo que acá llamamos "dilema emergente". Decidir si te apreciás nominalmente y con altas tasas de interés ( o sea, inflación de activos financieros, llamada burbuja), o si te apreciás por inflación de bienes físicos (y consecuentemente salarios). Si establecés un esquema en que la acumulación de capital se base en la capacidad acumulativa de los sectores rentísticos o si intentás transferir recursos hacia sectores productivos (tanto trabajo como capital), inaugurando un ciclo clásico de desarrollo del sector secundario en base al fortalecimiento del mercado interno, interviniendo en el proceso tradicional de reproducción del capital a partir de meter mano en los patrones distributivos, incentivando las pujas distributivas (en lugar de intentar congelar la distribución del producto social en un patrón regresivo), al menos mientras funcione como fuente de generación de un círculo virtuoso de mayor consumo, más producción, más empleo, lógicamente regado por el inevitable alza de precios, y salarios y transferencias.
las medidas anticrisis tomadas por los bancos centrales de los países ricos podrían desestabilizar a los emergentes, creando "desequilibrios" y "burbujas" financieras.A la directora del FMI parece que le cayó la ficha 8 años tarde respecto de la situación económica mundial. Lo que describe Lagarde es lo que desde hace bastante, especialistas como Fernando Iglesias o Gabriela Michetti, por ejemplo, describen como "viento de cola" en los programas de política del cable, desde los cuales también se hizo hincapié exagerado durante todo este tiempo en la "oportunidad histórica que el mundo le brinda a la Argentina, al demandar lo que mejor producimos. o sea materias primas para alimentos" (y estaríamos desaprovechando por no aceptar mansamente la primarización de nuestras exportaciones y nuestro aparato productivo y tratar de rebelarnos aunque hay que reconocer que con suerte dispar).
Las burbujas de activos, de carácter especulativo, y provocadas por la alta disponibilidad de capital líquido que hay a escala global a partir de la implementación de políticas monetarias laxas en los principales países del mundo, son justamente las que generaron alzas inconmensurables en precios de commodities de todo tipo. En el caso de los agrícolas y minerales, esto afectó principalmente a los países latinoamericanos. Es lo que desde una visión parcializada se denomina "viento de cola", y que provoca efectos positivos y negativos en igual proporción, poniendo a disposición grandes cantidades de divisas, pero sobreapreciando las monedas y primarizando los aparatos productivos, no sólo por la vía de los altos precios de los comodities (alza con componente especulativo e inflación artificial de demanda), sino también por el ingreso de capitales de corto plazo por la vía de la cuenta financiera.
De todos modos este reconocimiento de Lagarde debería ser leído como una reivindicación tardía de las políticas protectivas desarrolladas por países como Argentina, preocupados por desacoplar los precios internos de esos comodities respecto de los valores internacionales, y blindando los activos financieros de una inflación (la famosa burbuja) como la desatada en países como Brasil o Perú.
Fenómeno: 8 años más tarde Lagarde parece haber descubierto lo que acá llamamos "dilema emergente". Decidir si te apreciás nominalmente y con altas tasas de interés ( o sea, inflación de activos financieros, llamada burbuja), o si te apreciás por inflación de bienes físicos (y consecuentemente salarios). Si establecés un esquema en que la acumulación de capital se base en la capacidad acumulativa de los sectores rentísticos o si intentás transferir recursos hacia sectores productivos (tanto trabajo como capital), inaugurando un ciclo clásico de desarrollo del sector secundario en base al fortalecimiento del mercado interno, interviniendo en el proceso tradicional de reproducción del capital a partir de meter mano en los patrones distributivos, incentivando las pujas distributivas (en lugar de intentar congelar la distribución del producto social en un patrón regresivo), al menos mientras funcione como fuente de generación de un círculo virtuoso de mayor consumo, más producción, más empleo, lógicamente regado por el inevitable alza de precios, y salarios y transferencias.
La inverosímil nota de Diego Cabot en La Nación
| Esta es la foto de la nota original |
Inverosímil, no en relación a los datos que publica. Sino en cuanto a que cuesta imaginar que se pudiera traspasar tal límite de mala intención y falsedad, tanto a la hora de titular como de presentar datos en el cuerpo del texto.
"Habrá más fondos para Chávez que para vivienda", es el título.
El dolor por la victoria electoral de Chávez en Venezuela parece que sigue haciendo estragos en la redacción del diario más reaccionario de la Argentina.
Porque los fondos "para Chávez", que superan a los de vivienda, son los que según el presupuesto se necesitarán en 2013 para comprar combustibles líquidos no producidos en el país en las cantidades necesarias para abastecer el robusto crecimiento de la economía nacional que se espera para el año próximo, parte del cual se utiliza para que funcionen las centrales elétricas que proveen al mercado de energía, que a través de la distribución subsidiada por el Estado nacional, llega hasta la misma redacción del diario, entre otros muchísimo lugares, por supuesto.
Encima, y para agigantar sus críticas, aprovecha que el presupuesto se elabora en pesos (así como el de EEUU se elabora en dólares, por ejemplo) y dice que si quien deba importar los combustibles no pudiera acceder al mercado cambiario oficial y lo tuviera que hacer en el paralelo, la cuenta para cubrir necesidades energéticas duplicaría a lo presupuestado para vivienda. Dato totalmente improcedente, porque lo que estábamos comparando al principio eran partidas presupuestarias previstas para ambos casos, en pesos. O sea que Cabot (que tiene más tiempo libre que yo) se tomó el trabajo de dolarizar primero a 4,70, para después volver a pesificar a 6,20. Una gansada mayúscula que entre otras cosas comete la tropelía intelectual de suponer estables durante todo el año próximo los precios del dólar tanto oficial como paralelo, aún cuando por ahí tenga la deferencia de tomar el oficial al valor promedio incluído en el presupuesto.
Y para cerrar y como si faltara poco, recién en el último párrafo de la nota aclara que el PROCREAR se encuentra fuera de este cálculo en base a partidas presupuestarias, ya que los fondos para tal plan surgen de financiación de ANSeS, a través de bonos colocados en el mercado voluntario, garantizados por el FGS (todo esto no lo dice Cabot, que prefiere simplificar mintiendo que se usarán fondos jubilatorios prestados a tasa negativa).
Parafraseando el final de la nota de Cabot: así está planteada la retirada de los derrotados política y culturalmente en la Argentina y Latinoamérica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)