domingo, 5 de febrero de 2012

Objetivo temor: dudosos cálculos


En un renovado intento por asustar viejitos y conmover almas sensibles Martín Bidegaray titula de esta manera el resultado de su profunda investigación periodística: "Los jubilados que viven en edificios podrían perder los subsidios".

Primero, aclaramos que se sigue hablando de las zonas de alto poder adquisitivo a las que se les retiró el subsidio directamente, y de aquellas que en las próximas facturas irán recibiendo la declaración jurada (y cobrando el plancito del subsidio todavía), también de poder adquisitivo elevado. Una porción ridículamente pequeña del área metropolitana de Buenos Aires.

De esa porción ridículamente pequeña en la que habitan los ciudadanos más pudientes de la región (por no decir del país), el subsidio que perderían los jubilados (algunos de los cuales estarán probablemente en juicio con la ANSES para que se les liquide correctamente la jubilación de alrededor de 100 mil pesos) no es el que se notifica a través de las facturas que reciben estos pobres ancianos en su domicilio particular, sino el de la boleta que recibe el consorcio por gastos comunes y que se les cobra a los propietarios e inquilinos a través de las expensas.

Entonces, aparecen anónimos empresarios administradores de consorcios que, calculadora en mano, realizan unos cálculos bastante sospechosos.

Por ejemplo, dice uno de los empresarios sensibles, preocupado por que le retiren el subsidio no a él, sino a los pobres jubilados que pagan sus cuantiosos honorarios y los gastos comunes del edificio a través de las expensas, que la boleta de luz del consorcio actualmente es de $739,82. El edificio tiene 104 departamentos. Sin subsidio la luz se le iría $650 más, de modo que pagaría (el consorcio entero) $1779.
Cabe aclarar que los gastos que se cobran vía expensas no son para todos los departamentos iguales sino que se hace un cálculo proporcional a la cantidad de metros cuadrados de las unidades. Pero, suponiendo que este sensible caballero no hiciera tal distinción a la hora de cobrarles los honorarios a los pobres viejitos que habitan el edificio que él administra, la suma de $1779 sobre 104, da algo así como $17, 10. Bimestrales.
Tremendo impacto del ajuste K sobre el bolsillo de estos pequeños y medianos jubilados habitantes tradicionales de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero hay un caso más dramático. El del gas.
Aquí se recurre a otro edificio (y otro empresario, tal vez más sensible que el anterior).
Son 40 las unidades del consorcio, en Peña y Pueyrredon. Edificio viejo, con calefacción central, lo cual abulta la factura de gas común en los bimestres invernales.
Acá no hay datos demasiado precisos, se habla de una factura que "no bajará de los $3000/4000" en invierno. Ponele $4000.

Dice el empresario (que "pidió no ser nombrado para no preocupar a la decena de jubilados que viven allí"), que a pesar de la pena que le causa la situación va a tener que recargar $100 mensuales en las expensas, sin contar otros gastos como el aumento de sueldo al portero y otros servicios. Qué hijo de puta el gobierno, pobre hombre, lo que lo obligan a hacer.

Bueno, a mí $100 por mes, a 40 unidades, me da $8000 bimestrales.
Durísimo el impacto de la avivada administradoril en el bolsillo de los jubilados de privilegio de la Recoleta.

Y tremendo el impacto de estos plancitos, llamados subsidios, cobrados durante 8 años por pequeños y medianos millonarios, que encima se muestran indignados por los "planes que paga el gobierno a los que no hacen nada".

viernes, 3 de febrero de 2012

El Messi del comercio administrado

En esos términos se refieren a Guillermo Moreno en algunas reuniones, supongo que con algo de ironía (eso dice por ahí alguna que otra "alta fuente").
Pero ya lejos de las fantasías, en el terreno de la realidad, el presidente de la Federación de industriales de San Pablo, Paulo Skaf, dijo abiertamente que él quería importar un Guillermo Moreno porque Brasil necesita alguien como él.

¿Cuáles son los datos de la realidad por los cuales la máxima oligarquía brasilera pide proteccionismo siendo que durante años Brasil fue uno de los campeones del proteccionismo, para lo cual montó un complejo de barreras muchas de las cuales aún siguen bajas?
Concretamente, la balanza comercial de Brasil (el saldo entre exportaciones e importaciones) está dando resultados negativos (déficit) por primera vez desde 1973.
Los industriales brasileros lo atribuyen a la invasión de productos extranjeros (chinos mayormente).

En ese contexto cualquier atisbo de restricción al ingreso de sus productos a la Argentina (país con el que cuentan un superávit comercial de 3.200 millones de dólares del año 2011) les genera alguna preocupación. Porque les resentiría el mismo balance, pero por el lado de las menores exportaciones.
Sin embargo, no hay que dejar de visualizar que más allá de las declamaciones sobreactuadas propias de cualquier negociación el problema que visualiza la FIESP tiene un alcance mucho mayor al comercio con Argentina.
De hecho, los compromisos de trabajar en pos de equilibrar la balanza comercial entre ambos países como un pequeño primer paso hacia la integración productiva no generaron tantas polvaredas, siendo que para quien tiene superávit significa la promesa de un futuro menos satisfactorio ya sea por imposibilidad para exportar en determinados sectores como ante la posibilidad de resignar parte del mercado interno al ingreso de productos importados desde el país vecino.

El dato del déficit comercial brasilero no podemos dejar de considerarlo como un posible corolario de un proceso iniciado años antes.
El marco fundamental es el de las bajas tasas de interés en dólares y la modificación en los términos de intercambio. El alza en dólares de los precios de los commodities.

Ante esa situación en la cual la principal economía y el emisor de la principal reserva de valor mundial decide incentivar su actividad interna exportando inflación, se dan las variantes para responder desde la política cambiaria.

Mientras Argentina se desentendió de las metas de inflación y prefirió intervenir fuertemente en el mercado cambiario para mantener una valuación nominal más alta que la que los vaivenes de la oferta y la demanda sugerían como conveniente, Brasil colocó a la valuación del Real como la principal defensa ante la inflación nominal importada. Entiéndase por favor el concepto de inflación nominal, que es la única que Brasil pudo evitar. Los precios internos no variaron demasiado, anualmente, medidos en reales. Pero al apreciarse nominalmente el real, sí vivieron una fuerte inflación en dólares. Se comieron la inflación importada como apreciación cambiaria nominal, y con efectos reales directos.

En primer término, no fueron ajenos al proceso que afectó a todos los países latinoamericanos (con una sola honrosa excepción): la primarización de las exportaciones. Brasil, igual que otros países modelo como Chile, vió cómo el ingreso de divisas por exportaciones dependía cada vez más de la venta de materias primas. Esto se da también en Argentina, pero con la salvedad de que la dirección del proceso es inversa (aunque no lo suficiente como para que tal dependencia quede anulada, cosa que tal vez, por otro lado, no ocurra nunca ni sería necesario que ocurriera).

Y en segundo término se vieron invadidos por inversiones en la bolsa, sin correlato productivo, con riesgo de burbuja de activos financieros y con encarecimiento relativo por más apreciación y altas tasas de interés.

Sobre esa base, a mi entender, lo que Guillermo Moreno puede ofrecer es un poco menos todavía que lo que ofrece en Argentina.
Tal vez, la FIESP necesitaría importar una política inflacionaria como la del BCRA. O una devaluación como la de 2002. No sé. En definitiva, defienden intereses sectoriales.
El punto es que no solamente los argentinos miramos al otro lado de la frontera y nos babeamos. Necesario asumir esta realidad para tratar de ser más equilibrados a la hora de juzgar.


domingo, 29 de enero de 2012

Moreno y la reconfiguración de los modelos de negocios

Los controles que desde el estado se intentan ejercer sobre el comercio exterior provocarán cambios estructurales en la economía argentina, indefectiblemente.

Igualmente, siempre es necesario aclarar que no todas las medidas implementadas actualmente (o próximas a implementarse) tienen vocación de permanencia. Hay, en el ejercicio del control estricto, un fuerte componente de coyuntura. De incertidumbre ante la aparición de un período crítico a nivel internacional con consecuencias de difícil previsión.

Más allá de eso, me parece que sí hay algunos lineamientos que cargan con la voluntad de provocar reformas estructurales.
Un ejemplo: el modelo de negocios de empresas multinacionales de rubros con alta dependencia tecnológica.

Estas multinacionales, que desarrollan su actividad como proveedoras de equipamiento específico para la explotación petrolera o minera, por ejemplo, o desarrollan otro tipo de bienes de capital con orientación a la racionalización del uso energético ya sea en cuanto a la eficientización de los procesos productivos, ya sea en consumo final, funcionan como oficinas importadoras, principalmente.
Tienen una balanza comercial individual altamente deficitaria, buen nivel de facturación, con amplios márgenes de ganancia (30%, más o menos), y una remesa de utilidades casi total hacia sus casas matrices.

Este modelo de negocios tiende a desaparecer en las condiciones actuales (o al menos eso pretende el Gobierno). El punto crítico está dado por la incapacidad en el corto plazo del aparato productivo nacional de reemplazar estos bienes específicos y complejos, siendo que encima algunas actividades básicas son sumamente dependientes de ellos.

La dificultad que enfrenta este modelo de negocios no se da solamente en la demanda de dólares que ejerce para importar lo que vende, sino en lo que es el principal punto de apoyo para la radicación de la filial en terreno local: la demanda de dólares para remesa de utilidades.
El lugar desde donde el gobierno quiere plantear la pelea es en la reinversión de una parte suculenta de las mismas, con la pretensión a mediano plazo de tender inclusive, a través de lo reinvertido en producción local, a ir equilibrando la balanza comercial individual. Cortar el drenaje de divisas del sector por la vía financiera, y aprovechar ese cambio para sustituir importaciones.

El escollo para que esta reformulación de los planes de negocios pueda ser exitosa está dado en los incentivos que puedan tener esas multinacionales para desarrollar procesos productivos en el país.
Recordemos que esta adecuación sería de vital importancia si se pretende generar cambios estructurales. En caso contrario, Argentina debería "soportar" que las empresas continúen con el modelo de negocios que tienen en la actualidad, o en su defecto complicar los procesos de las industrias a las que alimentan, privándolas por ejemplo de un acceso a tecnología imposible de conseguir por otra vía. Dependemos (como aparato productivo) en muchos casos de dotación externa de capital.
Aparte queda el costo social que implicaría el retiro de estas empresas (algunas de estas oficinas de importación tienen un plantel de 200 empleados, donde se recaba información específica para alimentar las áreas de desarrollo de productos, áreas de marketing y publicidad, departamentos de ventas, área de recursos humanos, servicios jurídicos y contables, etc.).

Por eso, en algunos casos, sería conveniente que el compañero Guillermo Moreno utilizara su mano más sutil. No débil, pero sutil.

viernes, 27 de enero de 2012

Otras ideas sobre "sintonía fina"

Un señor, practicándole sintonía fina a un tornillo

La implementación de la sintonía fina va avanzando.
Los últimos movimientos sugieren, a esta altura, la existencia de dos vectores.

Por un lado, el que se denomina de "ajuste" que más allá de las discusiones semánticas sobre si la palabra es adecuada o no para describirlo, existe.
Es la línea de acción que refiere al objetivo expresado por la misma presidenta: corregir las distorsiones. Promesa efectuada ante el "vasco" De Mendiguren, que es capaz de convertirse en un empresario nacional y popular, si es que esto le permite ganar más plata.

Esta línea supone, como decíamos, una corrección de las distorsiones. En sentido ortodoxo. Es la búsqueda por recuperar los equilibrios macroeconómicos perdidos. Voluntariamente perdidos, en el afán heterodoxo de forzar el patrón de acumulación de capital, de manera de generar tensión entre el propósito redistributivo y la obligación de ser el estado burgués, garante de tal patrón de acumulación.
Hasta ahora, se lleva adelante con gradualidad, gracias a los márgenes que el buen desempeño de la economía argentina permite usufructuar.

Por el otro lado, la línea utópica. Con lo antipática que me resulta esta palabra cuando se habla de política.
La línea que supone querer converger en una situación ideal en la que el ahorro fiscal sea producto de la eficientización del gasto, sin tocar los flujos imprescindibles, y aún aumentándolos. Se transita por el delgado equilibrio de aceptar el ortodoxo reconocimiento de que el aumento del gasto público es insostenible, mientras se desprecia la idea complementaria de aquella, de que el Estado no debe cumplimentar un rol activo para redistribuir.

Se trata también de dinamitar los puentes por los cuales los siempre listos a convertir en prebenda cualquier inversión pública saben desviar los flujos de dinero estatal.
El óptimo (tenemos que decirlo) del estado de bienestar europeo y rubio. Que, a algunos inconformables, nos parece insuficiente y hasta un poquito tilinga la exageración de sus bondades.

La sintonía fina entonces desanda hoy el camino de años de forjar la idea de que la intervención estatal y el crecimiento irracional del gasto público siempre se dan juntos. Ganar esa guerra es difícil. No tanto por lo complicado de desarmar los agujeros negros donde se "pierde" la plata, sino porque probablemente es físicamente imposible.

Pero al menos, en el corto plazo, puede llegar a brindar nuevos márgenes para que un ajuste coyuntural no sea tan doloroso.

miércoles, 25 de enero de 2012

El resultado fiscal

Se conocieron lo datos definitivos de las cuentas públicas para el año 2011.

En relación a estos datos suelen hacerse distintas lecturas interesadas, que tienden a resaltar u ocultar las cuestiones más sensibles a la interpretación.

Sin pretensiones de objetividad ni mucho menos, marcamos algunas claves de lectura útiles para quienes compartan nuestro sesgo interpretativo.

El primer punto a esclarecer es el que se relaciona con las divergencias respecto del superávit o déficit del sector público. Que tienen que ver con el tipo de cuenta a la que se le quiera dar prioridad.
El fisco nacional volvió a tener superávit primario. Este saldo es: ingresos corrientes (recaudación) - egresos corrientes (gastos). No incluye entre los egresos a los pagos de intereses y vencimientos de capital de la deuda pública.

Tener superávit en este ítem le sirve al fisco para no incrementar el stock de deuda con motivo de pagar gastos corrientes. Es un indicador de relativa sustentabilidad. Digamos, en realidad, si no lo cumplís es más preocupante, que estimulante si lo cumplís. Pero bueno, primer indicador aprobado.

Lo controvertido de la cuenta se da en otro aspecto. La contabilidad oficial viene incluyendo como ingresos corrientes un par de ítems sobre los cuales los analistas discrepan: los ingresos generados por el fondo de sustentabilidad de ANSeS (o sea, la renta que pagan las inversiones que la ANSeS heredó de las AFJP) y las utilidades que le transfiere el BCRA (este año, 2012, no habrá).
Es un tema largo para discutir. Pero en el caso de ANSeS la cuestión es más clara. Seguir rompiendo las bolas con que es "la plata de los jubilados", sin atender al cambio de patrón en el pago de jubilaciones (reparto, en vez de capitalización) y de cómo, con el nuevo patrón es perfectamente aceptable que un stock se invierta públicamente, ya que ANSeS recupera la inversión por la vía indirecta del crecimiento de la economía, la verdad que cansa. Son recursos estatales genuinos, afectados a pagar obligaciones, pero que indirectamente devengan mejoramiento de las cuentas del organismo emisor, que encima no atiende sólo jubilaciones sino seguridad social en general.
Lo del BCRA es más controvertido y pasa para más adelante.

Por otro lado, el fisco nacional volvió a tener déficit financiero. Esta vez una parte elevadísima de los pagos de intereses no pudieron atenderse con recursos de recaudación corriente. Esto implica una capitalización de los intereses de deuda, lo cual hace aumentar el stock de deuda en términos absolutos. Interviene en el análisis de esta mala noticia para la perspectiva del "desendeudamiento" que, junto con la transeferencia de utilidades del BCRA, el incremento de esta deuda no se hace a través de emisiones en los mercados voluntarios, sino de Letras de tesorería que se colocan en entidades estatales superavitarias o con stock de ahorros (Lotería, Pami, ANSeS, BCRA). El incremnto en el stock de deuda supone como casi contrapartida la redefinición de los acreedores, que pasan a ser intraestatales y no parte de "los mercados", lo cual supone márgenes de maniobra mejores para eventuales renegociaciones o refinanciaciones.

El caso del BCRA es el más controvertido de este ítem, ya que sus activos y sus pasivos juegan un rol determinante en el desenvolvimiento de la economía toda.
A este aspecto hay que vincular la voluntad del gobierno de equilibrar ingresos con gastos, para no depender de utilidades, transferencias o adelantos del BCRA, que constituyen un complejo de políticas monetarias expansivas.
Y que, como venimos sugiriendo desde este humilde (?) blog desde noviembre, estaban dando muestras de que sus efectos expansivos ya no aportaban la antigua ganancia en términos de círculo virtuoso consumo-empleo.

martes, 24 de enero de 2012

Información

La ley de medios no fue, a mi entender, el cambio más trascendente que propició el kirchnerismo en la relación entre el poder político y las empresas periodísticas.

Lo que tuvo una incidencia notable fue la reconfiguración de la economía de difusión de la información generada en los estamentos del poder político.
Se obstruyeron canales y aceitadas redes por las cuales la toma de decisión política derivaba en información "secreta", que más que secreta era privilegiada (en relación a que tenía "punteros" con acceso privilegiado a la misma, vía funcionarios, que se encargaban desde los diarios de armar las operaciones, es decir, darle forma a la primicia de modo tal de, con la misma, provocar respuestas políticas, tanto en el propio campo de las tomas de decisión, como en el llano de la opinión pública más general).

Mantener esos circuitos de información generada desde las "altas esferas del poder", y puesta a circular por "altas fuentes" les significa a las empresas periodísticas grandes esfuerzos. En cuanto a "producción", digamos. Pero fundamentalmente económicos. Dicho esto con todo cinismo.

La verdad es que los canales no fueron desmoronados, en realidad. Seguramente siguen existiendo, y lo más importante que haya ocurrido sea una discusión por las tarifas. Un "ajuste", como el de los boletos de colectivo y tren. Porque a nadie, ni al gobierno ni a las empresas ni a sus punteros, les gusta gastar guita al pedo.

De la floja asimilación de este nuevo escenario inédito provienen las quejas "periodísticas": la Presidenta maneja todo en un círculo íntimo muy pequeño, no dialogan, los ministros se enteran de las decisiones por televisión. Falta la primicia, el "como anticipó Clarín", a pesar de que los punteros y las "gargantas" (como dice Jorge Asís) siguen trabajando y cobrando por sus devaluados servicios (en negro, así que no podemos saber si lo mismo o menos que antes).

Y una consecuencia, de las más risueñas, es la no-noticia que pone en tapa el Clarín de hoy, comentando un spot publicitario oficial, y elucubrando giladas sobre posibles criterios que adoptarían los funcionarios a cargo de la decisión, que tampoco se sabe quiénes carajo son esos funcionarios. Y estamos hablando de la nota de tapa del principal operador periodísitico de la Argentina...no de lapoliticaonline.

jueves, 19 de enero de 2012

Cuestionamientos a cielo abierto


Es curioso que, al mismo tiempo que la contaminación ambiental hará emigrar pobladores, la región más contaminada del país sea a la vez la más poblada. Porque (la verdad) la avenida Gral. Paz y los vecinos del AMBA con sus residuos plásticos contaminan mucho más que la mina La Alumbrera.

Estas sentencias son apenas chicanas. Que eluden las complejidades del asunto que denominamos minería a cielo abierto. Pero tocan tangencialmente algunos puntos que habría por lo menos que explorar antes de dar por cerradas las discusiones.

El ecologismo (y es imposible no repetir un poco a Carrasco cuando se habla de esto) es una doctrina surgida en los países centrales, posmoderna, hija del "fin de la historia" igual que las operaciones estéticas, la comida light y el gym, actividades con las que comparte también su alto nivel de penetración en los grandes centros urbanos. Desde esas cabeceras se exporta hacia regiones subdesarrolladas, pobres, que son aquellas en las cuales casualmente sus prescripciones sobre cuidado del medio ambiente pueden todavía aplicarse. Sus principales referentes, por supuesto, habitan en ciudades altamente contaminantes, pero en las cuales se puede disfrutar de las bondades del desarrollo técnico, científico y tecnológico con poca culpa.

La primera misión de esta corriente de pensamiento fue (podemos adivinar) la de obstaculizar, por lo menos, el desarrollo industrial de los países emergentes (China, India, Rusia) o al menos encarecer preventivamente sus productos ante el acelerado ritmo de desarrollo que éstos alcanzaban en materia de productividad. Un sucedáneo primermundista, sofisticado, de las polémicas licencias no automáticas.

Por supuesto, como no sólo el medioambiente se contamina, sino también el mundo de las ideas, el ecologismo no estuvo exento de cierta lógica movimentista en su desarrollo, que hizo que surgieran distintas vertientes, con la consabida complejización doctrinaria.

Pero el objetivo fundamental lo cumplió. Un aggiornamiento del pensamiento de "izquierda" a los "nuevos tiempos", light, que fue altamente funcional al proceso de financierización de la economía de los países centrales (cuyas consecuencias, dicho al margen hoy sufren). Financiado, además, a través de organizaciones como fundaciones y ONGs en general, que tienen todos los condimentos necesarios para convertirse en centros de lavado de dinero proveniente de cualquier tipo de actividad ilegal, y que cumplen también un rol importante en el sostenimiento de la dirección dada a los flujos financieros mundiales.

Sin embargo, el ecologismo (incomprensiblemente incuestionado por gente que cuestiona absolutamente todo, al que no se le pide ni media validación de sus afirmaciones) ha virado hacia vertientes con un pensamiento arcaicista (si se me permite el término).
Que desconoce la estructura del devenir de los acontecimientos históricos. Que consta de avances de la técnica como actividad humana que intenta mejorar los niveles de vida (bajo forma científica y tecnológica en estos últimos tiempos de humanidad), que genera externalidades negativas (como el consumo de recursos no renovables, por ejemplo), que deriva a su vez en nuevos desarrollos técnicos tendientes a minimizar el impacto de estas externalidades, pero que genera otras nuevas... y así sucesivamente.

En todas las épocas se verifica la creencia de que se está (por economía historiográfica) frente a "tiempos excepcionales". La del "fin del mundo" es la profecía que más veces fracasó, y más veces se reformuló en la historia. Todo bien con el rédito que le saca a esto la industria del entretenimiento. Pero a la hora de pensar en serio deberíamos tomar nota de este resabio antropocentrista, y provocarnos una nueva "herida narcisista" (calculo que no la definitiva).

Ni hablar de los planteos relacionados con la preservación natural y cultural. La primera es paradójica (la preservación requiere de un montón de mecanismos anti-naturales, digamos). La segunda es ahistórica: cualquier complejo cultural de los existentes en la actualidad es el resultado del avasallamiento de complejos culturales previos, con profusión de sangre en abundancia.

Reconocer esto no implica renunciar a la minimización del impacto de las externalidades, que es un motor real del mejoramiento de la técnica.

Pero tal vez lo más interesante sería que la discusión sobre el tema minero en su conjunto se centrara más en la apropiación de la renta de la actividad. Como ocurre con la soja y el glifosato, por ejemplo. O con las antenas para telecomunicaciones.
Y en este punto sí resulta preocupante que los estados nacional y provinciales no cuenten con herramientas como para orientar la actividad hacia el desarrollo endógeno.

Ese es un movilizante cuestionamiento al desarrollo de la minería a cielo abierto en nuestro país. Y del cual podrían derivar las conclusiones más interesantes.