miércoles, 2 de julio de 2014

El Mejor

Soy un adulto devenido de uno de esos chicos a los que el primer regalo grande que le hacían (siempre y cuando sus padres o sus tíos tuvieran la suerte de poder hacerlo) era una número 5. La de los gajos pentagonales a dos colores, preferentemente los del club del que eras hincha.

Si es que ya habías elegido de qué cuadro hacerte hincha.
En la Capital, proliferaban las pelotas blancas y rojas, o azules y amarillas. La azul y blanca que quería yo era más dificil de conseguir.

Muchos de los chicos de esa generación, no teníamos forma de no hacernos futboleros.
No conocíamos otra diversión que jugar a la pelota. En los recreos en el patio del colegio, en las calles empedradas (en las asfaltadas el tráfico ya era demasiado abundante), en las plazas, en los campitos (que algunos había) o en el club de barrio.
No quiero sobredimensionar aquello tampoco. Éramos chicos más o menos como los de ahora. No soy ni tan viejo choto ni tan obtuso como para afirmar que aquella infancia era "más feliz".

Lo que sí es cierto es que la diversidad de nuestros juguetes (esta industria ya tenía cierta pujanza, debido a que absorbía gran parte del plástico disponible, residuo de la explotación petrolera, para la confección de boludeces) tendía a opacarse tras la pelota. Que podía ser de goma, una pulpo, la mencionada número 5 de cuero, o un bollo de papel que si se podía envolver en una media era mejor.
El gusto por el futbol era un destino, tal vez una obligación para muchos de nosotros.

Para el Mundial 86 rondábamos los 10 años. Una vez campeones, Maradona era, para nosotros, más que Batman, más que el Hombre araña (al que todavía no se lo conocía como Spaiderman).
Esa carga emotiva nos acompañó casi invariablemente a lo largo de nuestra vida.

Digo todo esto con el fin de graficar la dimensión de mi afirmación siguiente:
Messi es el futbolista más extraordinariamente talentoso que pueda existir.
Es el mejor de todos.
Es incluso mejor que ese superhéroe llamado Diego Maradona que era más que Batman.

Por supuesto, no sirve de nada si no lo termina plasmando en un Mundial, ganando ese Mundial. Ojalá lo pueda hacer porque sería no solamente una alegría deportiva sino un acto de justicia histórica.

8 comentarios:

lucas carrasco dijo...

Coincido plenamente, aunque la mayoría de mis amigos sigue un maradonismo extremo, porque en última instancia los mundiales nos gustan porque nos hacen acordar a la infancia

lucas carrasco dijo...

Coincido plenamente, aunque la mayoría de mis amigos sigue un maradonismo extremo, porque en última instancia los mundiales nos gustan porque nos hacen acordar a la infancia

daniel z dijo...

Que Messi es el mas grande esta fuera de discusion,los numeros bastan para avalarlo.El problema de Lio o en realidad nuestro problema con Lio es que nunca terminamos de sentirlo nuestro.No es culpa de el,son cosas de la vida,que se haya ido a Europa de chico y que nunca haya jugado en un club argentino.Con Diego en cambio hay un vinculo emocional,especialmente para tipos como yo que andamos por los 50 y que lo disfrutamos no solo en los Mundiales sino tambien en la cancha de Argentinos,cuando todavia era de tablones,compartiendo equipo con Bartolo Alvarez,Ruben Giordano y Carlitos Fren entre otros frente a rivales que hoy suenan casi absurdos como Temperley o San Lorenzo de Mar del Plata.Yo no soy hincha del Bicho pero vivia cerca de La Paternal e ir a verlo jugar Maradona era,en mi adolescencia,EL gran momento de cada semana.Puedo decir que gracias a Diego aprendi a disfrutar del futbol mas alla de la condicion de hincha y hoy por eso puedo deleitarme con Messi.

Ricardo dijo...

Más allá de comparaciones estrictamente futbolísticas, está el hecho de los dos goles a Inglaterra, el de la mano de Dios y el mejor de la historia de los Mundiales, en el primer cruce con los ingleses luego de Malvinas...

El que no salta es un inglés, no?

Messi puede hacer algo parecido si le ganamos la final a Brasil.

Ah, y la mía de cuero era blanca y negra, por la Tango. Y le pedía grasa a mi vieja, que dejaba en el freezer, para engrasarla después a la pelota.
La perdí y fue uno de los momentos más tristes de mi niñez.

Abrazo.

Belén Be dijo...

Yo creo que Messi se siente tan inflado que llega a los partidos con una carga enorme encima, lo cual le termina saliendo en contra. Que es el mejor, no hay duda, ¿le hará falta huevo argento?

Esteban dijo...

Excelente la comparación con Batman. Estos tres partidos, pero particularmente el último, cuando lo salta al rival, me hizo dudar de mis preferencias maradonianas.
Saludos.

uno dijo...

Lamentablemente era muy chico en el 86, no se qué daría por haber visto a Argentina campeón del mundo.

Pienso que son muy difíciles de comparar, pero me gusta analizar todos los aspectos. Está lo estríctamente futbolístico, en cuanto a habilidad, goles, etc, pero después también hay otras habilidades que siguen siendo deportivas aunque no tan estríctamente futbolísticas. La habilidad que tenía Diego para motivar a sus compañeros es algo que Messi no tiene, por su forma de ser. De hecho creo que lleva la cinta de capitán por ser el mejor, pero le correspondería mucho más a Mascherano.

Por otra parte, hay aspectos que no son deportivos, pero pesan mucho para convertir a Diego en una leyenda viviente, como su rebeldía, su origen villero, su paso por el Nápoles, etc. Creo que Los Piojos supieron expresar esto muy bien con estos versos:

"...
Dicen que escapó este mozo
del sueño de los sin jeta
que a los poderosos reta
y ataca a los más villanos
sin más armas en la mano
que un "diez" en la camiseta.

Cae del cielo brillante balón,
toda la gente y todo el mundo ve,
una revancha redonda en su pie,
todo el país con él corriendo va
caen las tropas de su majestad,
y cae el norte de la Italia rica,
y el papa dando vueltas no se explica,
muerde la lengua de Joao Havelange.."

Carlos G. dijo...

Yo no participo de la idea de comparar futbolistas que han jugado en distintas épocas.
Admiré a Pelé en el mundial '70, a Cruyff en el 74, a Maradona en el 86.
Hoy disfrutamos a Messi que hace cosas absolutamente extraordinarias.
Suponer que para confirmar sus capacidades debe "ganar" (¿él solo?)un mundial me parece una tontería exitista.