viernes, 27 de enero de 2017

"Trump es medio peronista"

Con todas las posturas que muestra Trump, respecto de suspender acuerdos de libre comercio (rediscutir Nafta, salir del TTP), y su mirada proteccionista en relación a la producción industrial norteamericana, se podría decir que es un "enemigo" de la ortodoxia económica, aperturista.
Sin embargo, los "mercados" no se estarían haciendo eco de esto. El índice Dow Jones sigue subiendo sin inmutarse por el arribo al poder en EEUU de un supuesto "anti-mercado" ¿por qué?
Porque no es así.

Al mismo tiempo que Trump intenta rediseñar los vínculos comerciales de EEUU con el resto del mundo, lo cual incluye los sistemas de preferencia en los que se enrolan el biodisel y los vinos argentinos, también propone, fronteras adentro, un plan de recuperación de la competitividad muy pero muy regresivo.
Por ejemplo, planea bajar el impuesto a las rentas de las empresas de la actual alícuota del 35%, al 10%.


Se replantea el cumplimiento de diversas regulaciones ambientales y laborales, lo que (en este segundo caso) implica una desregulación mayor de la contratación y descontratación de personal (del comer y descomer empresarial, en palabras del ministerio de trabajo de la Argentina).
Y también una reducción del gasto público vinculada con un retiro del estado de los lugares del sector privado que conquistó.


Propone, en definitiva, bajar costos empresarios por la vía de la reducción de impuestos y las regulaciones laborales, recomponiendo márgenes empresarios que supuestamente incentiven la inversión, para poder competir en precio con la producción de países con salarios más bajos.
Las similitudes de Trump con Cambiemos no están solamente en la forma en que encaran el "problema" de la inmigración.